3 de mayo de 2015

¿'Fiebrefobia'? Los antitérmicos no son inocuos

¿'Fiebrefobia'? Los antitérmicos no son inocuos
GETTY/WAVEBREAKMEDIA LTD

MADRID, 3 May. (INFOSALUS) -

   En primavera y verano los cuadros febriles suelen deberse a virus y epidemias de gastroenteritis. Lo más importante es que los padres sepan que la fiebre no es una enfermedad, que lo determinante es el estado general del niño y que hay que tener especial cuidado en el uso de los antitérmicos y ante la duda acudir a urgencias si el niño es menor de 3 años.

   Según explica a Infosalus la doctora Leticia Romero, miembro de la Sociedad Andaluza de Médicos Generales y de Familia (SEMG-Andalucía) y médico de urgencias del Hospital Mediterráneo de Almería, los niños de hasta 5 años tienen entre 5 y 6 episodios febriles al año, más en invierno pero se extienden hasta el verano debido a los niños que acuden a guarderías, lo que supone que están expuestos a virus todo el año.

   "Lo más visto en las urgencias es la 'fiebrefobia' de los padres, que tienen mucho miedo a la temperatura elevada de sus hijos porque se trata como una enfermedad cuando en realidad es un síntoma, se deriva de una infección pero de cuadros víricos autolimitados", explica Romero.

   El mayor miedo entre los padres son las crisis febriles, las convulsiones por fiebre, ya que consideran que cuanto más alta es la fiebre más riesgo existe de que se produzcan. Sin embargo, la doctora señala que los padres deben saber que estas crisis febriles no se relacionan con el aumento de la temperatura. Estas crisis febriles, que originan movimientos involuntarios similares a los epilépticos, se dan sobre todo en niños menores de tres años.

   "El miedo de los padres es que la fiebre oculte una infección subyacente en el niño pero son pocas las infecciones bacterianas por lo que el tratamiento no deja de ser sintomático", apunta la portavoz de SEMG-Andalucía, que ha participado en la primera edición del 'MásterClass en Urgencias' organizado por la asociación médica en Roquetas de Mar.

   Según apunta la médico de familia, hay que intentar que los padres acudan a los servicios de atención primaria y no a las urgencias hospitalarias, "se debe tranquilizar a los padres y educarles en que el objetivo no es bajar la fiebre ya que es una defensa del organismo que sube su temperatura para evitar que se repliquen los virus y se multipliquen las bacterias".

ESTADO GENERAL: EL INDICADOR MÁS IMPORTANTE

   Hay que tratar al niño siempre que exista disconfort, un empeoramiento del estado general y dolor, pero si está bien, a pesar de que tenga fiebre, no hay por qué tratarlo.

   Para acudir a urgencias depende de la edad del niño, cuando es menor de tres meses siempre hay que acudir cuando supere los 38 grados ya que hay más riesgo de infección bacteriana.

   Por encima de los tres meses si no hay un foco claro hay que tener en cuenta el estado general, si tiene otros síntomas, si no come o la hora del día, si es por la noche y el niño duerme sin problemas, no es conveniente acudir a las urgencias.

   "Cada vez se atiende a los niños con menos horas de evolución de la fiebre, tras las primeras 48 horas una analítica no aporta información, se debe limitar a casos muy específicos o con una afectación importante del estado general", apunta Romero. "No es tan importante los días de fiebre sino la afectación que conlleva"

   Los padres deben recordar nociones básicas como no sobreabrigar a los niños en casa, no poner cerca un calefactor, tomar la temperatura o dar baños de agua templada. Se considera fiebre a partir de los 38 grados, la temperatura tomada en el recto es la más fiable y los termómetros óticos los menos precisos.

PRINCIPALES ERRORES EN EL USO DE ANTITÉRMICOS

   La doctora Romero apunta a Infosalus los errores en el uso de los antitérmicos que se cometen de forma más común y las alternativas más adecuadas:

   - Pensar que el antitérmico debe bajar la temperatura por debajo de los 37 grados, el objetivo no es que el niño esté libre de fiebre sino que se encuentre bien y lo que hace el fármaco es bajar un grado o un grado y medio.

   - No se recomienda la alternancia con distintos fármacos como paracetamol e ibuprofeno, suele haber problemas en las dosis y no hay tiempo para eliminar fármacos dando lugar en muchos casos a toxicidad hepática.

   - El antitérmico debe administrarse cada 6 u 8 horas y alternarlo con medidas físicas como los baños templados (un grado por debajo de la temperatura del niño) durante 20 minutos, no dar ni friegas de alcohol ni emplear agua fría. No hay que dar un antitérmico durante más de tres días en este régimen de 6-8 horas y si es así al menos hay que cambiar de fármaco.

   A partir de los 3 años el manejo de la fiebre es más parecido a los adultos, se focaliza mejor y el tratamiento es igual por lo que no existe un protocolo de actuación específico. "La clínica del niño más pequeño nos hace dudar y hay más riesgo de infecciones", aclara Romero.

   En menores de 3 años si la fiebre alcanza los 40 grados se asocia con procesos bacterianos y en estos casos sí hay diagrama de actuación. Aunque la gripe también puede ocasionar una subida brusca de las temperaturas ya existen hospitales en los que se realiza el test rápido de la gripe con una muestra de mucosidad orofaríngea y nasal y se evita así al pequeño el resto de batería de pruebas.