Vuelta al cole: ¡Ojo, piojos! Sigue estos tips para prevenirlos

Vuelta al cole: ¡Ojo, piojos! Sigue estos tips para prevenirlos
19 de septiembre de 2018 GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / YSACH

MADRID, 19 Sep. (EDIZIONES) -

Los piojos continúan siendo un problema de salud pública en la Europa del siglo XX. Son insectos relativamente pequeños, y muchas veces difíciles de distinguir. Con la vuelta al colegio representan uno de los principales problemas de los padres, ya que el contagio es facilísimo. ¿Cómo se pueden prevenir? Aquí lo contamos.

Según explica la Junta de Andalucía, estos insectos se alimentan de sangre humana. En concreto, la fase de huevo es conocida como 'liendre'. El piojo infesta el cabello, una hembra llega a depositar hasta 300 huevos, junto a una sustancia que actúa pegándolos a la raíz, lo que hace muy difícil que se puedan desprender. "Las liendres presentan fluorescencia a la luz ultravioleta, se abren a los 5-10 días dando lugar a las larvas que maduran en un par de semanas. Viven digiriendo la sangre que chupan, realizando muchas picaduras a intervalos muy cortos a lo largo del día", señalan.

Desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) sostienen que, a diferencia de la caspa que se desprende con facilidad, la liendre está fuertemente adherida, y para desprenderla subrayan que hay que cogerla entre la uña y la yema de los dedos, y tirar de ella hacia arriba del pelo.

"Las ponen muy cerca de la piel porque necesitan calor para incubarse. El piojo nace más o menos a los 9 días, pero la cáscara de la liendre seguirá pegada. Considerando el crecimiento del pelo, las liendres localizadas a más de 1 centímetro de la piel suelen estar vacías. El piojo recién nacido (llamado 'ninfa') mide casi 1 milímetro. Los piojos adultos llegan a 3 o 4 milímetros, y tienen un color pardo más oscuro que las ninfas", describe.

MITOS SOBRE LOS PIOJOS A DESTERRAR

Mientras, la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) subraya que, en contra de lo que se piense, estos insectos no tienen alas y por tanto son incapaces de volar o de saltar, si bien advierte de que sus patas les permiten adherirse firmemente al pelo y desplazarse con rapidez. Según aclara, se suelen contagiar con tanta facilidad puesto que el contagio se produce por contacto directo cabeza con cabeza, y excepcionalmente por transporte pasivo a través de objetos infectados.

"Se adhieren al pelo del nuevo huésped y comienzan a depositar liendres (huevos) e inician una nueva generación de piojos. Además, el primer síntoma de la infestación, que es el picor, puede tardar un tiempo en aparecer lo que retrasa el diagnóstico y facilita la propagación", lamenta.

Frente a la creencia de que hay que dejarse el pelo sucio para que afecten lo menos posible, la AEDV indica que, aunque es verdad que los piojos se adhieren mejor al pelo limpio, la falta de higiene favorece infestaciones más graves e infecciones añadidas. "Al lavar y peinar el cabello asiduamente, un buen número de los parásitos son desprendidos o dañados, lo que contribuye a disminuir la infestación. Por tanto, mejor limpio", destaca.

En concreto, precisa que estos bichos van más al pelo largo, ya que la melena larga facilita el contacto con el pelo de otras cabezas, por lo que, se recomienda llevarlo recogido. "Además en los cabellos largos los tratamientos son más difíciles de realizar y pueden resultar menos eficaces", avisa.

TIPS PARA ERRADICARLOS Y PREVENIRLOS

Aunque depende de cómo estén de instalados en la cabeza, su eliminación nos llevará más o menos tiempo, la Academia Española de Dermatología y Venerología celebra que hoy en día los tratamientos pediculicidas químicos son "bastante eficaces" y presentan altas tasas de eliminación, tanto de los piojos como de las liendres.

"Aún así, ningún tratamiento los elimina al 100% y debe realizarse un segundo tratamiento a los 7-10 días. Hay que seguir estrictamente las instrucciones de aplicación del producto y tener en cuenta que las presentaciones en crema o loción son más eficaces que en champú", añade.

