12 de febrero de 2019

Los secretos vergonzosos nos molestan más que los culpables

Los secretos vergonzosos nos molestan más que los culpables
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / VOYAGERIX - ARCHIVO

MADRID, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

Todo el mundo tiene secretos, pero ¿qué hace que alguien piense en ellos una y otra vez? Las personas que sienten vergüenza por un secreto, en lugar de sentirse culpables, son más propensas a ser consumidas por pensamientos de lo que están escondiendo, según concluye una investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología en la revista 'Emotion'.

"Casi todos guardan secretos y pueden ser perjudiciales para nuestro bienestar, nuestras relaciones y nuestra salud --dice el autor principal del estudio, Michael L. Slepian, de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos--. Sin embargo, se ha estudiado poco cómo el secreto lleva tal daño".

Slepian y sus colegas encuestaron a 1.000 participantes a los que hicieron una serie de preguntas sobre los secretos que tenían y la vergüenza y la culpa que asociaban con esos secretos. Se les preguntó a los participantes cuestiones diseñadas para medir la vergüenza (por ejemplo, "no tengo valor y soy pequeño") y la culpa (por ejemplo, "me siento arrepentido y lamento por algo que he hecho").

Los participantes también informaron sobre el número de veces que pensaron en su secreto y lo ocultaron cada día durante el mes anterior. "Examinamos la vergüenza y la culpa, las dos emociones conscientes más estudiadas --dice Slepian--. A diferencia de las emociones básicas, como la ira y el miedo, que se refieren a algo fuera de uno mismo, la vergüenza y la culpa se centran en el yo".

SENTIMIENTOS DE FALTA DE VALOR Y REMORDIMIENTO

Las personas que dijeron sentirse avergonzadas pensaron en sus secretos significativamente más a menudo que quienes informaron de sentirse culpables o aquellos que no sintieron vergüenza o culpabilidad por su secreto. Los autores también encontraron que ni la culpa ni la vergüenza predecían el ocultamiento de los secretos.

"La ocultación de un secreto se debe en gran medida a la frecuencia con la que una persona está teniendo una conversación relacionada con el secreto con la persona a la que se lo está escondiendo, no a cómo se siente con respecto al secreto", argumenta Slepian.

Cuando una persona sentía vergüenza por el secreto, se sentía pequeña, sin valor o impotente, mientras que la culpa hacía que un individuo sintiera remordimiento, tensión o arrepentimiento. Según Slepian, los secretos sobre la salud mental, una experiencia traumática previa o la infelicidad con la apariencia física tienden a provocar más vergüenza, mientras que herir a otra persona, mentir a alguien o violar la confianza de alguien hace sentir más culpabilidad.

Sentirse arrepentido no hizo que una persona pensara repetidamente acerca de un secreto de la misma manera en que se sentía impotente, concluye Slepian. Los científicos apuntan que las personas no deberían ser tan duras con ellas mismas cuando piensan en sus secretos.

"Si el secreto te parece engorroso, trata de no tomártelo personalmente, pero reconoce que se refleja en tu comportamiento, y puedes cambiar eso --dice Slepian--. La culpa hace que las personas se centren en qué hacer a continuación y, por lo tanto, pasar de la vergüenza a la culpa debería ayudar a las personas a sobrellevar sus secretos y avanzar".

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