18 de diciembre de 2019

Solo el 14% de la población es consciente de que la gripe puede convertirse en una enfermedad grave

Solo el 14% de la población es consciente de que la gripe puede convertirse en una enfermedad grave
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MADRID, 18 Dic. (EUROPA PRESS) -

Sólo un 14,2 por ciento de la población es consciente de que la gripe puede convertirse en una enfermedad grave o incluso provocar la muerte; un 50,2 por ciento de los encuestados considera que la gripe es una enfermedad "molesta pero llevadera", y un 36,5 por ciento es consciente de que puede desarrollar complicaciones, según el estudio demográfico sobre la gripe que Sanofi Pasteur pone en marcha cada temporada y ha publicado este miércoles.

Según datos de 'El Gripómetro', también constata que, desde que a finales de octubre comenzó la temporada de gripe 2019-2020, ya se han vacunado un 15,3 por ciento de los españoles, una cifra casi idéntica a la registrada en estas fechas de la campaña 2018-2019 (15,5%).

El grupo más protegido es el formado por las personas de 65 años o más, con hasta un 43,9 por ciento de los encuestados ya vacunados frente al virus. De hecho, el objetivo de cobertura vacunal fijado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para este colectivo es el más elevado: alcanzar o superar el 65% de esta población.

La cifra de los mayores de 65 años contrasta con la del resto de la población española adulta: sólo el 10% de las personas de entre 18 y 64 años se ha vacunado. "La vacunación es la medida más eficaz para prevenir la gripe y evitar sus complicaciones más habituales, como pueden ser la neumonía, el infarto de miocardio o el ictus", afirma la doctor Esther Redondo, jefa de División de Vacunación Internacional en Madrid Salud.

"La gripe es una enfermedad que tiene consecuencias imprevisibles y a veces graves, que pueden incluso causar la muerte", señala Redondo, quien advierte que "muchas muertes en personas mayores son consecuencia de un proceso gripal".

La encuesta muestra también que casi una cuarta parte de los encuestados reconocen que en el pasado tuvieron que acudir a urgencias o incluso estar ingresados a causa de esta enfermedad de las vías respiratorias tan común en nuestro país durante los meses de otoño e invierno.

"Las personas jóvenes, aunque tengan asma, una arritmia o sean diabéticos, no tienen conciencia de la necesidad de vacunarse de la gripe. Muchas veces no saben ni que esas enfermedades aumentan el riesgo de contraer la gripe y asocian la vacuna a un método de prevención para personas mayores", señala la doctora.

Y es que la gripe es una enfermedad estacional que puede acarrear graves problemas para la salud: entre sus principales complicaciones, se encuentran enfermedades respiratorias como la bronquitis o la neumonía, y patologías cardiovasculares como el infarto de miocardio o el ictus; unos agravamientos que pueden incluso llegar a provocar la muerte, como así advierten las autoridades sanitarias.

Ante esta realidad, los expertos sanitarios insisten en la necesidad de vacunarse para prevenir la enfermedad, especialmente entre los colectivos que presentan más riesgo de infectarse con el virus y/o sufrir complicaciones: mayores de 65 años, embarazadas, personas con enfermedades crónicas, profesionales sanitarios y también niños.

La jefa de División de Vacunación Internacional en Madrid Salud se lamenta de que la cobertura, especialmente en el tramo comprendido entre los 18 y los 64 años de edad, "dista mucho de ser ideal" y recuerda que "es fundamental que se vacunen todas las personas que pertenezcan a un grupo de riesgo, como las embarazadas o los enfermos con patologías crónicas".

En cuanto al principal lugar para ponerse la vacuna, el 77 por ciento de los encuestados se la pone en el centro de salud pública, ascendiendo el porcentaje hasta el 90 por ciento en el caso de los mayores de 65 años. Por detrás le sigue la empresa en la que se trabaja, que adquiere mayor peso entre la población activa (de 18 a 64 años), y los centros de salud privados.

No obstante, los principales motivos para protegerse que argumentan los encuestados son la preocupación por no contar con un buen estado de salud (en el 33% de los casos), la confianza en la efectividad de la vacuna (32,6%) y la concienciación de no contagiar al entorno familiar y/o laboral (26,6%). Por el contrario, el 58,8 por ciento de los que deciden no hacerlo es porque creen tener un buen estado de salud.

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