3 de mayo de 2019

Identifican una proteína que protege contra el hígado graso no alcohólico

Hallan una posible vía terapéutica para la enfermedad, que afecta al 25% de la población

Identifican una proteína que protege contra el hígado graso no alcohólico
IRB BARCELONA

BARCELONA, 3 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Institut de Recerca Biomèdica (IRB Barcelona) han identificado una proteína que protege contra el hígado graso no alcohólico: "La mitofusina 2 representa una posible diana terapéutica para combatir el hígado graso, enfermedad para la cual no existen medicamentos para tratarla", ha explicado el líder del trabajo, Antonio Zorzano.

El estudio, publicado en la revista 'Cell', ha observado una disminución de los niveles de esta proteína en pacientes afectados por una de las formas más graves de hígado graso, la esteatohepatitis no alcohólica (Nash, por sus siglas en inglés), donde la acumulación de grasa va acompañada de inflamación, incluso en etapas iniciales.

El equipo ha logrado "una notable mejora" en ratones afectados por Nash al aumentar los niveles de esta proteína utilizando virus modificados para expresar proteínas artificialmente --adenovirus--.

"Ahora estamos estudiando distintas vías que nos permitan aumentar los niveles de Mitofusina 2, sin generar efectos secundarios, que podrían ser relevantes en el tratamiento del hígado graso no alcohólico", ha observado la investigadora postdoctoral y primera autora, María Isabel Hernández-Alvarez, en un comunicado del IRB Barcelona.

25% DE LA POBLACIÓN

Se conoce como enfermedad del hígado graso no alcohólico a una serie de afecciones hepáticas caracterizadas por la acumulación de grasa en las células del hígado y que no son causadas por el consumo elevado de alcohol; se trata de una patología cada vez más frecuente en países desarrollados, y afecta a cerca del 25% de la población mundial.

"Su diagnóstico temprano es difícil y hoy en día los médicos solo recomiendan perder peso para paliarla", ha detallado Zorzano, catedrático de Biología de la Universitat de Barcelona (UB) e investigador del programa CIBERDEM, que ha dirigido el grupo del IRB Barcelona encargado de la investigación, en la que ha colaborado el Institut d'Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV).

El estudio ha contado con la financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Generalitat, el Instituto de Salud Carlos III, el CIBERDEM, la Fundación La Caixa y el IISPV.