Glucosa en sangre elevada durante el embarazo aumenta el riesgo de diabetes tipo 2

Glucosa en sangre elevada durante el embarazo  aumenta el riesgo de diabetes tipo 2
13 de septiembre de 2018 MINIFIV - ARCHIVO

MADRID, 13 Sep. (EUROPA PRESS) -

Las madres con glucosa en sangre elevada durante el embarazo --incluso si no es lo suficientemente alta como para cumplir con la definición tradicional de diabetes gestacional-- tuvieron significativamente más probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 una década después del embarazo que sus contrapartes sin niveles altos de glucosa en sangre.

Para los niños nacidos de madres con glucosa elevada o normal, los científicos no encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los dos grupos de niños en términos de su sobrepeso y obesidad combinados, el resultado primario del estudio. Sin embargo, cuando la obesidad se midió sola, los hijos de madres con glucosa en sangre elevada tenían significativamente más probabilidades de ser obesos.

Los resultados son parte de un estudio de seguimiento publicado este martes en 'Journal of the American Medical Association'. Financiado principalmente por el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón (NIDDK, por sus siglas en inglés), parte del Instituto Nacional de Salud, el Estudio de Seguimiento y los Resultados de la Hiperglucemia y el Embarazo Adverso o HAPO-FUS, siguió a las madres y sus hijos 10-14 años después del nacimiento.

El estudio original de HAPO encontró que incluso los niveles de glucosa en sangre modestamente elevados aumentaban los riesgos de complicaciones para el bebé tanto antes como poco después del nacimiento. En base a estos resultados, muchas organizaciones, aunque no todas, adoptaron una nueva definición de diabetes gestacional, un tipo de diabetes que ocurre durante el embarazo.

HAPO-FUS comparó los efectos a largo plazo de los niveles de glucosa en sangre en las madres que habrían cumplido la nueva definición de diabetes gestacional con aquellas que no. Los investigadores se centraron en estudiar si los aumentos moderados en la glucosa sanguínea elevaban el riesgo de la madre de desarrollar diabetes tipo 2 o prediabetes y el riesgo de obesidad en la descendencia de la madre al menos una década después del parto.

LOS DAÑOS SE EXTIENDEN MÁS DE UNA DÉCADA

El estudio halló que los daños de la glucosa sanguínea modestamente elevada, tanto para la madre como para el niño, se extienden más de una década. Entre las mujeres con glucosa en sangre elevada durante el embarazo, casi el 11 por ciento sufría diabetes tipo 2 en la visita de estudio de seguimiento 10-14 años después del parto y alrededor del 42 por ciento tenía prediabetes. De sus contrapartes que no presentaban niveles elevados de glucosa en sangre durante el embarazo, alrededor del 2 por ciento tenía diabetes tipo 2 y alrededor del 18 por ciento, prediabetes. El estudio examinó a 4.697 madres con diabetes tipo 2, prediabetes y otros trastornos del metabolismo de la glucosa.

Los investigadores analizaron a 4.832 niños por sobrepeso y obesidad, recogiendo datos utilizando el índice de masa corporal (IMC), el porcentaje de grasa corporal, el grosor del pliegue cutáneo y la circunferencia de la cintura. Descubrieron que todas estas medidas mostraban que los niños nacidos de madres con niveles elevados de glucosa registraban más probabilidades de ser obesos. Por ejemplo, al utilizar el IMC, el 19 por ciento de los niños nacidos de madres con niveles elevados de glucosa en sangre eran obesos, en comparación con el 10 por ciento de los hijos de madres con glucosa normal.

El ajuste teniendo en cuenta el IMC de la madre redujo, pero no eliminó, las diferencias entre los grupos. "Las diferencias en las madres y sus hijos debido al alto nivel de glucosa en la sangre son muy preocupantes. Incluso, teniendo en cuenta el peso de la madre, la glucosa tuvo un efecto independiente --dice la autora del estudio, Barbara Linder, asesora principal de investigación sobre diabetes infantil en el NIDDK--. Nuestros hallazgos se suman a la motivación para encontrar formas de ayudar a las mujeres con alto riesgo de diabetes gestacional que planean quedarse embarazadas a tomar medidas para reducir el riesgo".

El estudio original de HAPO analizó 23.316 parejas de madre e hijo y descubrió que los niveles de azúcar en la sangre de una madre, incluso sin diabetes, estaban asociados con el peso al nacer y la grasa corporal de su recién nacido. Los resultados de HAPO llevaron a un panel internacional de expertos a recomendar nuevos criterios de diagnóstico para la diabetes gestacional en 2010. Sin embargo, no todos los grupos profesionales adoptaron estos criterios propuestos.

"HAPO ayudó a redefinir la diabetes gestacional y ahora su seguimiento sigue generando importantes alarmas sobre el peligro a largo plazo de niveles altos de glucosa en sangre durante el embarazo", dice el presidente del estudio, Boyd Metzger, profesor emérito de Nutrición y Metabolismo en la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, Chicago, Estados Unidos.

"Este estudio muestra que tanto las madres con niveles elevados de glucosa en sangre como sus descendientes tienen un mayor riesgo de efectos adversos para la salud más adelante en la vida. Se necesita más investigación para encontrar intervenciones que ayuden tanto a estas mujeres como a sus hijos", agrega.

Ninguna de las mujeres en HAPO-FUS fue diagnosticada o tratada por diabetes gestacional durante su embarazo. HAPO-Fus reclutó a un grupo internacional, racial y étnicamente diverso. Las limitaciones de los datos en HAPO incluyen que el índice de masa corporal se obtuvo durante el embarazo, no antes, además de que no se recopilaron datos sobre el estilo de vida de mujeres o niños para evaluar otros factores que podrían contribuir a la obesidad o la diabetes tipo 2.

Los resultados se basan en los hallazgos de otros estudios que muestran que la diabetes tipo 2 en madres durante el embarazo está asociada con la obesidad en la descendencia de esa madre y que la glucosa en sangre elevada aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 en la mujer después del embarazo.

"HAPO y su estudio de seguimiento han demostrado los efectos perjudiciales a largo plazo de la glucosa en sangre elevada en la madre y el niño y la importancia de la intervención temprana para las mujeres en riesgo de diabetes gestacional --subraya el director del NIDDK, Griffin P. Rodgers--. Esperamos que estos resultados se utilicen para mejorar la salud de las generaciones venideras".