20 de julio de 2016

Las novelas de ficción mejoran la empatía

Las novelas de ficción mejoran la empatía
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MADRID, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

Se asume que la lectura de ficción es buena para la salud mental, pero evidencia que vincula a Jane Eyre o Anna Karenina a una gran mente ha sido en su mayoría anecdótica. En una revisión publicada este martes en 'Trends in Cognitive Sciences', el psicólogo-novelista Keith Oatley profundiza en esta cuestión, argumentando que leer o ver ficción puede fomentar la empatía, ya que al explorar la vida interior de los personajes en las novelas, los lectores pueden formar ideas sobre las emociones, los motivos y las ideas de otros fuera de la ficción.

Esta intersección entre la literatura y la psicología sólo ha tenido éxito en los últimos años, apunta Oatley, profesor emérito del Departamento de Psicología Aplicada y Desarrollo Humano de la Universidad de Toronto, en Canadá. "Hay un poco de alborto en cuanto a eso ahora -dice--. En parte, porque los investigadores están reconociendo que hay algo importante sobre la imaginación". El reciente giro del campo hacia los estudios de imágenes del cerebro también ha hecho que el clima académico se abra a estas ideas, añade.

En esta revisión, se cita un estudio en el que se pidió a los participantes que imaginaran frases (por ejemplo, "una alfombra azul oscuro", "un lápiz de rayas naranja"), mientras estaban en una máquina de resonancia magnética funcional. "Tan sólo bastaron tres frases para producir la mayor activación del hipocampo, una región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria. Esto resalta la fuerza de la propia mente del lector --sugiere Oatley--. Los escritores no necesitan describir escenarios exhaustivamente para extraer la imaginación del lector, sólo tienen que sugerir una escena".

La lectura de ficción, y la ficción literaria quizás especialmente, según Oatley, simula una especie de mundo social, lo que provoca la comprensión y la empatía en el lector. Para medir esta respuesta empática, Raymond Mar y otros en el grupo de investigación de Toronto dirigido por Oatley fueron los primeros en utilizar el "Test de lectura la mente en los ojos", en el que los participantes observan 36 fotografías de los ojos de las personas y eligen entre cuatro términos que indican lo que la persona está pensando o sintiendo.

De esta forma, los investigadores encontraron que la lectura de la ficción narrativa dio lugar a puntuaciones significativamente más altas que la que provocó la lectura de libros de no ficción. Esta asociación siguió siendo significativa incluso después de que se controlaron cuestiones como la personalidad y diferencias individuales.

Se detectaron efectos similares de estimulación de la empatía cuando los participantes observaban el drama televisivo de ficción 'The West Wing' o jugaron a un videojuego con una historia narrativa. Lo que es común a través de estos medios es el "compromiso con los personajes", destaca Oatley.

LA FICCIÓN AYUDA A ENTENDER LA EXPERIENCIA SOCIAL

"La característica más importante del ser humano es que nuestras vidas son sociales --argumenta Oatley--. Lo que es distintivo de los seres humanos es que hacemos arreglos sociales con otras personas --con los amigos, con los amantes, con los niños-- que no están pre-programados por el instinto. La ficción puede aumentar y ayudarnos a entender nuestra experiencia social".

Otros estudios han demostrado que las narrativas pueden incluso generar empatía por una raza o cultura que es diferente a la propia. En uno de estos trabajos, se encontró que los lectores de la historia ficticia 'Saffron Dreams', de Shaila Abdullah, --que se centra en la experiencia de una mujer musulmana en Nueva York-- tienen menor sesgo en la percepción de rostros árabes y caucásicos, en comparación con un grupo control que lee un pasaje no narrativo.

Este nuevo campo de la psicología de la ficción narrativa todavía tiene un largo camino por recorrer. Por ejemplo, hay cuestiones que rodean el papel de la narración en la evolución humana. "Casi todas las culturas humanas crean historias que, hasta ahora, han sido más bien despectivamente llamadas 'entretenimiento' --señala Oatley--. Creo que también están haciendo algo más importante".

En esta línea de trabajo, es necesario que existan estudios en los que se asigne a las personas a leer ficción narrativa o no ficción explicativa en cuestión de meses y analizar cuánto tiempo duran los efectos de la empatía impulsos por una narrativa.

"¿Qué es una obra de ficción, una novela, una historia corta, una obra de teatro o una película o serie de televisión? Es un pedazo de conciencia que se pasa de mente a mente. Cuando usted está leyendo o viendo un drama, está adquiriendo un trozo de conciencia que hace propio --apunta Oatley--. Eso parece una idea interesante".