17 de enero de 2017

James Bond ya no fuma pero el tabaco aún le puede matar

James Bond ya no fuma pero el tabaco aún le puede matar
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MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

Las imágenes relacionadas con el tabaco han estado presentes en todas las películas de James Bond hasta la fecha, salvo una, desde que el agente británico apareció en las primeras salas de cine en 1962, según concluye un análisis. Aunque el agente secreto ha dejado de fumar en sus apariciones cinematográficas desde 2002, Bond sigue expuesto al humo de segunda mano, incluso procedente de sus parejas sentimentales.

Teniendo en cuenta los vínculos entre el consumo de tabaco en las películas y los adolescentes que fuman y que la serie de películas de James Bond es la carrera más larga y la saga con mayor recaudación en todo el mundo, estos hallazgos son motivo de preocupación, según los autores de este trabajo, del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

Aunque varios estudios han profundizado en varios aspectos del estilo de vida de Bond, no se ha realizado ninguna consideración detallada del contenido relacionado con el tabaco y su potencial impacto en la salud desde que el espía apareció por primera vez en 1962, destacan los investigadores.

Por lo tanto, estos expertos analizaron estos temas en las 24 películas de Bond proyectadas por Eon Productions, desde 1962 ('Dr. No') hasta la última, 'Specter', en 2015. Encontraron el pico de tabaquismo de Bond en la pantalla durante los años 60, fumando en el 83 por ciento de las películas producidas en esa década, después de lo cual fue cayendo hasta que dio su última calada en 2002.

Cuando era fumador, se encendía una, en promedio, dentro de los 20 minutos del comienzo de la película. Aunque el consumo de tabaco ha disminuido entre las parejas sexuales de Bond durante las décadas, todavía fuman, como se vio más recientemente en 2012 en 'Skyfall'. El tabaquismo de sus parejas sexuales habría expuesto a Bond a niveles considerables de humo de cigarrillos de segunda mano, aunque la naturaleza típicamente breve de sus relaciones románticas habría al menos frenado parte del impacto, sugieren los investigadores.

Los aparatos de espionaje relacionados con el cigarrillo tuvieron una vida relativamente corta en las películas de Bond, alcanzando su máximo en los años 70 en el 80 por ciento de las películas producidas durante esa década, pero nunca más después de 1989. Y la marca de cigarrillos aparece en dos películas: en 1979 (Marlboro en 'Moonraker'); y en 1989 (Lark en 'Licencia para matar'), como parte de un acuerdo de colocación de productos con Philip Morris para abrirse al mercado japonés de cigarrillos.

EL TABAQUISMO DE ESTA SAGA INFLUYE EN LAS PERSONAS DE 10 A 29 AÑOS

En general, las imágenes relacionadas con el tabaquismo han estado ausentes en una sola película en 2006 ('Casino Royale'). En la película más reciente, en 2015, ninguno de los principales asociados con Bond fumaba, pero otros personajes todavía lo hacían, sumando un estimado de 261 millones de 'impactos del tabaco' entre las personas de 10 a 29 años de edad en Estados Unidos.

Los investigadores señalan que en la serie Bond se han intentado mencionar/describir los peligros del tabaco, con el primer ejemplo en 1967 ('Sólo se vive dos veces'), con distintas referencias hechas en 1974, 1979, 1997. Y en 1999, la señorita Moneypenny arroja el regalo de Bond de un cigarro a la papelera con disgusto ('El mundo no es suficiente').

Sin embargo, aunque ha habido algunas tendencias "favorables hacia el descenso del tabaquismo en esta serie de películas, el contenido persistente de tabaquismo sigue siendo problemático desde una perspectiva de salud pública, especialmente dada la popularidad de la serie", escriben los investigadores.

Y sugieren que mientras que fumar parece estar en desacuerdo con la necesidad de Bond de aptitud física y su nivel formativo, encaja con su desprecio por otros riesgos para su salud, ya que 007 ha esquivado miles de balas, bebe mucho alcohol y, a menudo, conduce muy rápido, señalan, además de que una buena parte de sus parejas sexuales (nueve de 60) han tratado de desactivarle, capturarle o matarle.

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