2 de abril de 2019

Las 4 preguntas más frecuentes sobre lesiones medulares

Las 4 preguntas más frecuentes sobre lesiones medulares
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MADRID, 2 Abr. (EDIZIONES) -

En España la incidencia de lesión medular traumática es de unos 30 nuevos casos por millón de habitantes. Esto significa que cada año, aproximadamente, se producen unos mil nuevos casos por traumatismos, la mitad de ellos por accidentes de tráfico, mientras que el resto por caídas, golpes, accidentes deportivos u otros traumatismos, como los accidentes por zambullidas en la piscina o en el mar.

A ellos hay que sumar que alrededor de un 30% más surgen por un origen médico, debidas a distintas enfermedades como la aracnoiditis, la esclerosis en placas, el Pott vertebral, o tumores, por ejemplo, y a causas congénitas, como el mielomeningocele. "El mayor número de lesiones ocurre entre las edades de 16 y 30 años, con aproximadamente el 80% de las lesiones, en el grupo de 16 a 45 años de edad", precisa el Hospital Nacional de Parapléjicos, situado en Toledo.

Para conocer un poco más en qué consisten las lesiones medulares, de las que hoy en día sigue habiendo tanto desconocimiento, Ángel Gil, el jefe del servicio de Rehabilitación del citado hospital, responde en una entrevista con Infosalus, a las dudas más frecuentes sobre las mismas:

1-. ¿Qué son las lesiones medulares?: Se trata de cualquier situación en la que se vea afectada la médula espinal, bien por una causa traumática, que son las más frecuentes, o bien por enfermedades, como puede ser una infección, o por un cuadro inflamatorio, problemas vasculares, o un tumor, por ejemplo. Por ello se habla de lesión medular de causa traumática o no traumática. También hay lesiones medulares de causa congénita, siendo la más frecuente los meningoceles por espina bífida, que es detectable en el propio embarazo.

A) Origen traumático. Los accidentes de tráfico hasta hace pocos años ganaban por goleada, seguidos de las caídas. Asimismo, precisa que las lesiones medulares por accidente de tráfico son más frecuentes en varones jóvenes, mientras que las caídas suelen acontecer en varones de edad más avanzada. Además, en estos casos, ya hay fenómenos degenerativos en la columna, al tratarse normalmente de personas de edad avanzada, y cualquier golpe es más fácil que desencadene una lesión medular.

B) Origen no traumático: Hay una miscelánea de posibles causas, las más frecuentes son de origen tumoral y las vasculares. En el caso de las tumorales, el tratamiento de estos ha avanzado mucho y ahora la supervivencia ha aumentado, lo que también facilita que pueda permanecer más tejido sano. Antes había que extirpar más la médula, y ahora la incidencia por lesión por tumor es tratable en muchos casos. Sobre las vasculares, señala que éstas tienen lugar en personas que se someten cirugías complicadas vasculares, o que padecen hemorragias ante un tratamiento anticoagulante, que hacen que se comprima la médula, o también por problemas inflamatorios, por ejemplo.

2-. ¿Cómo detectarlas a tiempo?¿Es indispensable para su posterior tratamiento? La detección precoz es siempre un buen indicador para cualquier proceso en Medicina. Aunque si se habla de lesiones medulares, todo depende. Pero siempre hay que trabajar por que el daño medular sea el menor posible, y además éste no se consolide y sea irreparable. En los casos de traumatismos, la sintomatología es muy precoz y ya muchas veces desde el lugar del accidente surgen los primeros signos clínicos que indican esa afectación medular.

A su juicio, el mejor tratamiento de la lesión medular es la prevención. Aquí recuerda que también son prevenibles las zambullidas a las piscinas y ríos en verano, en zonas donde el agua no está muy clara. Sobre el futuro en los tratamientos resalta que a día de hoy las líneas de investigación están permitiendo ser moderadamente optimistas de cara al futuro, en cuanto a la recuperación de estos pacientes.

3.- Qué sucede en las funciones vitales tras una lesión medular: La lesión medular puede suceder de forma traumática o por enfermedad de la columna vertebral, o de la misma médula espinal. La mayor parte de las lesiones de la médula espinal se deben al trauma como consecuencia de una fractura del hueso o de un desgarro de los ligamentos con desplazamiento de la columna. Esto causa un pellizco de la médula espinal. El trauma vertebral puede presentar contusión con hemorragia e inflamación de la médula espinal, o puede producirse un desgarro de la médula espinal o de sus raíces nerviosas.

Este daño afecta al proceso de transmisión y de recepción de mensajes desde el cerebro hacia los sistemas del cuerpo humano, que controlan las funciones sensoriales, motoras y autonómicas, hasta la altura de la lesión. Los mensajes del cuerpo desde la altura de la lesión hacia abajo no llegan al cerebro. El cerebro tampoco puede enviar mensajes a la parte del cuerpo situada por debajo de la altura de la lesión.

En cambio, la parte superior al punto donde se ha producido la lesión medular funciona con normalidad, ya que recibe las órdenes del sistema nervioso, que son elevadas al cerebro a través de la médula, y devueltas a las zonas que dependen de la zona de la médula situada por encima de la lesión.

La parte que corresponde a la misma lesión medular tendrá dañadas, total o parcialmente, las comunicaciones con el cerebro desde la lesión hacia abajo. Sin actividad motora ni sensitiva, lo que se traduce en que, a partir de este punto hacia abajo, el paciente no nota ni mueve su cuerpo.

Además, la actividad nerviosa de la parte inferior a la lesión medular estará regida por un control reflejo dependiente sólo de la propia médula espinal, no del cerebro, como consecuencia de la interrupción de conexiones con el mismo.

4- Paraplejia vs Tetraplejia: Ambas se diferencian por la extensión de la médula lesionada. La médula es un cilindro y recorre toda la espalda desde la parte cervical a la lumbar. Si la lesión tiene lugar en los niveles altos, o en la zona de las cervicales, se verán afectadas las raíces nerviosas que inervan los músculos de los brazos y de las piernas. Por eso en este caso se habla de 'tetraplejias', al verse afectadas las 4 extremidades (los 2 brazos y las 2 piernas). Estas lesiones pueden ser congénitas o adquiridas, y éstas últimas ser de origen traumático o no.

En el caso de la paraplejia, ésta tiene lugar si la lesión se produce en el tramo cervical, en el tramo dorsal o lumbar, a una altura en la que sólo se ven afectadas las raíces nerviosas que inervan los músculos de las piernas.

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