30 de enero de 2015

Las gafas premontadas pueden provocar mareos

Las gafas premontadas pueden provocar mareos
EUROPA PRESS

MADRID, 30 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Las gafas premontadas pueden provocar mareos, dolor de cabeza y cansancio al leer ya que están fabricadas de una forma estándar, produciendo un efecto lupa que aumenta el tamaño de las imágenes y sin ningún tipo de supervisión profesional, por lo que la presidenta del Colegio de Ópticos-Optometristas de Murcia, Ana Belén Almaida, ha recordado que este tipo de gafas solo deben utilizarse como repuesto en caso de emergencia.

   Estas gafas se fabrican con unas medidas estándares de distancia interpupilar y graduación que sólo coincide con un 5 por ciento de la población con presbicia, y están fabricadas en plástico inyectado y sin ningún tratamiento de superficies ópticas, por lo que la imagen que producen tiene una gran cantidad de alteraciones.

   Asimismo, al estar montadas bajo un estándar de distancia interpupilar, el centro óptico de las lentes no coincide con el eje visual de los ojos, por lo que el uso continuado de este producto induce a diversos efectos prismáticos y se producen síntomas de incomodidad visual.

   Por ello, la experta ha apuntado que para corregir la vista cansada lo ideal es confiar en un profesional de la visión para que aconseje sobre la mejor solución individual y personalizada. De esta forma, la opción correcta nunca será una gafa premontada, "sino gafas con cristales monofocales, gafas bifocales, ocupacionales o progresivas, sin olvidar que las lentes de contacto progresivas también corrigen la presbicia o vista cansada".

   Además, el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia recomienda que a la hora de adquirir estos productos se compruebe que, en las instrucciones de uso, conste claramente la graduación y que las gafas lleven la señal de conformidad CE en el producto, tanto en el envase como en el prospecto.

   Por último, a la hora de efectuar la compra, hay que evitar hacerlo mediante canales de distribución no autorizados (como Internet, bazares, mercadillos, etc). Lo mejor es optar por un establecimiento sanitario de óptica, bajo la supervisión de un experto óptico-optometrista que facilitará y adaptará el producto más adecuado a los problemas y necesidades de cada paciente con la máxima garantía de calidad.