24 de febrero de 2014

Fumar en cachimba puede generar adicción y tener efectos dañiños para la salud

Fumar en cachimba puede generar adicción y tener efectos dañiños para la salud
FLICKR/PATRIKNECKMAN

NUEVA YORK, 24 Feb. (Reuters/EP) -

   Investigadores de la Universidad Anahuac en Huixquilucan, Mexico, aseguran que fumar en cachimba puede llegar a ser adictivo y acabar dañando la salud a pesar de que uno no lo perciba, tras una revisión de estudios realizados a raíz del aumento de su consumo entre los jóvenes.

   También conocidas como 'hookah', 'shisha' o 'narguile', estos dispositivos cada vez más comunes en Europa son originarios de India, donde se documenta su uso ya en el siglo XV, y progresivamente se fue extendiendo su uso por todo el Imperio Otomano, principalmente en la actual Turquía. Actualmente se estima que hay alrededor de 100 millones de usuarios diarios.

   Funciona como una pipa de agua pero suele incorporar una serie de tubos y boquillas y, aunque no se parece en nada a un cigarrillo, generalmente suele utilizarse para fumar tabaco de distintos sabores. Las sesiones suelen durar entre 20 y 80 minutos, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que los usuarios pueden inhalar tanto humo como los fumadores que consumen 100 cigarrillos.

   En esta revisión, publicada en el último número de la revista 'Respiratory Medicine', se vieron datos de otros trabajos que trataban de medir su potencial riesgo de adicción, así como el daño pulmonar y otros problemas de salud asociados a su consumo.

   De este modo, vieron en un estudio que los niveles de nicotina en la orina de los fumadores habituales de cachimbas eran equivalentes a los niveles de la gente que fuma 10 cigarrillos al día, más que suficiente para provocar una adicción.

   Además, en otros estudios el uso de cachimbas se ha relacionado con un mayor riesgo de problemas respiratorios como bronquitis crónica, diferentes tipos de cáncer --generalmente pulmón, boca o próstata-- y enfermedades cardiovasculares. De igual modo, también hay más riesgo de hepatitis C o herpes por compartir boquillas.

   En un estudio publicado el año pasado en la revista 'Nicotine & Tobacco Research' los investigadores analizado las células de la mucosa de los pulmones de fumadores de cigarrillos y de cachimba, y vieron como se ralentiza su producción, con independencia de cómo se fume.

   Sin embargo, reconoce la profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford en California (EE.UU) Adrienne Heinz, que no participó en el estudio, la gente no parece ser consciente de lo peligroso que puede resultar su consumo.

   "Su sabor más fresco y endulzado hace que sea más atractivo para los jóvenes y que erróneamente sea vea menos dañina", ha añadido a Reuters Tracey E. Barnett de la Universidad de Florida en Gainesville (EE.UU), que tampoco ha participado en esta revisión.

   Los resultados de una encuesta a más de 5.000 estudiantes universitarios, también publicados en 'Nicotine & Tobacco Research' el año pasado, han mostrado como más del 10 por ciento de los estudiantes universitarios han fumado recientemente en cachimba, siendo el consumo de tabaco más frecuente después de los cigarrillos.

   Por ello, tanto los autores del estudio como ambas expertas consideran necesario poner en marcha campañas de salud pública para concienciar a los jóvenes del riesgo que puede conllevar su uso para la salud.