2 de abril de 2014

Psicólogos recomiendan a las familias que se pongan en manos de profesionales si detectan indicios de autismo en niños

MURCIA, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

La vocal de la Discapacidad del Colegio Oficial de Psicólogos de la Región de Murcia, María Pilar Mendieta, ha recomendado a los padres y familias acudir a una consulta profesional si detectan que sus hijos, sobre los 18 meses de vida, presentan un retraso en el lenguaje, en la interacción o en la mirada que tienen que compartir con otras personas, no responden a sus nombres o quedan imbuidos en sus juegos.

Mendieta ha hecho estas declaraciones a Europa Press con motivo de la celebración este miércoles, 2 de abril, del Día Internacional de Concienciación del Trastorno de Espectro Autista (TEA), un síndrome que presenta una prevalencia en 1 de cada 150 niños nacidos, y que afecta en una proporción de cuatro niños por cada niña.

En este sentido, advierte que el Trastorno del Espectro Autista es un cuadro clínico cuya incidencia "ha aumentado muchísimo en los últimos años", llegando a triplicarse en los últimos 10 o 15 años. No obstante, los investigadores achacan este incremento al hecho de que hay mucha más información y herramientas diagnósticas.

En concreto, los pediatras y profesores de Educación Infantil han sido informados sobre los signos y rasgos que tienen que observar, y derivan a los servicios muchos más niños que antes.

Mendieta explica que el síntoma principal que alerta del síndrome es un problema en la comunicación y en la interacción, aunque reconoce que es difícil de detectar en la infancia. Entre los 18 y los 24 primeros meses de vida, los pediatras acostumbran a decir a los padres que el niño "ya hablará", porque se confunde de forma aislada con un retraso en el lenguaje, puesto que hay niños que hablan antes y otros que lo hacen después.

No obstante, Mendieta alerta que en los casos de autismo se empieza a observar, además del retraso en el lenguaje, un retraso en la interacción y en la mirada que tiene que compartir con otras personas. Además, los menores presentan determinadas 'estereotipias', es decir, manías como juegos muy reiterativos, y si sacas a los niños de esas rutinas se ponen "muy nerviosos".

Tras la detección, o la sospecha del diagnóstico, la Atención Temprana es la mejor intervención, pero la detección del autismo suele ser un poco más tardía que en otros trastornos, en el margen de los 24 o 30 meses, aunque recomienda a las familias acudir a una consulta profesional cuanto antes.

En ocasiones, los profesionales no dan el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista en un principio, hasta no saber cómo evoluciona el niño, y llegan a tardar hasta dos o tres años en determinar el cuadro clínico. En cualquier caso, los niños suelen estar diagnosticados a los seis o siete años o incluso antes.

PUEDEN LLEGAR A DESARROLLAR UNA VIDA AUTÓNOMA

Mendieta explica que el término adecuado para referirse a este síndrome es Trastorno del Espectro Autista (TEA), que aborda desde casos muy leves a otros que son "bastante graves", y lamenta que el término 'autismo' "haya hecho mucho daño por falta de información a la población en general, transmitiendo la imagen que ofrecen las películas y los medios de comunicación".

Al contrario, lejos de estigmas, esta psicóloga explica que hay autistas "con un alto rendimiento y con un nivel de competencia bastante normalizado y que puede integrarse perfectamente", hasta otros casos con "conductas muy problemáticas con los que hay que actuar con estrategias específicas, ateniendo a la familia".

En este sentido, remarca la importancia de sensibilizar a la población para que vea con normalidad a una persona que "puede estar diagnosticada de autismo y que, en lugar de dirigirse a otros con la palabra, puede hacer uso de su agenda con pictogramas para comunicarse y que, en ocasiones, se puede poner nervioso en situaciones desconocidas o novedosas".

Los profesionales no llaman a estos trastornos enfermedades, porque la población entiende que las enfermedades se curan. Sin embargo, el TEA es una característica de la persona que lo padece, y tiene un comportamiento distinto al considerado "normal", es decir, al que tiene la mayoría.

Por tanto, el TEA "no se cura", pero Mendieta subraya que un diagnóstico precoz "es importantísimo" porque ayuda a estructurar el funcionamiento del paciente, y evita que arraiguen comportamientos "muy disfuncionales", transformándolos y hasta erradicándolos.

Quien padece TEA puede llegar a desarrollar un nivel de funcionamiento "bastante autónomo", según Mendienta, quien explica que algunas de estas personas pueden valerse del lenguaje y otras necesitan el apoyo visual y funcionan con pictogramas o con signos.

En este sentido, celebra que la Comunidad Autónoma ha puesto en marcha un protocolo para el Trastorno del Espectro Autista en el que están implicados los sistemas educativo y sanitario, a través de la Consejería de Educación, Universidades y Empleo y la Consejería de Sanidad.

Gracias a este sistema, que fue puesto en marcha en 2013, las familias pueden realizar sus consultas al pediatra o al centro educativo, poniendo en marcha todo un protocolo de actuación que está "bien diseñado" y que es "muy novedoso".

Al ser preguntada por la posibilidad de detectar casos en adultos que no hayan sido diagnosticados, Mendieta considera "bastante improbable" que un cuadro clínico que sea de carácter moderado haya pasado desapercibido, aunque admite que es posible que haya algún caso leve sin diagnosticar.

No obstante, precisa que a veces se dan signos de autismo en alguna otra patología que conlleva rasgos de aislamiento, problemas en la comunicación o juegos y manías reiterativas.

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