11 de agosto de 2020

Hay vida más allá del Covid-19: las 5 enfermedades más frecuentes en niños en verano

Hay vida más allá del Covid-19: las 5 enfermedades más frecuentes en niños en verano
Young Boy Imagination Underwater Young boy using imagination to pretend he is holding his breath underwater with octopus, fish, jellyfish, and starfish. - VALERIKIMBRO / VALERIKIMBRO - ARCHIVO

MADRID, 11 Ago. (EDIZIONES) -

No todo es infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, ni tampoco lo será, y menos en niños, donde apenas se han visto afectados por esta pandemia. Por eso, y sobre todo para los padres, conviene conocer cuáles son las enfermedades más frecuentes en sus menores durante esta etapa.

Así lo defiende la pediatra Lucía Galán Bertrand, fundadora del Centro Creciendo de Alicante, y más conocida en redes sociales como 'Lucía, mi pediatra', con motivo de la publicación de su libro 'El gran libro de Lucía, mi pediatra' (Planeta), un manual sobre la salud y el bienestar del bebé hasta su adolescencia, escrito en tono divulgativo y ameno, en el que puede encontrarse todo lo necesario para entender las enfermedades más habituales y las respuestas a todas esas preguntas que asaltan a padres y madres cada día.

Con ello, la 'Mejor Divulgadora de España' por la Organización Médica Colegialenumera en una entrevista con Infosalus, cuáles son esas 5 enfermedades más frecuentes en verano entre los pequeños de la casa para que no queden dudas durante esta pandemia:

1.-Las gastroenteritis, las diarreas, los vómitos y la fiebre. La diarrea y los episodios de vómitos son, junto con la fiebre y los catarros, uno de los motivos de consulta más frecuente de los niños, según destaca, a la vez que recuerda que no existe tratamiento específico y curativo como tal en los casos de gastroenteritis. "El objetivo es garantizar la hidratación del niño y saber por qué vomita", llama la atención esta pediatra.

La inmensa mayoría de las diarreas en los niños son de origen vírico, según precisa, siendo el rotavirus la causa más frecuente en menores de 4 años. A su vez, dice que un pequeño porcentaje de diarreas se deben a bacterias como la salmonella, la campylobacter y la shigella. En estos casos pueden aparecer fiebre alta, escalofríos, afectación del estado general, dolor abdominal intenso, sangre en las heces, y mayor riesgo de deshidratación, tal y como advierte.

De hecho, avisa de que los niños se deshidratan más rápido cuando más pequeños son. "Durante los primeros días con vómitos o diarreas son pocas cosas las que has de vigilar, pero sí has de conocer los principales signos de deshidratación: Desasosiego, irritabilidad, piel fría y sudorosa, están tristón y deja de jugar, tendencia al sueño, debilidad o inestabilidad, ausencia de lágrimas al llorar; boca o lengua secas y pegajosas; ojos hundidos, ojeras; si hace menos pipí de lo habitual y observas que no lo ha hecho en las últimas 8-12 horas", detalla.

Es más, llama la atención sobre los niños de menos de un año, porque son los que más riesgo tienen de deshidratarse. "Si observas más de 10 deposiciones al día, decaimiento, rechazo de las tomas y llanto débil, acude a Urgencias", apostilla Lucía Galán.

A la hora de comer, 'Lucía, mi pediatra' pide desterrar el mito de que se debe tomar agua con arroz, patata cocida o pescado hervido, y subraya que en casos de diarrea o de gastroenteritis los niños pueden comer casi de todo. "De hecho, la mucosa intestinal se recupera antes cuanto antes empiecen a comer. Las últimas recomendaciones indican que cuanto más variada sea la dieta, antes se recuperarán", agrega, al mismo tiempo que señala que pueden comer de todo, aunque eso sí, en pequeñas cantidades, muy despacio y utilizando el sentido común, es decir, ni ultraprocesados, ni chuches, ni comida rápida o fast food.

