13 de noviembre de 2009

La mitad de los pacientes con diabetes son también hipertensos, según expertos

Mañana 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes

MADRID, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

Entre el 40 y el 60 por ciento de los españoles que padecen diabetes presentan también hipertensión arterial, una combinación de patologías que hace a estos pacientes tener el dobre de riesgo de muerte por un evento cardiovascular, según alertó hoy la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra mañana 14 de noviembre.

Según explicó el presidente de esta entidad, el doctor Pedro Aranda, "cada vez es más frecuente diagnosticar ambas patologías al mismo tiempo" pese a que, puntualizó, "el diagnóstico de la hipertensión arterial no es fácil". A diferencia de la diabetes, que produce en la mayoría de los casos síntomas muy característicos, la hipertensión no suele dar sintomatología.

Por ello, a fin de reducir el riesgo de complicaciones futuras, las personas diabéticas deben controlar periódicamente sus cifras de presión arterial que, en ningún caso, deben ser superiores a 130/80 mmHG, un nivel por debajo de la recomendación dirigida a la población general, que se sitúa en 140/90 mmHG.

Esto se debe a que "los pacientes diabéticos con hipertensión tienen un mayor riesgo de padecer complicaciones vasculares, peligro que se eleva en la misma proporción que aumentan los índices de presión arterial, por eso es tan importante que se mantenga tanto la presión sistólica como la diastólica en niveles bajos", insistió.

Pero, además del riesgo cardiovascular, la hipertensión en pacientes diabéticos incrementa el deterioro de la función renal en estos pacientes, siendo el principal factor que acelera la progresión hacia la nefropatía diabética. Se calcula que la mitad de pacientes con diabetes tipo 2 y proteinuria (signo de deterioro de la función renal) desarrolla enfermedades de riñón que requieren diálisis y trasplante.

Y es que, señaló el doctor Aranda, las complicaciones de la diabetes y la misma diabetes en sí, constituyen hoy en día "un verdadero problema de salud pública" y, por ello, la atención médica debe hacerse de forma conjunta, valorando globalmente todos los parámetros de riesgo presentes en el individuo: diabetes, hipertensión, dislipemia o antiagregación plaquetaria.

Para un control adecuado de la presión arterial y las cifras de glucosa en la sangre, desde la SEH-LELHA advierten de que la alimentación juega un papel esencial ya que el paciente diabético suele tender al exceso de peso, situación que, por lo general, viene acompañada de una presión arterial más alta, por lo que la reducción del sobrepeso es primordial para el control de ambas patologías.

Del mismo modo, el consumo en exceso de alcohol se asocia a una mayor incidencia de hipertensión, algo a tener en cuenta ya que en el paciente diabético está desaconsejado por la cantidad de calorías que aporta. Por el contrario, el ejercicio físico favorece un descenso de la glucosa en la sangre, además de resultar beneficioso para disminuir la presión arterial, el colesterol y controlar el peso.