23 de marzo de 2019

¿Por qué el tiempo va más deprisa según nos hacemos mayores?

¿Por qué el tiempo va más deprisa según nos hacemos mayores?
PIXABAY

MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

Una investigación de la Universidad de Duke, en Durham (Estados Unidos) ha encontrado la explicación de por qué los días se hacían interminables en la infancia pero cada vez más cortos a medida que nos hacemos mayores, cuando el tiempo parece volar y, a parecer, la respuesta está en la física.

Según Adrian Bejan, profesor de Ingeniería Mecánica JA Jones en Duke, esta aparente discrepancia temporal puede atribuirse a la velocidad cada vez más lenta a la que el cerebro humano obtiene y procesa las imágenes a medida que el cuerpo envejece.

"La gente a menudo se sorprende de lo mucho que recuerdan de los días que parecían eternos en su juventud --señala Bejan--. Y no es que sus experiencias fueran mucho más profundas o más significativas, es solo que estaban siendo procesadas con rapidez".

Bejan atribuye este fenómeno a los cambios físicos del cuerpo humano en el envejecimiento. A medida que las redes enmarañadas de nervios y neuronas maduran, crecen en tamaño y complejidad, lo que lleva a caminos más largos para que las señales crucen. A medida que esos caminos comienzan a envejecer, también se degradan, provocando más resistencia al flujo de señales eléctricas.

Estos fenómenos causan la velocidad a la que se adquieren y procesan nuevas imágenes mentales, que disminuye con la edad. Esto se evidencia en la frecuencia con que los ojos de los bebés se mueven en comparación con los adultos, apunta Bejan, ya que los bebés procesan las imágenes más rápido que los adultos, sus ojos se mueven más a menudo, adquiriendo e integrando más información.

Según publica en la revista 'European Review', el resultado final es que, dado que las personas mayores ven menos imágenes nuevas en la misma cantidad de tiempo real, les parece que el tiempo pasa más rápido.

"La mente humana siente que el tiempo cambia cuando las imágenes percibidas cambian --explica Bejan--. El presente es diferente del pasado porque la visión mental ha cambiado, no porque suene el reloj de alguien. Los días parecieron durar más en tu juventud porque la mente joven recibe más imágenes durante un día que la misma mente en la vejez".