27 de junio de 2019

Jornada intensiva y vacaciones, claves para promover una gestión óptima de la jornada laboral en verano

Jornada intensiva y vacaciones, claves para promover una gestión óptima de la jornada laboral en verano
La campaña de verano batirá récord en Canarias con más de 32.000 contrataciones, un 6,2% másPIXABAY - ARCHIVO

MADRID, 27 Jun. (EUROPA PRESS) -

Para evitar que la época estival afecte al rendimiento es imprescindible poner a disposición de los trabajadores herramientas que les ayuden a mejorar su productividad, como por ejemplo la jornada intensiva o la redistribución de la plantilla durante el verano para que los empleados puedan disfrutar del periodo vacacional, según ha explicado la directora de Recursos Humanos de Cigna España y embajadora 'Humans 4 Health by Cigna', Ana Romeo.

De este modo, cada vez son más las empresas que apuestan por la denominada jornada intensiva durante la época estival, un modelo de racionalización de horarios cuyo objetivo es facilitar la conciliación laboral y personal durante el verano, al mismo tiempo que mejorar el descanso y la gestión del tiempo de los empleados. Así, este modelo de jornada laboral tiene ventajas como una mayor productividad, implicación y motivación. A este hecho se suma la redistribución de la plantilla en verano para disfrutar del periodo vacacional.

De esta manera, la directora de RRHH aconseja algunas acciones que se pueden poner en marcha durante el verano y que ayudarán a los empleados a ser más productivos en esta época. En primer lugar, ofrecer formación en las principales técnicas existentes en gestión de tiempo, ya que se trata de unos mecanismos de organización que ayudan a invertir mejor el tiempo y aprender a priorizar.

En segundo lugar, fomentar la flexibilidad y redistribución del trabajo. Según el último estudio de Cigna, '360 Wellbeing Survey 2019: Well and Beyond', el 25 por ciento de los empleados que sufren estrés lo achacan a que tienen demasiada carga laboral (la primera según el estudio). Por ello, estos meses en los que el volumen de trabajo desciende, es un buen momento para fomentar la flexibilidad laboral y llevar a cabo una redistribución del trabajo.

También, promover la comunicación interna, ya que una comunicación fluida entre el equipo hace más fácil saber en qué tarea se debe estar en cada momento, por ejemplo, si hay algo urgente que haya que reforzar entre más empleados, si se puede dejar para otro momento o eliminarlo de la lista de pendientes.

Por último, controlar la temperatura del ambiente en la oficina durante el verano. Esto es clave para el confort de los empleados. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la temperatura óptima en los puestos de trabajo debe encontrarse entre los 23 y los 27 grados, mientras que el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios) recomienda 23-25 grados.

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