15 de diciembre de 2018

Personas altamente sensibles: el caso de Audrey Hepburn

Personas altamente sensibles: el caso de Audrey Hepburn
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MADRID, 15 Dic. (EDIZIONES) -

Una Persona Altamente Sensible (PAS) se define, básicamente, por cuatro rasgos: procesa la información de manera profunda, tiene alta sensibilidad y sufre sobrestimulación con frecuencia, es muy empática y emocional, y goza de gran capacidad para captar detalles y sutilezas.

Así lo afirma en una entrevista con Infosalus el sacerdote, doctor en Teología por la Universidad de Navarra y estudiante de Psicología Rafael Pardo, quien destaca que, a nivel general, un 20% de la población es PAS, afectando por igual a hombres y mujeres.

Según clarifica, no se trata de un trastorno ni de una enfermedad, sino de un grupo de rasgos de personalidad que si no se detectan a tiempo pueden llevar a la persona en muchos casos a no saber manejar la ansiedad, a la depresión, o también a la sobrestimulación, entre otras consecuencias.

Pardo, que acaba de publicar 'Personas Altamente Sensibles. Claves psicológicas y espirituales' (Desclée de Brouwer), dedica un capítulo de su libro a la actriz Audrey Hepburn, "una ilustre PAS" porque, según recalca, la mejor manera de retener conceptos es fijar en la mente ejemplos concretos.

En una entrevista con Infosalus destaca que la actriz gozó de estima a nivel social, por lo que no tiene por qué asociarse lo altamente sensible con lo raro, y enumera los 7 rasgos que la definirían como una PAS, a partir de la biografía hecha sobre ella de Donald Spoto:

1.- Con frecuencia se sentía sobreestimulada. Le costó mucho adaptarse al mundo cinematográfico, especialmente a los focos y ruidos del plató, porque era "muy sensible al ruido y al desorden". Necesitaba tiempo para prepararse. Una vez en el plató, para concentrarse buscaba el silencio y la soledad. En otras palabras, era incapaz de estar charlando alegremente con alguien y acto seguido situarse ante la cámara y ponerse a interpretar.

2.- Tenía valores personales de paz y armonía que le mantuvieron lejos de la frivolidad del poder, el éxito o la ambición. Su agente de prensa recordaba que para Audrey "su carrera profesional siempre ocupaba un segundo lugar". Nunca sintió el deseo de convertirse y seguir siendo una estrella de cine, como ocurre a la mayor parte de actrices. Se preocupaba más de su felicidad personal, la paz, el amor, los niños y un marido al que amar y que la correspondiera. Quería trabajar menos y pasar más tiempo en la intimidad. Le estresaban los compromisos sociales de una estrella de cine.

3.- Era delicada, respetuosa con los demás, y con sensibilidad para los detalles. Uno de los profesionales que trabajó con ella destacó que "Audrey sabía lo que quería y lo que buscaba, era una persona muy meticulosa y una consumada profesional". Decía que nunca llegaba tarde y jamás se enfadaba. A diferencia de sus colegas, no se comportaba como una estrella malcriada. Siempre cogía la ropa que se le había preparado y le añadía un toque personal que acababa por realzar el conjunto. Le disgustaban los conflictos y las críticas.

4.- Conectaba muy bien con otros PAS. Trabajó con Cary Grant en Charada y respecto a él confesó que: "Fue un verdadero placer, era expresivo a la vez que reservado. Llevaba una vida muy tranquila, y creo que eso tenía que ver con cierta timidez y con el deseo de estar con gente con la que se sintiera cómodo, en lugar de tener que pisar siempre terreno desconocido. Creo que , como era una persona vulnerable, percibió enseguida que yo también lo era. Teníamos todo eso en común".

5.- Era profundamente empática con el sufrimiento ajeno. Al leer por primera vez el 'Diario de Anna Frank' quedó profundamente impactada por identificarse con el personaje. En marzo de 1988 presentó su solicitud voluntaria para ejercer como embajadora de buena voluntad de UNICEF, organización con la que colaboraba económicamente de forma anónima.

6.- Se mostraba receptiva a los valores espirituales. Tenía gran conexión con la naturaleza y los animales. Según su hijo Sean, a su madre le encantaba cuidar los rosales y las dalias de su jardín. Su biógrafo resume estos rasgos así: "Audrey poseía la capacidad de maravillarse ante las manifestaciones sencillas de la naturaleza, era algo que sabían bien todos cuantos la conocían, se compadecía de los que sufrían, y no se consideraba mejor que otra mujer".

7.- Procesaba la información con profundidad y seriedad. No se entregaba a nadie por frivolidad o como medio de alcanzar la fama. Trataba de averiguar la naturaleza de sus sentimientos para evitar relaciones superficiales o morbosas. Así, manifestó a un periodista que a menos que supiera cuáles eran sus pensamientos íntimos, no podía entregarse a nadie. "Yo sigo aprendiendo sobre mi. Hay muchas cosas que me faltan por saber. Lo conseguiré", rezaba la actriz.