¿Gripe o resfriado? Claves para diferenciarlos (y prevenirlos)

¿Gripe o resfriado? Claves para diferenciarlos (y prevenirlos)
14 de enero de 2019 FLICKR/WILLIAM BRAWLEY - ARCHIVO

MADRID, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

Las temperaturas invernales facilitan la diseminación y prevalencia de virus y, en consecuencia, que muchas personas tengan síntomas que afectan a sus vías respiratorias, como gripe y resfriado.

Uno de cada diez españoles confunde ambas patologías, a pesar de que tres de cada cuatro aseguran padecer alguna de ellas al menos una vez al año y la mitad confirma que sufre uno o dos resfriados o gripes al año. Son datos del III Estudio CinfaSalud 'Percepción y hábitos de la población española en torno al resfriado y la gripe', publicado en septiembre de 2018, que añade que uno de cada cinco se resfría tres veces o más.

"Más que nunca en esta época en la que pocos se libran de caer enfermos, conviene saber bien si estamos ante un catarro o algo más grave", ha indicado el director médico de CInfa, el doctor Julio Maset.

Ambas patologías están causadas por diferentes virus. El de la influenza provoca la gripe, mientras que el catarro puede estar causado por 200 tipos, como el rinovirus y el coronavirus, que son responsables de prácticamente la mitad de los casos. Además, aunque las dos duran entre una semana y diez días, el período de incubación de la gripe es de 48 a 72 horas, mayor que el del resfriado, que es de 18 a 36 horas.

La mayor diferencia radica, no obstante, en sus síntomas. La Organización Mundial de la Salud especifica que la gripe afecta principalmente a la nariz, la garganta, los bronquios y, ocasionalmente, los pulmones y se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea y malestar general importante, tos seca, dolor de garganta y rinitis.

"En cambio, los resfriados se caracterizan por los típicos estornudos, tos con mucosidad, congestión nasal con moco fluido, acuoso y abundante, picor de garganta y ojos llorosos. Aunque también hay malestar, el cansancio suele ser leve o moderado y la fiebre es inusual o baja", ha matizado el doctor Maset.

La sintomatología de ambos procesos puede aliviarse con reposo, una correcta hidratación y los medicamentos adecuados, que ha de prescribir el profesional sanitario. "Lo más importante es tratar los síntomas y frenar la propagación de los resfriados y la gripe", ha subrayado el doctor Maset.

CÓMO PREVENIR Y ALIVIAR LOS SÍNTOMAS DE RESFRIADO Y GRIPE

- Evitar el contacto directo o muy cercano con personas que estén enfermas. Un poco de distancia y hábitos higiénicos son muy efectivos para evitar el contagio. Extremar la limpieza doméstica y ventilar adecuadamente la casa, local u oficina es muy aconsejable.

La Asociación Española de Pediatría indica que un individuo infectado puede diseminar el virus a múltiples personas. Se disemina, continúa la asociación, a través de partículas de aerosoles, pero también de forma directa a través de secreciones respiratorias.

- Lavarse las manos con frecuencia. Hay que hacerlo con agua y jabón durante al menos quince segundos y poner especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas, además de realizarlo siempre que se tosa o se estornude en la mano desnuda. También conviene limpiar las superficies de la casa con productos antibacterianos.

- Cubrirse al estornudar y toser. Hay que evitar estornudar o toser al aire o tapándose con las manos. Los virus se transmiten por las pequeñas gotitas que se expelen en la tos o estornudo, de ahí la enorme importancia de lavarse las manos y cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable que debemos tirar a la papelera inmediatamente después de toser o estornudar.

Además, hay que evitar tocarse a menudo ojos, nariz o boca, especialmente si las manos han estado en contacto con superficies contaminadas.

- Huir de los ambientes fríos, húmedos o con humo. Dado que estos virus prefieren las bajas temperaturas y la humedad, hay que eludir la exposición prolongada al frío, así como cambios bruscos de temperatura y las bebidas excesivamente frías. También dejar de fumar, porque el tabaco irrita más la garganta y las mucosas, al igual que respirar el humo de otros fumadores.

- Guardar reposo cuando se esté enfermo. Dormir las horas necesarias, al menos 7 u 8 diarias, permite que el organismo recupere fuerzas, especialmente si se presenta fiebre.

- Incorporar vitaminas y minerales en la dieta. Las frutas y verduras son fuentes de vitaminas y minerales que ayudan a desarrollar defensas. Potenciarlas en la alimentación ayudará a recuperarse más rápido.

- Beber líquidos con frecuencia. Agua, zumos y sopas no demasiado calientes ayudan a eliminar la mucosidad, previenen la deshidratación y alivian el dolor de garganta. Sin embargo, se recomienda no tomar bebidas alcohólicas, sobre todo porque pueden producir una falsa sensación de calor y hacer que una persona se exponga inadecuadamente al frío.

- Hacer gárgaras con agua caliente con limón y miel. Su acción emulgente calma el dolor de garganta. Es preferible emplear agua frente a la leche con miel, ya que los lácteos pueden aumentar la mucosidad.

- Recurrir a los lavados nasales. Hacerlos con 'sprays' de agua marina o agua con sal. También pueden realizarse aspiraciones con vahos de eucalipto. En el caso de niños pequeños, es recomendable el lavado nasal con suero fisiológico quince minutos antes de las comidas y antes de ir a dormir para que puedan descansar correctamente.

- No consumir antibióticos si no los receta el médico. Además de que no son efectivos contra el catarro y la gripe, ya que están causados por virus y no por bacterias, utilizarlos de manera incorrecta o frecuente puede provocar un aumento de las resistencias bacterianas y comprometer la eficacia futura de los antibióticos.

No obstante, los expertos de Cinfa aconsejan consultar al médico o farmacéutico acerca de antigripales, descongestivos o analgésicos que alivian los síntomas de estas afecciones.

Contador

Lo más leído