A su juicio, lo más importante es que empiecen a comer y a beber desde el primer momento, pero sí muy lentamente. Si se le ofrece al menor agua, hay que hacerlo a sorbitos pequeños, unos 5 ml cada 15 minutos a lo largo de todo el día, evitando que beba de golpe porque esto puede hacer que vomite de golpe. "Cuando ya hayas comprobado que tras 4 o 5 sorbitos de agua no ha vomitado, puedes pasar a alimentos sólidos como un trocito de pan, un poco de yogur, un poquito de pescado, una cucharada de fideos, por ejemplo, respetando sus gustos y alternándolos con suero o con agua.

2.- La otitis externa o del nadador, originada por la humedad de la piscina y las horas de remojo en el agua, que favorecen el crecimiento bacteriano en el oído. "Esta infección está localizada en la piel que recubre el conducto auditivo externo, de ahí su nombre. Los gérmenes provienen del exterior, a menudo de piscinas. Son propias del verano, muy dolorosas, y rara vez producen fiebre", agrega la doctora Galán.

Entre sus síntomas apunta a dolor que puede ser muy intenso, y que se acentúa al tirar o incluso tocar el pabellón auricular, o incluso al cepillarle el pelo y rozar la zona, donde el niño se queja. Se trata con analgésicos o con gotas óticas antibióticas. "Es muy importante que el niño no sumerja la cabeza en el agua durante el tratamiento", añade.

3.- En cuanto a las quemaduras solares, la pediatra lamenta que suelen ser frecuentes en esta época y a pesar de que se insista en la necesidad de proteger a los hijos con factor de protección del 50, y a partir de los 6 meses, de forma frecuente. En este sentido, la doctora aconseja evitar la exposición en las horas de máximo sol, entre las 12 y las 18 horas. Advierte aquí sobre los golpes de calor en adolescentes, "bastante frecuentes porque se hidratan poco".

4.- Sobre la fiebre destaca que no es una enfermedad, sino "el signo estrella de consulta en la infancia durante todo el año", cuya causa puede ser múltiple. "La causa más frecuente son las infecciones. Los pediatras valoramos todos los síntomas, y es uno más", sostiene.

Asimismo, mantiene que si el niño tiene 38 grados de fiebre y se encuentra bien, sin malestar, hay que dejarlo descansar, pero sí mantenerse alerta sin perder la tranquilidad. "No le des medicinas aunque tu madre insista. No tratamos la fiebre sino que tratamos el malestar.

Según recalca 'Lucía, mi pediatra', se debe consultar en el Pediatra en caso de fiebre: En lactantes menores de 3-6 meses; si tiene fiebre durante más de dos o tres días, y especialmente si no hay foco claro (mocos, ni tos, ni diarrea); si a pesar de bajar la fiebre el niño está decaído o tiene un llanto muy intenso, está irritable; si rechaza alimentación o los líquidos; si aparecen manchas en la piel, que en caso de petequias (manchas color rojo vino que, al estirar la piel con los dedos no desaparecen) se debe acudir a Urgencias; si se observa alguna circunstancia que se considere inusual, y os preocupe.

5.- Las picaduras de insecto mosquito, avispa, de medusas siempre aumentan en el verano. En cuanto a las de insectos, aconseja no acercarse a los lugares donde se concentran, como nidos o panales, no correr si el insecto está cerca o se posa en el cuerpo, y no ir descalzos en zonas con hierba o flores. Se debe acudir a Urgencias si la lesión es muy llamativa y, por ejemplo, afecta a párpados, labio o lengua, y si además de la hinchazón se observa tos, dificultad respiratoria, vómitos o cualquier reacción que se aprecie grave.

En el caso de las picaduras de medusas, la divulgadora remarca que nunca se debe echar agua dulce sobre la misma porque así se favorecerá que los restos del animal que queden en la piel liberen más líquido urticante, al mismo tiempo que la pediatra Lucía Galán resalta que nunca hay que frotar o rascar una herida de medusa, ni con las manos ni con toallas porque, sólo así, empeorará.