26 de enero de 2006

Las tabaqueras advierten a los estanqueros de su obligación de vender cajetillas de 'marcas baratas'

Aseguran que la Ley Antitabaco "supone un recorte de las libertades empresariales"

MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -

El director general de la Asociación Empresarial del Tabaco (AET), Juan Barreiro, advirtió hoy a los estanqueros de su obligación de vender las denominadas 'marcas baratas' de cigarrillos, a pesar de la merma de ingresos que les supone, y subrayó que estas cajetillas son herramientas legítimas de las tabaqueras para avanzar en su competitividad.

"El estanquero, que tiene una concesión del Estado, que es el que tiene el monopolio de la venta y concede a una persona física la concesión para formar parte de la red de expendedurías, está obligado a suministrar al mercado aquello que es más demandado", subrayó Barreiro, en una entrevista concedida a Europa Press.

El director general de la AET reaccionaba así a las declaraciones del presidente de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, Manuel Juan Fernández Vicario, quien subrayó los efectos "gravísimos" de estas marcas sobre su actividad, al suponer una importante merma de su facturación, ya que las expendedurías ingresan el 8,5% del precio total de la cajetilla.

Barreiro incidió en la labor de tutelaje del Estado en el mercado del tabaco, como sector procedente del monopolio. "Entiendo el planteamiento y su preocupación, pero al final habrá que encontrar mecanismos que permitan una convivencia en el mercado, que a su vez, es también regulado por un organismo autónomo de la administración", aseveró.

El director general de la asociación que representa los intereses de las tabaqueras incidió en que "el producto y el precio son las únicas herramientas" con que cuentan las empresas en la actualidad, tras la aprobación de la Ley Antitabaco, para mantener su competitividad.

Reconoció así la proliferación de las marcas baratas de cigarrillos (de menos de 1,80 euros por cajetilla) coincidiendo con la norma. Las ventas de estos productos han aumentado desde el 7% del total de cigarrillos a principios de 2005, hasta el 17% el pasado mes de noviembre.

Argumentó que el precio es "una de las opciones con que cuentan las empresas para competir" y que distintos gobiernos europeos han optado por un aumento de la fiscalidad del tabaco, tanto con el establecimiento de un impuesto mínimo, como con el aumento de una variable impositiva, de acuerdo al margen de maniobra contemplado en la normativa comunitaria.

Aunque Barreiro declinó pronunciarse sobre el aumento de impuestos del tabaco aprobado el pasado viernes por el Gobierno como fórmula de atajar la proliferación de las marcas baratas en su lucha contra el tabaquismo, incidió en que "el que establece el impuesto es la autoridad fiscal, pero el que marca el precio es la empresa".

Altadis ha sido la primera tabaquera en reaccionar a la subida de impuestos anunciada en el Consejo de Ministros, con un incremento del precio de marcas de cigarrillos en España de entre 0,25 y 0,40 euros. Por el contrario, Phililp Morris ha optado por reducir los precios de algunas marcas entre 40 y 45 céntimos.

LEY "TAJANTE Y PROHIBICIONISTA".

Asimismo, Barreiro criticó la Ley Antitabaco diseñada por la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, por considerar que es "muy estricta y tajante", al suponer un recorte de las libertades empresariales, y se basa en una "política prohibicionista que no tiene en cuenta las necesidades de la convivencia".

La asociación que representa los intereses de las tabaqueras considera que el Gobierno "no ha atendido a los mecanismos de entendimiento y ha apostado por el modelo de confrontación que la ley impone", con restricciones en derechos empresariales reconocidos en la Constitución, como el de la publicidad.

"La ley es muy estricta, como dice la propia ministra, y cuando el responsable la califica de esa manera es difícil que la califiquemos de otra forma", dijo Barreiro, quien abogó por un mayor entendimiento entre las partes implicadas en prohibiciones contenidas en la norma como la de fumar en lugares de trabajo.

Sobre la prohibición de hacer publicidad y promocionar productos tabaqueros, Barreiro indicó que casi todas las empresas del sector tienen laboratorios que hacen evolucionar el producto del cigarrillo, y lamentó que "si se intenta poner en el mercado un producto potencialmente menos perjudicial, no se puede anunciar".