3 de diciembre de 2015

Hace 400 años también había aterosclerosis

Hace 400 años también había aterosclerosis
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WASHINGTON, 3 Dic. (Reuters/EP) -

Científicos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia han detectado rasgos de aterosclerosis en restos de tres corazones embalsamados de hace 400 años encontrados en las ruinas de un convento medieval en Rennes.

El hallazgo, que se ha presentado en una reunión de la Sociedad Americana de Radiología que se celebra estos días en Chicago (Estados Unidos), fue posible tras descubrir en 2013 cinco urnas de plomo con forma de corazón que contenían cada una un corazón humano embalsamado.

Aunque uno de ellos estaba muy deteriorado, en tres de estos órganos encontraron indicios de aterosclerosis, enfermedad caracterizada por la formación de placas en las arterias coronarias. El otro, también analizado, no presentaba ninguna evidencia de enfermedad.

"Cuatro de estos corazones estaban muy bien conservados. Y es muy poco frecuente en Arqueología poder trabajar con materiales orgánicos, por lo que las perspectivas son muy emocionantes", ha explicado Rozenn Colleter, antropólogo que ha participado en el estudio.

Los autores lamentan que el corazón que estaba deteriorado y no pudo ser objeto de estudio fuera el único que pertenecía a una mujer, ha explicado la radióloga Fatima-Zohra Mokrane, del Hospital Rangueil de Toulouse.

Otro de ellos pertenecía, al noble Toussaint Perrien, caballero de Brefeillac, según una inscripción en la urna que guardaba su corazón, que falleció en el año 1649. El más antiguo databa de 1584 mientras que la urna más reciente estaba fechada en el año 1655.

Mokrane reconoce que el hallazgo de aterosclerosis en estos restos es relevante porque se consideraba una patología reciente, al estar causada por la acumulación de placas de grasa, colesterol y calcio en el interior de las arterias, lo que puede acabar provocando infartos cardiacos o accidentes cerebrovasculares.

Los investigadores tuvieron que limpiar cada uno de los corazones, eliminar el material de embalsamamiento y analizarlos mediante resonancia magnética, tomografías computarizadas y otros métodos diagnósticos.