18 de julio de 2019

La infección intestinal desencadena una patología similar al Parkinson, en ratones

La infección intestinal desencadena una patología similar al Parkinson, en ratones
Ratón de laboratorio, ratones de laboratorio, estudio con ratonesFLICKR / PIYUSH.S - ARCHIVO

MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio realizado por científicos de Montreal (Canadá) publicado este miércoles en 'Nature' demuestra que una infección intestinal puede conducir a una patología que se parece a la enfermedad de Parkinson (EP) en un modelo de ratón de laboratorio que carece de un gen relacionado con la enfermedad humana. Este descubrimiento amplía un trabajo reciente del mismo grupo que sugiere que el Parkinson tiene un componente inmune importante, que proporciona nuevas vías para las estrategias terapéuticas.

El estudio de colaboración fue el trabajo de un equipo conjunto de científicos dirigido por Michel Desjardins y Louis-Eric Trudeau, de la Universidad de Montreal; Heidi McBride, del Instituto de Neurología de Montreal, y Samantha Gruenheid, de la Universidad de McGill.

El número de pacientes con Parkinson en el mundo se multiplicó entre 1990 y 2016, de 2,5 millones a 6,1 millones. Una duplicación proyectada relativamente conservadora del número de pacientes en los próximos 30 años produciría más de 12 millones de pacientes en todo el mundo para aproximadamente 2050.

Alrededor del 10 por ciento de los casos de Parkinson se deben a mutaciones en los genes que codifican proteínas como PINK1 y Parkin, que se han vinculado a las mitocondrias (el orgánulo en las células que producen energía). Los pacientes con estas mutaciones desarrollan Parkinosn a una edad mucho más temprana. Sin embargo, en los modelos de ratón, las mismas mutaciones no generan síntomas de la enfermedad, lo que lleva a muchos investigadores a concluir que los ratones pueden no ser adecuados para el estudio de la enfermedad.

Trudeau y McBride, dos especialistas en el campo de la investigación del Parkinson, argumentan que los hallazgos en este nuevo estudio pueden explicar esta disparidad: estos animales normalmente se mantienen en instalaciones sin gérmenes, condiciones no representativas de las que encuentran los seres humanos que están constantemente expuestos a los microorganismos infecciosos.

La microbióloga Gruenheid confía en que el vínculo entre la infección y el Parkinson estimule un mayor estudio de la respuesta inmune relacionada con el inicio de la enfermedad, lo que permite a los investigadores desarrollar y probar nuevos enfoques terapéuticos.

El Parkinson es causado por la muerte progresiva de un subconjunto de neuronas en el cerebro, llamadas neuronas dopaminérgicas. Esta pérdida de neuronas es responsable de los síntomas motores típicos observados en los pacientes, incluidos temblores y rigidez. Aún se desconoce qué causa la muerte de estas neuronas.

"La mayoría de los modelos actuales de Parkinson se basan en la creencia de que las neuronas mueren debido a los elementos tóxicos que se acumulan en su interior --apunta el neurocientífico Trudeau--. Esto no explica, sin embargo, el hecho de que la patología se inicie en pacientes varios años antes de la aparición del deterioro motor y de cualquier pérdida notable de neuronas".

Se cree que la razón de esto se explica por los resultados del presente estudio. El equipo de Montreal ha demostrado que en ratones que carecen de un gen vinculado al Parkinson, la infección con bacterias que causan síntomas intestinales leves en ratones jóvenes fue suficiente para desencadenar síntomas similares en estos animales más adelante en la vida.

Los síntomas similares al Parkinson podrían revertirse temporalmente mediante la administración de L-DOPA, un medicamento que se usa para tratar a los pacientes de Parkinson. Desjardins y Diana Matheoud, inmunóloga del Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Montreal (CRCHUM), señalan que en ratones normales, el sistema inmunitario respondió adecuadamente a la infección intestinal; sin embargo, en ratones que carecen del gen PINK1 relacionado con el Parkinson, el sistema inmunitario reaccionó de forma exagerada y desencadenó autoinmunidad, un proceso que lleva al sistema inmunitario a atacar las células sanas del organismo.

Los resultados publicados hoy sugieren que, en lugar de morir por la acumulación de toxinas, la destrucción de las neuronas dopaminérgicas involucra a las células inmunes.

En los ratones mutantes infectados, se demostró que los linfocitos T tóxicos autorreactivos están presentes en el cerebro y son capaces de atacar a las neuronas sanas en placas de cultivo. Los autores enfatizan el hecho de que estos resultados sugieren fuertemente que algunas formas de Parkinson son una enfermedad autoinmune que probablemente comience en las vísceras varios años antes de que los pacientes noten algún síntoma motor, destacando el hecho de que existiría una ventana de tiempo para el tratamiento preventivo.