7 de abril de 2019

El Síndrome del Acento Extranjero: cuando hablas castellano con acento francés por una lesión cerebral

El Síndrome del Acento Extranjero: cuando hablas castellano con acento francés por una lesión cerebral
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / BOWIE15

MADRID, 7 Abr. (EDIZIONES) -

En plena Segunda Guerra Mundial una joven noruega conocida como Astrid L. sufrió una lesión en la cabeza en el curso de un ataque aéreo. Con el tiempo logró recuperarse pero le quedó una extraña secuela: perdió su acento y cada vez que hablaba noruego lo hacía con entonación extranjera, la del alemán, la manera de hablar de las fuerzas enemigas.

Esta patología rara, de la que sólo se han descrito unos 100 casos en todo el mundo, y se conoce como el 'Síndrome del Acento Extranjero' (SAE). Es un trastorno del habla cuya característica principal es que las personas que lo sufren hablan su propia lengua pero con un acento no nativo, es decir, pronuncian como si fueran extranjeros, con acentos de países que nunca han visitado.

"Por ejemplo, se han registrado casos de ingleses que bruscamente comenzaron a hablar con acento francés, japoneses que hablaban como coreanos, y españoles con acento de Hungría. Claro que esta forma de hablar era involuntaria", advierte el neurólogo y neurocientífico Facundo Manes, en 'El cerebro del futuro' (Paidós).

Según remarca, quienes padecen este síndrome presentan alteraciones en la entonación, en la melodía, en el ritmo y en la situación de la lengua al hablar. "Todo esto provoca que su habla parezca extraña. Frecuentemente cambian la acentuación de las palabras que contienen muchas sílabas, pronuncian erróneamente, sustituyen o cambian consonantes, y distorsionan vocales. El idioma que hablan sigue siendo el mismo pero con un acento que los hace parecer foráneos", añade.

Este síndrome fue descrito por primera vez por el neurólogo francés Pierre Marie en 1907. Pero, ¿qué lo causa? Según creen los expertos, la mayor parte de las veces se presenta como consecuencia de una lesión cerebral producida por un accidente cerebrovascular o por un traumatismo encéfalo-craneano, tal como le sucedió a Astrid L. También Manes señala que se han registrado casos en que aparecía como consecuencia de alguna otra enfermedad neurológica, como la esclerosis múltiple, enfermedad que afecta a la sustancia blanca del sistema nervioso central.

Sin embargo, en un pequeño porcentaje de pacientes no se ha encontrado una lesión cerebral que justifique los síntomas, e inclusive en algunos casos se ha atribuido la enfermedad a factores psicológicos.

Por otro lado, el SAE suele ser transitorio, añade el consultor del Medical Research Council, y puede durar días, semanas o meses, mientras el paciente se recupera. Son pocos los casos en los que se mantiene en el largo plazo.

Desde el servicio de Neurorrehabilitación de Hospitales Vithas explican que Hoy en día el SAE no se asocia a ninguna estructura anatómica cerebral específica, sino, que diversas lesiones corticales y/o subcorticales de pequeño tamaño pueden producir el síndrome. En los casos descritos hasta el momento hemos encontrado lesiones que involucran a regiones fornto-tempororo-parietales del hemisferio dominante del habla ( hemisferio izquierdo) como el giro precentral, área premotora, área motora suplementaria, giro poscentral, áreas parietales izquierdas de asociación, cerebelo y ganglios basales.

A su vez, recuerda que se han descrito casos en coreano (con acento japonés), holandés (con acento francés), noruego (acento alemán) e inglés (con acento chino, ruso y británico). A nivel nacional encontramos un caso de una señora de Castellón con acento francés, descrito por el Universidad Jaume I y la Sección de Neurología del Hospital General de Castellón.

Sobre el tratamiento, desde Vithas indican que se basará en sesiones de logopedia, donde el paciente deberá corregir y rehabilitar el movimiento y la coordinación de la musculatura orofacial (lengua, labios, mandíbula), además de trabajar la dicción. Otra técnica puede ser la retroalimentación auditiva enmascarada (MAF, del inglés Masking Auditory Feedback), la retroalimentación auditiva demorada (DAF, del inglés Delayed Auditory Feedback), y la retroalimentación auditiva con cambio de frecuencia (FAF, del inglés Frequency-Shifted Auditory Feedback); que se emplean en casos de disfemias (tartamudez).

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