13 de marzo de 2020

Lo que se oye y lo que no puede provocar riesgo de caída

Lo que se oye y lo que no puede provocar riesgo de caída
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MADRID, 13 Mar. (EUROPA PRESS) -

Lo que una persona oye y lo que no oye también puede tener un efecto directo en su equilibrio, según una nueva investigación del New York Eye and Ear Infirmary (NYEE), del Hospital Mount Sinaí, publicada en este jueves en la revista 'JAMA Otolaryngology-Head & Neck Surgery.

Este estudio proporciona una mejor comprensión de la relación entre la pérdida auditiva y por qué las personas se caen, especialmente en la población de edad avanzada. Los hallazgos podrían llevar a los médicos a detectar la pérdida auditiva en pacientes con alto riesgo de caídas, y conseguirlo en sus primeras etapas para poder tratarla rápidamente.

"Estudios previos han demostrado que la pérdida auditiva es un factor de riesgo independiente para las caídas, incluso para aquellos que no estaban mareados. Sin embargo, la razón por la cual sucede nunca se ha entendido completamente, aunque se cree que está relacionada con el oído interno.

Este estudio encontró que los sonidos que oímos afectan nuestro equilibrio al brindarnos información importante sobre el medio ambiente. "Usamos información sonora para mantenernos equilibrados, especialmente en los casos en que otros sentidos, como la visión o la propiacepción, están comprometidos", explica la autora principal Maura Cosetti , profesora asociada de Otorrinolaringología en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai y directora del Instituto del Oído en NYEE.

"El equilibrio es complicado e implica la coordinación de muchas entradas sensoriales diferentes. Cuando las personasse caen, los médicos generalmente se centran en problemas de visión, verificar si hay neuropatía en los problemas de los pies y los huesos e ignorar por completo los problemas relacionados con la audición --advierte--. Esta revisión destaca la importancia de oir también para nuestro sentido del equilibrio. Y debido a que la pérdida auditiva es tratable, hacerse un examen auditivo es un primer paso crucial".

En este estudio, un equipo de investigadores de Mount Sinai y la Escuela de Cultura Steinhardt de la Universidad de Nueva York realizó un análisis exhaustivo de todas las investigaciones publicadas desde el inicio (PubMed y Cochran Database of Scopus) que investigó la asociación entre el sonido y el equilibrio.

Analizaron 28 artículos médicos con más de 700 pacientes, muchos de los cuales se centraban en campos que los médicos que tratan caídas no encontrarían, como la ingeniería de sonido, la informática, la física y la psicología. Los autores combinaron todos los estudios y buscaron tendencias en los datos.

Los estudios analizaron en su mayoría adultos sanos, pero también analizaron pacientes con ceguera congénita, pérdida vestibular (daño al oído interno que causa problemas de equilibrio y ojos, incluido vértigo) y diferentes niveles de pérdida auditiva.

Toda la investigación examinó cómo los sonidos afectaron la capacidad de alguien para mantener el equilibrio mientras está de pie, a menudo con los ojos cerrados y cuando está parado sobre una superficie flexible y blanda. También observaron cómo el uso de auriculares con cancelación de ruido (una falta total de sonido) afectaba el equilibrio.

Algunos estudios reprodujeron ruido blanco o estático, mientras que otros utilizaron sonidos ambientales como charlas de cócteles o agua corriente. Descubrieron que las personas tenían más dificultades para mantenerse equilibradas o quedarse quietas en una superficie irregular cuando estaba en silencio, pero tenían un mejor equilibrio mientras escuchaban los sonidos.

Los autores descubrieron que el tipo de sonido era importante en lo que respecta al equilibrio. Más específicamente, el ruido de fondo continuo (generalmente estático) fue el más útil para que los sujetos mantuvieran su centro de gravedad. Algunos tipos de sonidos en realidad causaron un equilibrio pobre; por ejemplo, algunas personas que escucharon el sonido saltando de un lado a otro a través de los auriculares (es decir, pitidos que iban de izquierda a derecha) tuvieron dificultades para pararse en posición vertical.

Los autores creen que esto puede deberse a que el sonido puede actuar como un 'ancla auditiva'. Más específicamente, las personas usan sonidos como el ruido blanco para ayudar a crear inconscientemente una imagen mental del entorno para mantenernos en tierra.

El análisis de la investigación también mostró que el sonido se volvió más importante para el equilibrio cuando a los sujetos se les asignaron tareas difíciles de equilibrio (por ejemplo, de pie en un suelo móvil) o si los pacientes tenían problemas sensoriales preexistentes.

Cuando las personas con pérdida de visión, pérdida de audición o problemas de equilibrio escucharon sonidos estacionarios, su postura mejoró drásticamente. Esto sugiere que las personas confían más en la audición cuando se alteran otros sentidos.

"Esta investigación sugiere que los sonidos pueden tener un efecto estabilizador en el equilibrio, quizás actuando como un 'ancla' en la que los pacientes pueden apoyarse cuando otros sentidos son menos fiables, y muestra que el hecho de no poder oír los sonidos da como resultado un equilibrio más pobre. En última instancia, la incapacidad de oír pone a los pacientes en mayor riesgo de inestabilidad y caídas", agrega el doctor Cosetti.

"Los pacientes de edad avanzada tienen una serie de factores que los ponen en mayor riesgo de caerse, y la pérdida de audición es un contribuyente significativo y poco reconocido --continúa--. La pérdida de audición relacionada con la edad es frecuente, y afecta a hasta dos tercios de los mayores de 70 años, y debe considerarse y controlarse en aquellos con alto riesgo de caídas. Investigaciones futuras confirmarán si el tratamiento de esa pérdida auditiva (con audífonos u otros implantes) también servirá como un tipo de 'ayuda para el equilibrio' como un bastón".

El análisis destaca las grandes brechas en la investigación sobre la pérdida auditiva y el equilibrio. Se necesitan estudios futuros que analicen los diferentes niveles de pérdida auditiva y cómo los audífonos y los implantes cocleares afectan el equilibrio.

Los investigadores agregan que son necesarios más estudios que utilicen sonidos cotidianos como el tráfico o los centros comerciales o aeropuertos para comprender mejor los riesgos de caídas en personas con pérdida auditiva. Además, se deben realizar más estudios centrados en adultos mayores.