4 de abril de 2019

Hallan cómo la acumulación de moco desencadena daño pulmonar por fibrosis quística

Hallan cómo la acumulación de moco desencadena daño pulmonar por fibrosis quística
CAMILLE EHRE LAB, UNC SCHOOL OF MEDICINE

MADRID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

La acumulación de moco anormalmente espeso y la inflamación asociada parecen ser la causa inicial del daño a los pulmones de los niños con fibrosis quística (FQ), en lugar de infecciones bacterianas, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte (UNC, por sus siglas en inglés), en Chapel Hill, Carolina del Norte, Estados Unidos, que se publica en 'Science Translational Medicine'.

La investigación sugiere que los médicos podrían retrasar la aparición de la enfermedad pulmonar en niños pequeños que nacen con FQ, y posiblemente permitirles vivir mucho más tiempo. La clave sería utilizar tratamientos tempranos que diluyan la mucosidad.

"No se ha entendido bien cómo comienza la enfermedad pulmonar en los niños más pequeños con FQ, pero con este estudio podemos ver qué procesos se producen primero y desarrollar estrategias para ayudar a los pacientes", afirma el co-primer autor Charles R. Esther. Jr., profesor de Pediatría en la Escuela de Medicina de la UNC y miembro del Instituto de Pulmones Marsico de la UNC.

Más de 30.000 personas en Estados Unidos tienen FQ, un trastorno genético que conduce a la producción de moco anormalmente espeso en los pulmones y la tráquea. Los niños con FQ nacen con funciones pulmonares en su mayoría normales, pero eventualmente desarrollan inflamación pulmonar, neumonía bacteriana recurrente y cambios progresivos similares a cicatrices en el tejido pulmonar. La esperanza de vida de los pacientes con FQ es inferior a 40 años.

Comprender las primeras etapas del proceso de la enfermedad de la FQ en los pulmones permitiría, en principio, a los investigadores desarrollar tratamientos tempranos para retrasar o prevenir ese proceso de la enfermedad; pero estudiar la FQ temprana ha sido un gran desafío, en parte porque los modelos animales de FQ hacen un mal trabajo imitando a la enfermedad humana.

Esther, la co-primera autora Marianne Muhlebach, profesora de Pediatría en la Escuela de Medicina de la UNC, y un grupo multidisciplinario de investigadores en la UNC-Chapel Hill (colaborando con investigadores australianos liderados por el doctor Stephen Stick), no miraron modelos animales sino a pacientes con FQ. Los investigadores analizaron el contenido de líquido de "lavado" que se había utilizado para enjuagar los pulmones de 46 niños pequeños con FQ como parte de un estudio clínico australiano, y compararon las muestras con el líquido de lavado de otros 16 niños australianos con asma y otros sin FQ en las vías respiratorias.

Se ha sospechado de la infección bacteriana como un conductor temprano de daño pulmonar en la FQ, pero los investigadores encontraron poca evidencia de bacterias en los fluidos de lavado de los pacientes jóvenes con FQ. De hecho, detectaron más bacterias en promedio en las muestras sin FQ.

MOCO CON ALTA CONCENTRACIÓN DE PROTEÍNAS

Aquí está la diferencia clave: las muestras de FQ contenían más evidencia de moco, lo que implica que la FQ hace que los pacientes produzcan o acumulen más. Además, era mucho más probable que el moco con FQ tuviera una forma de "copos" más sólida con una alta concentración de proteínas llamadas mucinas. Además, hallaron que las áreas de los pulmones con FQ donde aún no se había producido un daño grave aún mostraban una concentración anormalmente alta de mucinas y signos de inflamación, incluso sin una fuerte evidencia de infección.

Esther, Muhlebach y sus colegas ahora plantean la hipótesis de que en los pacientes jóvenes con FQ, el moco que se secreta no se elimina completamente, como debería ocurrir durante las infecciones respiratorias virales comunes, porque es anormalmente espeso. Se acumula en las vías respiratorias y crea una condición de bajo nivel de oxígeno en las células que recubren las vías respiratorias. Esto desencadena la inflamación, lo que estimula más secreción de moco y más inflamación.

Este "circuito de retroalimentación positiva" finalmente produce una cicatrización y una pérdida progresiva de la función pulmonar. Las infecciones recurrentes con bacterias peligrosas comienzan en algún momento durante este proceso y empeoran el curso de la enfermedad. Pero esas infecciones, dicen los científicos, probablemente no sean los primeros impulsores del daño pulmonar.

El hallazgo de que la inflamación pulmonar en los niños con FQ parece deberse inicialmente a una mucosidad espesa de las vías respiratorias, no a una infección bacteriana, sugiere que las intervenciones tempranas de adelgazamiento de la mucosidad podrían retrasar el curso de la enfermedad. Los investigadores del estudio probaron varios compuestos de adelgazamiento de moco en los copos de mucina aisladas de las muestras de lavado de FQ.

De esta forma, encontraron que dos medicamentos aprobados por la agencia estadounidense del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés), DNasa y N-acetilcisteína, que se usan como diluyentes del moco en pacientes con FQ, no funcionaron bien para disolver los copos. Un tercer compuesto, el ditiotreitol, funcionó bien, pero es demasiado tóxico para el uso humano.

Un compuesto experimental llamado P2062, desarrollado por investigadores de la UNC en colaboración con la compañía de biotecnología Parion Sciences, también pareció funcionar bien para reducir los copos de mucina, aunque todavía no se ha probado en personas. "Ahora estamos tratando de encontrar nuevos agentes terapéuticos que podrían ayudar a eliminar estos copos en los pacientes con FQ", afirma Esther