18 de septiembre de 2015

Investigan una proteína que podría 'curar' corazones dañados

MADRID, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos, y sus colegas han conseguido regenerar tejido dañado del corazón en animales mediante la entrega de una proteína a través de un parche de colágeno fabricado por bioingeniería.

"Este descubrimiento abre la puerta a un tratamiento totalmente revolucionario --afirma Pilar Ruiz-Lozano, profesora asociada de Pediatría en Stanford--. Actualmente, no existe un tratamiento eficaz para revertir la cicatrización en el corazón después de los ataques al corazón".

El trabajo, descrito en un artículo que se publica este miércoles en la edición digital de 'Nature' y liderado por Ruiz-Lozano, fue realizado por Vahid Serpooshan, investigador postdoctoral en Cardiología en Stanford, y Ke Wei, investigador postdoctoral en la Universidad de California-San Diego, Estados Unidos.

En un ataque al corazón, las células del músculo cardíaco, llamadas cardiomiocitos, mueren a causa de la falta de flujo sanguíneo. Reemplazar esas células muertas es vital para que el órgano se recupere totalmente, pero por desgracia, el corazón de los mamíferos adultos no se regenera de manera efectiva, haciendo que se formen cicatrices.

Los ataques al corazón causan millones de muertes al año en todo el mundo y se prevé que se disparen en los próximos decenios, triplicándose en el año 2030. Cerca de 735.000 estadounidenses sufren un ataque al corazón cada año. Ahora, muchas de las víctimas sobreviven a la lesión inicial, gracias a los avances en el tratamiento temprano, pero la pérdida de cardiomiocitos puede conducir a insuficiencia cardiaca y posiblemente la muerte.

"En consecuencia, la mayoría de los supervivientes se enfrentan a un largo y progresivo curso de insuficiencia cardiaca, con mala calidad de vida y gastos médicos muy altos", señala Ruiz-Lozano. Se han intentado varios métodos de trasplante de células musculares sanas en un corazón dañado pero todavía tienen que conseguir un éxito constante en promover la curación.

Estudios de regeneración cardiaca anteriores en el pez cebra han demostrado que el epicardio es uno de los factores que impulsan la curación de un corazón dañado, recuerda Ruiz-Lozano. "Queríamos saber qué estimula en el epicardio el miocardio, el músculo del corazón, para que se regenere", añade.

Como los corazones adultos de los mamíferos no se regeneran de manera eficaz, estos investigadores también querían saber si las sustancias epicárdicas podrían estimular la regeneración en los corazones de los mamíferos y restaurar la función después de un ataque al corazón.

Esta experta y sus colegas identificaron Fstl1, una proteína secretada por el epicardio, como un factor de crecimiento de los cardiomiocitos. No sólo esta proteína pone en marcha la proliferación de los cardiomiocitos en placas de Petri, sino que los investigadores se sorprendieron al encontrar que faltaba en el tejido epicárdico dañado tras los ataques al corazón en los seres humanos.

Los científicos se propusieron reintroducir la proteína de nuevo en el tejido epicárdico dañado de ratones y cerdos que habían sufrido un ataque al corazón. Lo hicieron mediante la sutura de un parche de bioingeniería, cargado con Fstl1, al tejido dañado. Los parches fueron hechos de un material natural conocido como colágeno que modificó estructuralmente para imitar ciertas propiedades mecánicas del epicardio.

Debido a que los parches están hechos de colágeno acelular, lo que significa que no contienen células, los receptores no necesitan fármacos inmunosupresores para evitar el rechazo y, con el tiempo, el material de colágeno se absorbe en el órgano. Los investigadores creen que la elasticidad del material, que se asemeja a la del corazón fetal, es clave para proporcionar un ambiente hospitalario para la regeneración muscular. Además, se regeneraron allí también nuevos vasos sanguíneos.

Dentro de entre las dos y cuatro semanas después de recibir el parche, comenzaron a proliferar células musculares del corazón y los animales recuperaron progresivamente la función del corazón. "Muchos estaban tan enfermos antes de obtener el parche que habrían sido idóneos para trasplante de corazón", señala Ruiz-Lozano. Esperan que un procedimiento similar podría utilizarse en pacientes de ataque cardiaco humanos que sufren daño cardiaco grave.