El trastorno bipolar, en una montaña rusa de cambios de ánimo

El trastorno bipolar, en una montaña rusa de cambios de ánimo
18 de noviembre de 2018 GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / SHARON DOMINICK

MADRID, 18 Nov. (EDIZIONES) -

El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave que hace que quienes la padecen sufran padecen cambios inusuales en el estado de ánimo. A veces se sienten muy felices y animados, y son mucho más enérgicos y activos de lo habitual. En cambio sufren otros episodios en los que se sienten muy tristes y deprimidos, tienen poca energía y son mucho menos activos de lo normal.

Según describe el Instituto de Salud mental estadounidense (NIH, por sus siglas en inglés) los altibajos del trastorno bipolar no son iguales que los altibajos normales que todos tenemos.

"Los cambios en el estado de ánimo son más extremos y vienen acompañados de cambios en el sueño, en el nivel de energía y en la capacidad de pensar con claridad. Los síntomas bipolares son tan fuertes que pueden perjudicar las relaciones y dificultar el asistir a la escuela o a la universidad, o bien el mantener un trabajo", advierte, si bien celebra que estas personas pueden recibir un tratamiento y con ello mejorar y llevar una vida exitosa.

En una entrevista con Infosalus, la catedrática de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, la doctora Paz García-Portilla, describe a esta enfermedad como un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza porque quienes lo sufren pasan de episodios con ánimo deprimido, a otros periodos en los que tendrán lo contrario, una exaltación del estado de ánimo, que se conoce como 'episodio maníaco', o si no es muy elevada esa exaltación se conoce como 'hipomanía'. Experimenta ambos episodios, pasa de los depresivos a los maniacos o hipomaniacos.

La también miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, que acaba de participar en el XXI Congreso Nacional de Psiquiatría, lamenta que a día de hoy se desconoce la causa de esta enfermedad mental, aunque sí señala que existen una serie de factores biológicos, genéticos, que confieren a las personas esa vulnerabilidad a la hora de presentar el trastorno bipolar.

"Sí hay un factor genético detrás, pero éste no es condición suficiente para que las personas vayan a desarrollar ese trastorno a lo largo de la vida. Al igual que otras enfermedades mentales, como la esquizofrenia, hay una base genética detrás que le confiere la vulnerabilidad a la persona", indica.

A su vez, precisa que hay situaciones vitales que sí tienen que ver con la posibilidad de tener una mayor probabilidad de desarrollo de la enfermedad, situaciones como el estrés, o acontecimientos traumáticos, pero subraya que sobre todo influyen las experiencias en la infancia, como los abusos de cualquier tipo.

Después, García-Portillo señala que el trastorno bipolar también está relacionado con el consumo de sustancias en la adolescencia. Es más, resalta que hay sustancias, como el cannabis o la cocaína, que pueden provocar en la persona episodios con síntomas tipo maníacos, aunque sin ser enfermedad.

En concreto, la especialista dice que hay dos tipos de trastorno bipolar:

- El trastorno bipolar 1, aquel en el que se alterna el episodio maníaco con el depresivo.

Su prevalencia está alrededor del 1% de la población mundial, forma parte de los trastornos mentales graves, con la misma distribución entre hombres y mujeres.

- El trastorno bipolar 2, aquel en el que se alterna la depresión y la hipomanía. La prevalencia es de hasta el 4%, y tiende a ser más frecuente en mujeres que en varones.

UN RETRASO EN EL DIAGNÓSTICO

Sobre la edad de inicio del trastorno bipolar, la experta señala que se sabe que es igual que en otros trastornos mentales graves, y previsiblemente se sitúa en torno a la adolescencia tardía, inicio de la época adulta, aunque dice que incluso puede darse en la infancia. No obstante, reconoce que los psiquiatras a día de hoy son incapaces de detectarla a tiempo porque la mayor parte de las veces la enfermedad da la cara en forma de depresión, y hasta que no aparezcan buenos indicadores que distingan la depresión bipolar de la unipolar, habrá personas mal diagnosticadas.

La catedrática en Psiquiatría resalta que estas personas suelen ser diagnosticadas de depresión unipolar, y hasta que no aparece un episodio de manía no se cambia el diagnóstico. "Se sabe que hoy en día hay un retraso en el diagnóstico del trastorno bipolar por ello en torno a 8-10 años, porque son diagnosticadas erróneamente, por esos motivos", añade.

En cuanto al tratamiento, García-Portillo apunta al farmacológico como piedra angular, a través de los llamados estabilizadores del estado de animo o 'eutimizantes', capaces de llevarles al ánimo normal. Los hay de distintos tipos y el de primera elección son las sales de litio, aunque también se emplean antiepilépticos, pero todo depende según el caso, precisa.

"Es el que permite que la persona esté estable y no se descompense. Pero si esa persona está en estado maníaco en ocasiones son necesarios los antisicóticos; y lo que sí, cuando una persona está depresiva, se intenta no tener que prescribir antidepresivos (no responden igual en estos casos, y se corre riesgo de episodio hipomaníaco o maníaco) sino otros fármacos que, aunque lleva más tiempo la recuperación, pueden ayudar a las personas a salir de la depresión", confiesa la especialista.

A su vez, otro tipo de tratamientos complementarios son los psicológicos, como la psicoeducación, que según indica es el que más eficacia ha demostrado, o las intervenciones para la remediación funcional y cognitiva del trastorno.

No obstante, García-Portillo lamenta que, a día de hoy, curar el trastorno bipolar propiamente no puede curarse, si bien celebra que la medicina en estos momentos permite que la enfermedad esté asintomática, y que la persona no tenga síntomas que le interfieran con su calidad de vida. "Es el mismo modelo que la diabetes, la persona tiene que tomar toda la vida con insulina o antidiabéticos orales, y se consigue que no progrese y que la enfermedad esté controlada y se pueda hacer vida normal. Con ese tratamiento eutimizante el objetivo es que no se descompense la persona y lleve una vida normalizada", concluye la especialista en Psiquiatría.

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