19 de febrero de 2015

Parálisis facial: no siempre asociada al ictus

Parálisis facial: no siempre asociada al ictus
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MADRID, 19 Feb. (INFOSALUS) -

   La parálisis facial de Bell está originada por la lesión del nervio facial que ocasiona una parálisis de los músculos de la gesticulación. En la mayoría de los casos, aunque la causa de la parálisis se desconoce, interviene un cuadro infeccioso vírico.

   Según explica a Infosalus el doctor Jesús Esteban, Coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Neuromusculares de la Sociedad Española de Neurología, es la parálisis facial periférica más frecuente y, aunque puede presentarse a cualquier edad, es más habitual en personas jóvenes. Las pruebas muestran que su origen más común es la reactivación del virus del herpes simple seguido por el herpes de la varicela-zóster.

   A pesar de que su origen se ha asociado con los agentes virales y que parece que existe una mayor predisposición en diabéticos, el precipitante de la parálisis facial de Bell sigue sin ser claro.

   "Existe una población más sensible como las embarazadas en el último trimestre y en el puerperio, probablemente debido a la existencia de una retención de más líquido en el cuerpo, pero también puede darse en población infantil y en mayores", aclara Esteban, especialista de la Unidad de Neuromuscular y ELA del Hospital Universitario 12 de Octubre de la Comunidad de Madrid.

   Esta parálisis facial, que afecta a uno de los lados de la cara, se establece en unos días y deja de progresar en unas 3 semanas para pasar luego a la fase de recuperación. "Todos los pacientes se recuperan, aunque un porcentaje muy pequeño de pacientes puede quedar con secuelas más o menos importantes derivadas de la debilidad del músculo adquirida en el episodio", señala el especialista.

   Los signos son la asimetría facial en la gesticulación derivada del uso de los músculos faciales (no se puede cerrar bien el ojo o subir la ceja, inflar los carrillos o se presenta una caída de la comisura del labio). El doctor Esteban explica que si la debilidad es intensa es posible ver la asimetría en reposo.

   En un inicio puede aparecer dolor en la región auricular, probablemente debido a la posible inflamación, y pueden aparecer otros síntomas asociados que podrían no llamar la atención como hiperacusia (sensación de una mayor intensidad del sonido captada por el oído de ese lateral) y cambios en la sensación de sabor de las comidas porque el nervio facial está implicado también en las sensaciones gustativas.

HERPES Y BORRELIOSIS

   El mecanismo que se cree implicado es un daño del nervio facial al inflamarse dentro del canal óseo (largo y estrecho) que atraviesa. En los estudios realizados derivados de intervenciones quirúrgicas por parálisis facial intensa se han extraído muestras que implican a distintos virus, en especial al herpes simple, seguido del herpes zóster.

   "Existen zonas endémicas como Nueva Inglaterra en Estados Unidos o algunas áreas de Europa en las que la picadura de una garrapata puede transmitir una bacteria (borreliosis) que puede dar lugar también a una parálisis facial. En estos casos el tratamiento es diferenciado ya que se trata de una infección bacteriana que puede provocar una enfermedad más extensa". El especialista señala que, en España, estos casos son excepcionales, y están relacionados con viajes a estas zonas endémicas.

   Para el diagnóstico de la parálisis facial de Bell se realiza una exploración médica para determinar la intensidad y distribución de los músculos afectados (músculos superiores e inferiores de la cara). En casos típicos no se precisa de más estudios. En casos atípicos o con sospecha de otros procesos pueden realizarse otros estudios complementarios.

BAJAR LA INFLAMACIÓN Y PROTEGER EL OJO

   El único tratamiento eficaz probado es el uso de corticoides, que son antiinflamatorios potentes, en dosis altas por un periodo corto de tiempo de entre 7 y 10 días. En los estudios realizados no se ha confirmado la eficacia del uso de antivirales, dada la asociación con los virus del herpes. El tratamiento con cirugías liberadoras de los nervios tampoco se ha demostrado útil.

   "Una parte importante del tratamiento es la protección del ojo. La falta de oclusión del párpado resta protección al ojo por lo que se aconseja el uso de gafas, evitar ambientes cargados, uso de lágrimas artificiales, pomadas protectoras, etc. para evitar que se reseque y se produzca una queratitis", señala el especialista.

   La incidencia, la aparición de nuevos casos cada año, es de unos 10 a 30 casos por cada 100.000 habitantes y año, lo que convierte a la parálisis facial de Bell en una patología relativamente frecuente, pudiéndose estimar unos 1.500 casos al año sólo en la Comunidad de Madrid.

   En general el pronóstico es bueno. Tras la instauración  y a lo largo de las siguientes semanas se produce mejoría progresiva a lo largo de las semanas. Las posibilidades de recuperación completa serán mayores o menores según la intensidad con la que se haya producido la parálisis.

   "En casos de parálisis incompletas o con inicio de recuperación precoz existe un muy buen pronóstico de recuperación", señala Esteban que añade que en los casos intensos un electromiograma a partir de la segunda semana, si puede realizarse, puede ayudar a predecir el grado de recuperación.

   En estos estudios si persiste una activación mayor de un 15% (comparado con el lado sano) el pronóstico es bueno. Sin embargo, en los casos en los que la activación es inferior al 10% pueden existir secuelas.

   las posibles secuelas son una debilidad facial residual, la aparición de un hemiespasmo (aumento del tono muscular en los músculos que estuvieron paralizados) o la presencia de las denominadas sincinesias, en las que se producen contracciones simultáneas de diversos músculos al ejecutar una acción (por ejemplo que al cerrar el párpado se contraiga simultáneamente el borde de la boca). Rara vez puede aparecer lagrimeo al comer (por una sincinesia entre la glándula salivar y la lagrimal).

   La posibilidad de recurrencia es baja (inferior al 7%). Cuando existe una repetición hay que considerar otros diagnóstico incluyendo el muy raro síndrome de Melckersson-Rosenthal, que consiste en parálisis faciales recurrentes, episodios de edema facial recurrente (angiedema) y una lengua con fisuras.

DIFERENCIAS CON LA PARÁLISIS FACIAL POR ICTUS

   La mayor parte de las parálisis faciales se atienden en urgencias ya que se instauran de forma aguda y los pacientes acuden a los centros hospitalarios ante la posibilidad de que se trate de un episodio cardiovascular como el ictus.

   En la parálisis facial de Bell existe una afectación simultánea y de la misma intensidad de la parte superior e inferior de la cara y, aunque es aguda no lo es tanto como una ictus.

   En el caso de los episodios cerebrovasculares la afectación facial (parálisis facial central), afecta de forma más intensa a la parte inferior del rostro que a la superior, además de presentarse con otros síntomas de parálisis en otras áreas del cuerpo.

   "En las urgencias los especialistas identifican con rapidez, por la exploración, la parálisis facial de Bell y la diferencian de una parálisis por ictus. ante la mínima sospecha de ictus se ponen en marcha los protocolos de actuación", concluye el especialista.

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