20 de febrero de 2015

Fumar en cachimba, también daña la salud

Fumar en cachimba, también daña la salud
FLICKR/LARS PLOUGMANN

MADRID, 20 Feb. (INFOSALUS) -

   Fumar en cachimba puede acabar dañando la salud, a pesar de que uno no lo perciba, tanto como lo hacen los cigarrillos. Una nueva investigación viene a refutar la idea de que las también conocidas como pipas de agua, 'hookah', 'shisha' o 'narguile', podrían no filtra del todo los metales pesados presentes en el tabaco, provocando un daño acumulativo en quien fuma.

   Según un estudio publicado en la revista de 'BMC Public Health', contrariamente a la creencia popular, sólo una mínima cantidad de metales pesados se eliminan en el proceso de 'filtración' al fumar shisha. En promedio, sólo el 3 por ciento de los metales pesados presentes en el tabaco se filtran, es decir, se quedan en el agua, una cantidad que no es suficiente para proteger a los consumidores de la exposición a estas toxinas.

SHISHA: FUMAR EN CACHIMBA

   A menudo, se piensa que es menos grave que el consumo de cigarrillos, debido al 'filtrado' burbujeante a través del agua. Sin embargo, una sesión típica de fumar shisha puede durar entre 20 y 80 minutos, exponiendo a los consumidores a entre 100 y 200 veces el volumen de humo en un solo cigarrillo. Según asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS) los usuarios pueden llegar a inhalar tanto humo como los fumadores que consumen 100 cigarrillos. Actualmente se estima que hay alrededor de 100 millones de usuarios diarios.

   La shisha, que se originó en el siglo XVI en el Imperio Persa pero se ha extendido por todo el mundo, funciona como una pipa de agua pero suele incorporar una serie de tubos y boquillas y, aunque no se parece en nada a un cigarrillo, generalmente suele utilizarse para fumar tabaco de distintos sabores. El tabaco se calienta por debajo del carbón, el calor empuja el humo a un recipiente de agua donde se burbujea y luego sale del recipiente de agua a través de una manguera y se inhala.

   Las plantas como la del tabaco pueden absorber y acumular metales pesados dependiendo del suelo en el que se producen, por lo que la exposición a largo plazo a estos metales pesados aumenta la incidencia de los cánceres de cabeza y cuello, y otras patologías médicas.

   Investigadores de la Universidad alemana de Jordania y la Real Sociedad Científica Amman-Jordania, analizaron cuatro muestras de tabaco comprados en un mercado local que representaban a las marcas y los sabores más populares en Jordania.

   Se analizó cada muestra para determinar el total de metales pesados presentes, incluyendo cobre, hierro, cromo, plomo y uranio. La cantidad de metal en el humo se calculó restando la concentración de los metales presentes en el residuo de cenizas y el recipiente de agua después de una sesión de fumar de la concentración total de metales pesados en la muestra original del tabaco para shisha.

   El investigador principal, Akeel Al-Kazwini, explica que "dado que la tendencia de fumar pipa de agua ha aumentado notablemente entre los jóvenes en la última década, no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo, nuestra investigación se suma a la evidencia sobre sus posibles riesgos para la salud. También es importante destacar el hecho de que el agua está principalmente enfriando el humo y no filtrándolo como comúnmente se cree".

EL URANIO, EL METAL MÁS ABUNDANTE

   Los autores vieron que los niveles de metales pesados en tres de las cuatro marcas de tabaco eran iguales. La cantidad de metales pesados en el recipiente de agua fue relativamente baja para las cuatro marcas, un promedio de un 3 por ciento del total de metales pesados presentes, frente al 57 por ciento presente en el humo y el 40 por ciento que se queda en los residuos de cenizas.

   El metal más abundante presente en el humo era uranio, que estaba en un promedio de 800 partes por mil millones en las cuatro muestras. La agencia del medicamento estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan un límite máximo de uranio en el agua potable de 30 partes por mil millones (equivalente a 30 microgramos por litro).

   Los investigadores señalan que los resultados de estas cuatro muestras de tabaco no serían representativos de todas las shisha porque los diferentes mecanismos de pipas de agua pueden dar lugar a diferentes niveles de exposición. También destacan que la cantidad y el tipo de metales pesados presentes en las hojas de tabaco pueden variar dependiendo de donde ha crecido la planta.

   Akeel Al-Kazwini concluye que, "en la actualidad, la industria del tabaco de pipas de agua funciona sin regulación y el impacto de las etiquetas de advertencia sanitaria sobre el uso de shisas no se ha investigado ampliamente. Por lo tanto, es esencial que los reguladores y los políticos den prioridad al correcto etiquetado de los productos del tabaco para pipas de agua con el fin de asegurar que los usuarios estén informados de los peligros".