28 de enero de 2015

Nueva evidencia biológica revela un vínculo entre la inflamación del cerebro y la depresión

MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio realizado por el Centro para la Adicción y la Salud Mental (CAMH), en Toronto, Canadá, constató que la cantidad de inflamación cerebral en personas que estaban experimentando depresión clínica se incrementó en un 30 por ciento. Los hallazgos, publicados este miércoles en 'Archives of General Psychiatry', tienen importantes implicaciones para el desarrollo de nuevos tratamientos para la depresión.

"Este descubrimiento proporciona la evidencia más convincente hasta la fecha de la inflamación del cerebro durante un episodio depresivo mayor", dice el autor principal, el doctor Jeffrey Meyer, del Instituto Campbell de Investigación en Salud Mental de la Familia en CAMH. "Estudios anteriores han examinado los marcadores de inflamación en la sangre, pero ésta es la primera evidencia definitiva encontrada en el cerebro", añade.

Específicamente, el equipo de investigación de Meyer fue capaz de medir la activación de las células inmunes, conocidas como microglia, que juegan un papel clave en la respuesta inflamatoria del cerebro. Para investigar si la inflamación del cerebro se eleva en las personas durante la depresión clínica, realizó escáneres cerebrales a 20 pacientes con depresión pero por lo demás sanos y 20 participantes sanos de control utilizando una técnica de imágenes cerebrales llamada tomografía por emisión de positrones (PET).

Los resultados mostraron una elevación significativa de la inflamación cerebral en los participantes con depresión. Las tasas de inflamación eran también más altas entre las personas con la depresión más severa, como revelan los resultados de esta investigación. Aunque el proceso de inflamación es una forma en la que el cerebro se protege, similar a la inflamación de un esguince de tobillo, demasiada inflamación puede no ser útil y resultar perjudicial.

Un creciente cuerpo de evidencia sugiere el papel de la inflamación en la generación de los síntomas de un episodio depresivo mayor, como bajo estado de ánimo, pérdida de apetito y dificultad para dormir. Pero lo que antes no estaba claro era si la inflamación tenía un rol en la depresión clínica independiente de cualquier otra enfermedad física.

"Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para el desarrollo de nuevos tratamientos para un grupo importante de individuos que sufren depresión", subraya Meyer, quien también tiene una cátedra de investigación en la neuroquímica de la depresión mayor. "Proporciona un nuevo objetivo potencial para revertir la inflamación del cerebro o modificarla hacia un papel de reparación más positivo, con la idea de que podría aliviar los síntomas", añade.

Más de la mitad de las personas con depresión mayor no responden a los tratamientos antidepresivos y el 4 por ciento de la población general está en medio de un episodio clínico. Los tratamientos actuales no se dirigen a la inflamación, por lo que el tratamiento de la depresión con antiinflamatorios es una vía de la futura investigación, dice Meyer.

"La depresión es una enfermedad compleja y sabemos que se necesita más que un cambio biológico para que alguien sufra un episodio --señala Meyer--. Pero ahora creemos que la inflamación en el cerebro es uno de esos cambios y que es un paso importante hacia adelante".