5 de diciembre de 2019

Una proteína, responsable de la nueva resistencia de fármacos a la malaria

Una proteína, responsable de la nueva resistencia de fármacos a la malaria
Imagen de glóbulos rojos infectados con malaria - NIAID

MADRID, 5 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de científicos de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) ha capturado nuevas imágenes en alta resolución de los parásitos de la malaria, que muestran cómo se resiste a los medicamentos, haciéndoles perder efectividad. El estudio, publicado en la revista 'Nature', ofrece además pistas sobre cómo combatir esta resistencia y restaurar la 'potencia' de los fármacos.

Los parásitos de la malaria están desarrollando rápidamente resistencia a los medicamentos en todo el mundo, amenazando con deshacer años de progreso en la reducción de las muertes por esta enfermedad. "La lucha contra la malaria se está estancando. Descubrir las bases moleculares de la resistencia es esencial para prolongar la efectividad de los medicamentos actuales y desarrollar otros nuevos", explica el líder del estudio, David Fidock.

Durante casi 15 años, el medicamento piperaquina (PPQ) se ha utilizado para tratar a las personas infectadas con malaria. El medicamento, en combinación con la artemisinina, ha ayudado a reducir el número de muertes causadas por la enfermedad de más de un millón en 2004 a un estimado de 435.000 en 2017. La enfermedad afecta a más de 220 millones de personas cada año en todo el mundo, principalmente en África, el sudeste asiático, el Pacífico occidental y Sudamérica. Casi todas las infecciones mortales se dan en niños africanos pequeños.

Pero la resistencia a la PPQ ha estallado recientemente en el sudeste asiático. "En algunas áreas, la combinación de primera línea de PPQ con dihidroartemisinina (que también ha sucumbido a la resistencia) es ahora efectiva solo en el 13 por ciento de los pacientes, lo que la convierte en un medicamento esencialmente inútil en esas regiones", argumenta Fidock.

Según este nuevo estudio, la fuente de resistencia a la PPQ es una proteína del parásito de la malaria llamada PfCRT. La PfCRT es la misma proteína relacionada con la resistencia a otro medicamento usado anteriormente contra la malaria, la cloroquina (CQ). Esa coincidencia puede crear nuevas oportunidades de tratamiento, ya que las nuevas mutaciones, que se están propagando en el sudeste asiático, a menudo hacen que los parásitos pierdan su resistencia a la cloroquina. Una combinación de antimaláricos podría tratar las infecciones por parásitos sensibles y resistentes a los medicamentos, según los investigadores.

Los medicamentos antipalúdicos CQ y PPQ funcionan al entrar en la vacuola digestiva del parásito (un compartimento que se asemeja a un estómago) y alterarla para que se envenene a sí mismo en su propio producto de desecho tóxico, formado a partir de la hemoglobina digerida. La PfCRT está localizada en la membrana de la vacuola, y la ubicación de las mutaciones (dentro de una cavidad central de la PfCRT) confirma que los parásitos resistentes utilizan formas variantes de esta proteína para expulsar el medicamento fuera de la vacuola. "Parece que la proteína expulsa al medicamento fuera del estómago del parásito, manteniéndolo alejado de su objetivo", comentan los científicos.

Aunque las imágenes eran reveladoras, los investigadores realizaron pruebas bioquímicas de las propiedades de transporte de la PfCRT para confirmar sus sospechas. Al hacer otras mutaciones en la proteína y probar sus capacidades de unión y transporte, encontraron que solo las mutaciones en la cavidad central de la proteína le dan a la PfCRT la capacidad de expulsar el medicamento de la vacuola.

Así, los científicos creen que pueden predecir ahora cómo surgirá la resistencia a los fármacos en otras partes del mundo. Basado en sus hallazogs, Fidock cree que Sudamérica podría ser el próximo lugar donde la PPQ desarrolle resistencia en su lucha contra la malaria. Los resultados presentados en este informe ya muestran una mutación de este tipo en la PfCRT que, de aparecer y propagarse en Sudamérica, conduciría a una resistencia de "alto grado" y aumentaría el riesgo de fracaso del tratamiento.

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