9 de mayo de 2019

¿Hasta qué punto hay que obsesionarse con los percentiles?

¿Hasta qué punto hay que obsesionarse con los percentiles?
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / UNDEFINED UNDEFINED

MADRID, 9 May. (EDIZIONES) -

Cuando nace un bebé y se le lleva al pediatra empezamos a oír eso de los percentiles. Son muchos los especialistas que hacen hincapié en que nuestros retoños deben enmarcarse en esas tablas de clasificación, en mejores o peores posiciones, llegando a obsesionar a los padres o incluso a incomodarles o preocuparles sobre cómo están criando a sus más pequeños.

En todo esto nunca hay que olvidar que cada niño lleva su ritmo, y no por eso éste suele ser peor o estar enfermo. "Cada niño crece a su propio ritmo. En una misma clase podemos ver individuos altos, bajos, grandes y pequeños. Existe una gran variabilidad de pesos y de tamaños entre los niños sanos y normales", advierte la Asociación Española de Pediatría (AEP) en este sentido.

Así, precisa que el crecimiento depende, sobre todo, del potencial genético de cada individuo y del sexo, aunque también influyen otros factores como la nutrición, la actividad física, o la existencia de problemas de salud. "Es un reflejo del estado global de salud y de nutrición. Se valora comparando, en una gráfica de crecimiento, las medidas de un niño concreto frente a los de su misma edad", añade.

En concreto, precisa que hasta los dos años se miden el peso, la longitud (la medida de pies a cabeza con el niño tumbado), y el perímetro cefálico (tamaño de la cabeza en redondo). A partir de los dos años, y hasta el final de crecimiento, se miden el peso y la talla (la medida de pies a cabeza estando de pie). También es útil conocer el índice de masa corporal (IMC), que se obtiene dividiendo el peso por la talla al cuadrado.

"Las curvas o gráficas de crecimiento se elaboran con los datos obtenidos de medir a grupos amplios de niños de distintas edades, o midiendo de forma seriada a un grupo de niños desde que nacen hasta que llegan al final de la adolescencia y dejan de crecer. Los datos obtenidos se someten a diversos procedimientos estadísticos, a partir de los cuales se obtienen las gráficas y los percentiles. Su uso se ha popularizado en los últimos años hasta el punto de producir, en ocasiones, una preocupación excesiva por el percentil de peso o de talla en el que se encuentra un niño", lamenta la AEP.

En una entrevista con Infosalus, el pediatra José María Lloreda explica en este sentido que cuanto mayor sea el número de percentil, más grande será el niño respecto a los de su misma edad y, cuanto menor número de percentil, menor tamaño tendrá. Es decir, si un niño está en el percentil 50 de peso significa que, comparado con los de su edad, hay un 50% de los niños que pesan más, y otro 50 que pesan menos.

"Conocer cómo es el patrón normal de crecimiento y sus desviaciones permite detectar, de forma precoz, la aparición de determinados problemas, pero también contribuye a evitar intervenciones, o estudios innecesarios en niños que tienen variaciones normales del crecimiento. Por sí solos, los percentiles de crecimiento no indican el estado de salud de un niño. Es sólo una comparación. El percentil concreto de un niño, como dato aislado, no tiene demasiado valor", agrega la AEP.

Lloreda, que acaba de publicar 'Manual para padres primerizos' (Arcopress), coincide en que los percentiles "aisladamente no sirven para nada" porque según justifica, la normalidad es muy amplia. "Los percentiles no son una competición. Tan normal es un bebé con un percentil 10, que otro con un percentil de 90, porque la normalidad es muy amplia. Si eres el que más pesa de 100 puede que haya algún problema, pero no significa que lo haya", advierte.

Al mismo tiempo, el médico especialista en Pediatría y máster en Neonatología por la Sociedad Española de Neonatología avisa también de que lo que sí tiene importancia es la evolución de los percentiles. "Cada niño lleva su carril genético. Hay que tenerlo siempre en cuenta y no obsesionarse", precisa el experto, lamentando que muchos papás se agobian cuando les dicen que sus hijos están en el percentil 20, y es que son normales, "aunque siempre hay que ver cómo evolucionan", insiste.

"Los percentiles pueden ayudar si no aumenta de peso por ejemplo, para ver la evolución de un niño. Pero si se mantiene más o menos estable, o si sus padres son grandes, generalmente el niño seguirá en los percentiles más grandes", agrega Lloreda.

Como curiosidad, el pediatra resalta que las últimas gráficas de crecimiento en España se han corregido porque los niños son más gorditos ahora que antes, lo que no es sinónimo de que sea algo bueno, sino al contrario, la gordura se está convirtiendo en algo normal cuando no debería ser así. "No es una competición. Los padres no deberían agobiarse. Los percentiles son muy útiles cuando hay problemas, pero no hay que hacer de la medición el problema", sentencia el experto de la Sociedad Española de Neonatología.