16 de marzo de 2011

Una somnolencia continuada durante más de 3 meses puede ser indicadora de narcolepsia

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Neurología (SEN) advierte de que una somnolencia excesiva y continuada durante más de tres meses puede se un indicador de un caso de narcolepsia, sobre todo si ésta viene acompañada de una debilidad muscular en relación con las emociones.

Así lo han asegurado con motivo del Día Europeo de la Narcolepsia que se celebra el próximo 18 de marzo, para alertar de una dolencia que suele iniciarse en la adolescencia y afecta a unas 25.000 personas en España.

Caracterizada por una hipersomnolencia diurna, estos pacientes pueden sufrir otros síntomas como dificultad para dormir bien de noche (50%), pesadillas, parálisis de sueño y alucinaciones relacionadas con el sueño (30%), conductas automáticas (80%) y trastornos alimentarios (20%) con tendencia a la obesidad.

A veces la somnolencia es tan repentina y tan intensa que se denomina "ataque de sueño" y puede durar desde unos minutos a más de una hora lo que hace que el enfermo se duerma en situaciones impensables como estando de pie, hablando, comiendo e incluso conduciendo, lo que multiplica por siete el riesgo de sufrir un accidente de tráfico.

Además, el 70 por ciento de los pacientes presentan cataplejía o episodios súbitos de debilidad muscular desencadenados por emociones, normalmente la risa. De este modo, el afectado tiende a aislarse por el excesivo control emocional.

El problema, según lamentan desde la SEN, es que "el desconocimiento de esta enfermedad provoca que las personas afectadas tarden hasta diez años en ser diagnosticadas".

Por ello, desde la SEN quieren dar a conocer los principales indicadores para evitar que estos síntomas se atribuyan a otras causas como trabajo excesivo, falta de sueño, gandulería o apneas de sueño.

"Para que un paciente sea diagnosticado de manera correcta es necesario un estudio exhaustivo por parte del neurólogo", explica la SEN. Para ello, es necesario analizar la historia clínica y realizar varias pruebas complementarias como un estudio del sueño nocturno y diurno o, en algunos casos, un análisis del líquido cefalorraquídeo.