16 de julio de 2012

Investigadores británicos descubren que una dieta variada mejora la salud de los mayores a través de su flora intestinal

Investigadores británicos descubren que una dieta variada mejora la salud de los mayores a través de su flora intestinal
TINKLE/EUROPA PRESS

MADRID, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de microbiólogos del Reino Unido han descubierto que la composición de la microbiota del intestino está programada por la dieta y se relaciona con el síndrome de fragilidad, por lo que una dieta variada consigue mejorar la salud de las personas mayores.

Según la investigación publicada en 'Nature', y recogida por la plataforma Sinc, a través de la microbiota la dieta afecta a la salud de los ancianos y, por ello, "cuánto más diversa" sea, "más ricas" serán las comunidades de bacterias del intestino.

"Las bacterias descomponen los alimentos en ácidos grasos de cadena corta que el colon puede usar como fuente de energía para el resto del organismo. Con mejores bacterias, puedes sacar más energía de tu dieta", ha explicado el investigador Fergus Shanahan.

Y es que, según los investigadores, para tener un intestino "feliz", lo fundamental es comer "de todo" en las proporciones adecuadas. "La gente debe concienciarse de que no vale con comer cosas 'light' o con pocas calorías, sino diversificar su dieta. El 90 por ciento del cuerpo humano son microbios y su estado marca nuestra salud. Tenemos que alimentarlos bien, comiendo de todo, con menos alimentos procesados y una proporción moderada de pescado y carne", ha comentado Shanahan.

En concreto, el equipo de científicos analizó la composición de los microorganismos fecales de 178 personas de Irlanda con una media de edad de 78 años y no seguían un tratamiento antibiótico que pudiera alterar su flora intestinal. Además, separaron la muestra de individuos en función de la edad, el sexo, residencia --en su casa o en otro lugar-- y tipo de alimentación --un grupo tomaba una dieta variada, con más cereales integrales, frutas y verduras, mientras que el otro comía básicamente carnes y pescados--.

Según los resultados, las composiciones intestinales se relacionan con el lugar donde vive la persona, si acude al hospital de día, si sigue un programa de rehabilitación o recibe cuidados asistenciales a largo plazo. En este sentido, las personas mayores que llevan mucho tiempo recibiendo atención residencial tienen una microbiota menos diversa que las que viven en sus casas.

SIN GANAS DE COMER

"No es que la comida de los hospitales irlandeses sea mala. Los menús ofrecen buenas opciones nutricionales, pero los pacientes escogen muy poca variedad de comidas saludables, probablemente porque son mayores, están enfermos, cansados del hospital y no disfrutan de la comida, así que toman para cenar un té y unas galletas cada día", ha aclarado Shanahan.

Además, según ha explicado este investigador, el perfil de la microbiota del paciente, junto con las características de su metabolismo, puede convertirse en un biomarcador para identificar los individuos con riesgo de un envejecimiento menos saludable.

Por último, los autores piensan que este tipo de estudios, además de servir como recomendación para las políticas sanitarias, deben ser considerados por la industria alimentaria para desarrollar productos que mejoren la salud de la gente, sobre todo de la tercera edad.