La nariz, una abundante fuente de células neuronales

La nariz, una abundante fuente de células neuronales
14 de diciembre de 2018 PIXABAY - ARCHIVO

MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos, que buscan una forma de estudiar la actividad genética asociada con trastornos psiquiátricos han descubierto una fuente abundante de células humanas: la nariz. Las células epiteliales olfativas, que se recogen fácilmente en el revestimiento de la cavidad nasal, pueden servir como sustitutos para las células cerebrales en estudios del epigenoma neuronal, según los autores.

El epigenoma es un sistema de modificaciones en el ADN y las proteínas que controla qué genes están activos y cuáles se suprimen; los cambios en el epigenoma a veces dan lugar a enfermedades. Este descubrimiento, dirigido por Peggy Farnham, el profesor de bioquímica William M. Keck y el director del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela de Medicina Keck de la USC, se detalla en la edición de este jueves de 'Science Advances'.

Es parte del primer conjunto de publicaciones del Consorcio PsychENCODE, una iniciativa organizada por el Instituto Nacional de Salud Mental en 2015 para proporcionar información sobre la biología del desarrollo del cerebro humano y las enfermedades. El proyecto actualmente se centra en tres trastornos psiquiátricos principales: trastorno del espectro autista, trastorno bipolar y esquizofrenia, analizando las regiones cerebrales y los tipos de células que investigaciones anteriores han sugerido que contribuyen a estas patologías.

Los hallazgos de la USC podrían ser una herramienta importante en este esfuerzo. Las células epiteliales olfativas son similares a las que se encuentran en el tubo neural embrionario, una estructura que se desarrolla en el cerebro y la médula espinal. A partir de una pequeña biopsia de la cavidad nasal superior, los investigadores pueden cultivar células, una mejora en el uso de células madre difíciles de cultivar o células cerebrales de donantes fallecidos.

"Podemos hacer todo tipo de análisis que no serían posibles si estuvieras tratando de hacer crecer células a partir de pequeños trozos de tejido cerebral --explica Farnham--. Además, la facilidad de recolección nos ha permitido realizar estos ensayos utilizando células de muchos individuos diferentes".