Domir mal, insomnio
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Actualizado: jueves, 17 noviembre 2016 7:29

   MADRID, 17 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Las interrupciones en el sueño pueden estar aumentando los riesgos de sufrir latidos cardiacos irregulares, un trastorno conocido como fibrilación auricular (FA), según revela una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas de 2016 de la Asociación Americana del Corazón, que se celebran en Nueva Orleans, Luisiana, Estados Unidos.

   La apnea obstructiva del sueño, el sueño interrumpido por pausas en la respiración, es un riesgo conocido de fibrilación auricular, un latido cardiaco irregular que puede conducir a accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardiaca y otras complicaciones relacionadas con el corazón. Pero si hay una relación entre el sueño interrumpido y la fibrilación auricular incluso cuando no hay apnea del sueño no está claro.

   Por ello, investigadores de la Universidad de California en San Francisco, Estados Unidos, examinaron tres fuentes de datos, cada una usando un enfoque diferente, para aislar y confirmar los efectos del mal sueño sobre la fibrilación auricular. Su análisis de estos estudios mostró que el sueño interrumpido, incluido el insomnio, puede asociarse independientemente con la fibrilación auricular.

Las personas que informaron que se despertaban de manera frecuente durante la noche tuvieron un 26 por ciento más de riesgo de desarrollar fibrilación auricular en comparación con aquellas que no despertaron mucho y las personas diagnosticadas con insomnio registraban un 29 por ciento más de riesgo de desarrollar fibrilación auricular en comparación con las que no padecían insomnio.

   El insomnio significaba tener problemas para quedarse dormido, no dormir lo suficiente o tener mal sueño. "La idea de que estos tres estudios nos dieron resultados consistentes fue emocionante", afirma el autor principal del análisis, Matt Christensen, actualmente estudiante de cuarto año de Medicina en la Universidad de Michigan en Ann Arbor, Estados Unidos.

   Investigaciones anteriores han demostrado un vínculo entre el mal sueño entre las personas que ya tenían FA, pero este estudio se centró en las personas cuyas interrupciones preexistentes del sueño se vincularon con el desarrollo de la FA más adelante en la vida.

   Las fuentes de datos incluyeron el 'Health eHeart Study' --un estudio transversal de más de 4.600 personas basado en Internet; el Estudio de Salud Cardiovascular -una evaluación longitudinal de 11 años de poco más de 5.700 personas, de las cuales casi 1.600 (28 por ciento) desarrollaron fibrilación auricular--; y el 'California Healthcare Cost and Utilization Project', una base de datos de hospitales que abarca cinco años y cubre casi 14 millones de pacientes.

   En los tres estudios, los investigadores ajustaron los efectos de la apnea obstructiva del sueño y los factores de riesgo de FA que también podrían estar relacionados con el sueño. Algunos de esos factores fueron la edad, el sexo, la raza, la diabetes, la presión arterial alta, la insuficiencia cardiaca y el tabaquismo.

MENOS SUEÑO REM, VINCULADO CON RIESGO DE FIBRILACIÓN AURICULAR

   En un análisis separado, los mismos investigadores revisaron un subconjunto del Estudio de Salud Cardiovascular para comprender el efecto de las interrupciones del sueño durante diferentes fases del sueño sin apnea obstructiva del sueño sobre los riesgos de fibrilación auricular. El análisis mostró que tener menos sueño de movimiento rápido de los ojos (REM) que otras fases del sueño durante la noche está vinculado a mayores posibilidades de desarrollar fibrilación auricular.

   "Al examinar las características reales del sueño, como la cantidad de sueño REM que se consigue, nos indica un mecanismo más plausible. Puede haber algo particular acerca de cómo el sueño afecta al sistema nervioso autónomo", subraya Christensen. El sistema nervioso autónomo juega un papel importante en el control de la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

   Otra posible explicación para el vínculo entre las alteraciones del sueño y la fibrilación auricular es que el despertar frecuente añade un estrés adicional a las cámaras del corazón, dice Christensen. Los participantes en este análisis también se inscribieron en el 'Sleep Heart Health Study' y contaban un estudio formal del sueño para medir objetivamente la calidad del sueño, un elemento que, según Christensen, fortaleció las conclusiones del estudio, ya que no se basó en datos aportados por los propios participantes.

   En este análisis, 1.131 personas, con una edad promedio de 77 años, participaron en un estudio con casi diez años de seguimiento. Los autores midieron cuánto tiempo durmieron los participantes, cómo de bien durmieron, cuánto tiempo les costó dormir y los patrones de sueño (es decir, cuánto tiempo pasaron en el sueño de movimiento rápido de los ojos -REM-- en comparación con el sueño no REM).

   Luego, analizaron los efectos de las interrupciones del sueño para controlar los efectos de la edad, el sexo, la raza, el tabaquismo, la diabetes, la presión arterial alta y otros factores de riesgo. Los científicos dicen que el vínculo exacto entre el sueño y cómo se desarrolla la FA sigue siendo un misterio, pero que se están acercando a una imagen clara.

   "En última instancia, incluso sin una comprensión clara de los mecanismos responsables, creemos que estos resultados sugieren que las estrategias para mejorar la calidad del sueño, como la incorporación de técnicas conocidas para mejorar la higiene del sueño, pueden ayudar a prevenir esta importante arritmia", plantea Gregory Marcus, cardiólogo de la Universidad de California en San Francisco.

   El sueño pobre es un conocido culpable para otros factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, como tensión arterial alta, obesidad e ictus, por lo que es importante saber cómo obtener una buena noche de descanso. Hacer suficiente actividad física, evitar tomar demasiada cafeína y tener una rutina por la noche son buenos consejos para comenzar el sueño sano.

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