4 de diciembre de 2015

Mutaciones antes del nacimiento pueden perturbar el desarrollo del corazón

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de científicos ha determinado por qué algunos niños que nacen con defectos cardíacos también a menudo tienen discapacidades del desarrollo, como problemas con el habla y la coordinación muscular. La investigación, dirigida por los expertos del Instituto Médico Howard Hughes Richard Lifton, de la Universidad de Yale, y Christine Seidman, de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, y colegas de la Consorcio de Genética Cardiovascular Pediátrica, plantea que estos niños acumulan mutaciones muy temprano en el desarrollo que dañan genes cruciales para el corazón y el cerebro formación.

Cerca de un uno por ciento de los recién nacidos sufre de cardiopatías congénitas, en las que defectos estructurales en el órgano, como válvulas deformes o conexiones anormales entre los grandes vasos, interrumpen la circulación sanguínea. Con los procedimientos de cirugía o menos invasivos, los médicos pueden corregir los defectos que mataban a muchos de estos niños hace 30 años. "Estos niños no sólo sobreviven, sino que crecen", dice Seidman, cuyo trabajo se detalla en un artículo publicado este jueves en la revista 'Science'.

Los niños con cardiopatías congénitas son propensos a otras anomalías internas y externas, además de que a menudo presentan problemas de aprendizaje, dificultades con el habla y otras señales de que el cerebro o el resto del sistema nervioso no se ha desarrollado adecuadamente. "Sabemos que hay algo más que está pasando en el corazón", afirma Seidman.

Los investigadores han ofrecido varias hipótesis para explicar por qué la enfermedad cardiaca congénita y otros tipos de problemas de desarrollo a menudo van de la mano. Como el cerebro y el corazón se forman al mismo tiempo en el embrión, un corazón defectuoso podría no ser capaz de suministrar la cantidad de oxígeno y nutrientes que necesita el cerebro. Por otra parte, los procedimientos a los que se someten los niños para corregir sus anomalías cardiacas pueden causar estrés que afecta el desarrollo del sistema nervioso.

Lifton, Seidman y sus colegas del Consorcio de Genética Cardiovascular Pediátrica probaron una posibilidad diferente: que los defectos son el resultado de nuevas mutaciones que ocurren antes del nacimiento. La mayoría de las personas acumulan estas mutaciones, que son generalmente inocuas pero a veces dañan genes importantes.

Para determinar si estas nuevas mutaciones son responsables de las cardiopatías congénitas, los científicos secuenciaron los genes de 1.213 niños que tenían el trastorno y los genes de sus padres. Si un niño lleva una mutación específica, pero sus padres no, los investigadores concluyeron que era una nueva mutación y, a continuación, identificaron mutaciones perjudiciales en los niños que desactivan la proteína producida por un gen particular o alteran la función de la proteína.

Las mutaciones nocivas eran 1,4 veces más comunes en los niños con cardiopatías congénitas que en otros niños. Estas mutaciones alcanzaron algunos objetivos cruciales, según hallaron los investigadores. Eran frecuentes en los genes que están activos durante el desarrollo del corazón, incluyendo siete genes que estudios previos habían vinculado a la enfermedad cardiaca congénita.

Clasificar los genes mutados por sus funciones reveló que ciertas categorías de genes eran más propensos a mostrar daños, con una de estas categorías en genes modificadores de la cromatina, los cuales producen proteínas que alteran la fuerza con la que el ADN se enrosca firmemente, lo que, a su vez, ayuda a determinar si un gen está activo o inactivo. Por lo tanto, las mutaciones en estas moléculas podrían dar lugar a defectos del corazón al evitar que los genes se enciendan o apaguen en el momento adecuado durante el desarrollo.

Para averiguar si las mutaciones identificadas podrían influir en el desarrollo del cerebro, los investigadores analizaron a niños con cardiopatía congénita que también presentaban problemas de desarrollo neurológico, anormalidades físicas o ambos. En ellos, las mutaciones en los genes que están activos durante el desarrollo del corazón eran más comunes de lo que los científicos esperaban, lo que sugiere que los cambios en el ADN están causando múltiples efectos nocivos.

Los científicos también hallaron que los niños con cardiopatía congénita llevan un gran número de mutaciones en los genes que están activos durante el desarrollo cerebral. Aunque casi todo el mundo adquiere nuevas mutaciones en al menos un gen, los niños con cardiopatía congénita "tienen mala suerte porque estas nuevas mutaciones alcanzan genes necesarios para el desarrollo del corazón y del cerebro", dice Seidman.

Pero el estudio podría ser un golpe de buena suerta para estos niños. "Nunca hemos sido capaces de estudiar a los niños con cardiopatía congénita y saber si estarán en riesgo de retraso en el desarrollo", subraya Seidman. Los resultados abren la posibilidad de utilizar pruebas de ADN para identificar a estos niños, que podrían beneficiarse de más ayudas en la escuela u otras medidas tempranas para que puedan superar sus discapacidades de desarrollo neurológico.

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