19 de diciembre de 2017

Los síntomas compulsivos leves se asocian a variaciones en la anatomía cerebral de niños sanos

Los síntomas compulsivos leves se asocian a variaciones en la anatomía cerebral de niños sanos
IDIBELL

BARCELONA, 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los síntomas obsesivo-compulsivos leves tienen relación con variaciones en la anatomía cerebral de niños sanos, según concluye un estudio del Institut d'Investigació Bomièdica de Bellvitge (Idibell) y el Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal), impulsado por la Fundación Bancaria La Caixa.

El estudio, que publica la revista 'Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry', asocia por primera vez los síntomas a características y alteraciones concretas de la anatomía cerebral, lo que aporta una nueva perspectiva a la hora de planear una estrategia de prevención de trastornos a largo plazo.

En el estudio participaron 255 niñas y niños de entre 8 y 12 años, todos sanos y sin diagnóstico de ningún trastorno mental, y la mayoría de síntomas encontrados se manifestaron en forma de conductas de comprobación, orden, simetría, acumulación innecesaria de objetos y presencia reiterada de pensamientos negativos.

30% DE LA POBLACIÓN, SÍNTOMAS LEVES

Los comportamientos obsesivo-compulsivos leves afectan a un 30% de la población y pueden conllevar pensamientos recurrentes sobre la posibilidad de contagio de una enfermedad en espacios públicos y búsqueda de orden y simetría de forma acusada, por ejemplo, mientras que los graves lo hacen entre un 1% y un 2% del conjunto.

Estos síntomas suelen ir acompañados de conductas repetitivas e innecesarias de limpieza, comprobación y organización, que no tienen porqué verse como excesivas, y que son difícilmente controlables.

CRISIS QUE DESEMBOCA EN TOC

En la mayoría de ocasiones, estos síntomas no interfieren en la vida de las personas, aunque, después de una situación de crisis prolongada, pueden desembocar en un trastorno y requerir tratamiento especializado.

La infancia es un momento sensible, y "en un pequeño porcentaje de casos, estos síntomas pueden ser indicadores de un mayor riesgo de desarrollar un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que requiera tratamiento durante la propia infancia o la edad adulta", ha explicado el autor principal del estudio, Carles Soriano-Mas.