Asimismo, resalta que, de los distintos productos comercializados en España, se consideran de primera elección las 'piretrinas' y, en especial, la 'permetrina'. "Pero todos ellos deben ser complementados con la posterior retirada de los piojos y de las liendres, que han quedado muertos o dañados, con una lendrera adecuada (metálica con púas cilíndricas separadas menos de 0'2 milímetros y punta roma), lo cual mejora el resultado del tratamiento", puntualiza.

Con el fin de prevenir las resistencias de los piojos a los tratamientos, se recomienda no usar estos productos nunca como preventivos, cambiar de sustancia si tras 3 aplicaciones falla el tratamiento, y en aquellos pacientes con muchos episodios ir rotando los distintos tratamientos. "En casos resistentes o infestaciones masivas existen alternativas como la Ivermectina o el Cotrimoxazol, que son de prescripción médica", apostilla la AEDV.

Sobre los tratamientos naturales que se han empleado toda la vida como el típico árbol de té, el aceite de coco o la vaselina, por ejemplo, menciona que sí asfixian al piojo pero son menos eficaces que los productos químicos clásicos.

En cuanto al vinagre, utilizado especialmente por nuestras abuelas, la AEDV resalta que su acción directa contra el piojo requiere de altas concentraciones, pero presenta una eficacia limitada, además de posibilidad de irritación. "Sin embargo, diluciones de dos partes de agua y una de vinagre sí colaboran a facilitar el desprendimiento de las liendres y pueden ser útiles a tal efecto", advierte.

En cuanto a emplear productos preventivos la AEDV dice que se suelen recomendar repelentes naturales como la esencia del árbol del té, o el aceite de citronella, por ejemplo, aunque no existen suficientes estudios que avalen su eficacia. "La forma más eficaz de prevención es la revisión periódica con una lendrera, lo que permitirá un diagnóstico precoz", destaca.

De hecho, considera que debería instaurarse como método habitual en estas edades, y especialmente en aquellos menores que se encuentren entre estos entornos de riesgo. "Se recomiendan revisiones cada 7-10 días, siendo aconsejable realizarla los viernes para en caso de ver parasitación poder tratarlos durante el fin de semana y volver al colegio sin infección. Aunque hay que reconocer las dificultades que conlleva, al ser una técnica larga y minuciosa. Sin embargo, se debería integrar como parte de la rutina del aseo personal", añade.

Para los menores de 2 años, la AEPAP destaca que el mejor tratamiento consiste en cortarles el pelo, cuanto más corto mejor, así como eliminar los piojos y las liendres a mano. "Si no quiere cortarle el pelo, compre una lendrera y crema suavizante y pásela, cada 3 días, hasta que en 3 peinados sucesivos no saque ningún piojo. Entre peinado y peinado quite a mano todas las liendres que vea. Si no consigue erradicarlos así, se podría usar un insecticida llamado permetrina, pero sólo en mayores de 2 meses", precisa.
Si existe un contagio por piojos, la AEPAP dice que tranquilamente al día siguiente de haber realizado un tratamiento correcto con permetrina, malatión, piretrinas con sinergizantes, o dimeticona, aunque queden liendres, los menores pueden volver a la escuela.

Para prevenir una infestación, considera que el riesgo de contagio es menor recogiendo el pelo si es largo (coletas, moños), o tapándolo (pañuelos). "El pelo corto no sólo previene del contagio, sino que facilita mucho cualquier tratamiento. No se deben compartir cepillos o peines, gorros o cintas de pelo", aclara.

Otras medidas como lavar a 60 grados las toallas, los gorros, las sábanas, o los cubre almohadas, por ejemplo, así como aspirar las telas en contacto con la cabeza que no sean lavables, y guardar objetos no lavables en una bolsa de plástico durante 2 semanas (tiempo de vida de una liendre), se pueden llevar a cabo; pero no de forma obsesiva porque seguramente son innecesarias.