26 de agosto de 2014

Falta de apetito, dolores musculares e irritabilidad, principales alteraciones del regreso de las vacaciones

Falta de apetito, dolores musculares e irritabilidad, principales alteraciones del regreso de las vacaciones
EUROPA PRESS

VALENCIA, 26 Ago. (EUROPA PRESS) -

Una experta del Hospital Quirón de Valencia ha advertido este martes de que el regreso postvacacional puede provocar alteraciones como la falta de apetito, dolores musculares o irritabilidad, una situación que suele afectar más a menores de 45 años y a aquellos que se incorporan a la rutina "sin una breve transición".

La profesional de la Unidad de Psicología Clínica de Hospital Quirón Valencia, Marina Sangonzalo, ha explicado que se trata de "un estado de malestar general, que aparece acompañado de síntomas que dificultan el retorno a la actividad diaria". De este modo, ha recomendado que si esa desazón no desaparece en unos diez o quince días, "es necesario consultar con el médico", ya que se puede estar ante "un proceso distinto que requerirá de atención especializada", ha indicado el centro en un comunicado.

Las alteraciones que pueden experimentarse tras la vuelta de vacaciones se clasifican en dos grupos: físicas y psíquicas. Dentro del primer tipo, puede sufrirse fatiga, falta de apetito, somnolencia, dolores musculares o cansancio; mientras que dentro de las alteraciones psíquicas, puede producirse apatía, irritabilidad, nerviosismo, inquietud, desesperanza o tristeza.

Este fenómeno es "relativamente reciente" y está relacionado con la etapa final de las vacaciones de verano y de Navidad o con aquellos periodos de descanso que igualan o superan una semana de duración. "En general, suele afectar más a las personas menores de 45 años y también a aquellas que realizan una ruptura brusca del ritmo de vida vacacional y se incorporan a la rutina sin una breve transición", puntualiza la especialista.

HASTA DOS SEMANAS EN EL 35% DE LOS CASOS

Alrededor de un 20 por ciento de los afectados se recupera prácticamente en uno o dos días y un 35 por ciento puede prolongar este malestar hasta dos semanas. Dependiendo de cada persona, el regreso a la rutina se percibe como "un castigo, como un suceso indeseado o como una oportunidad para retomar o iniciar nuevos proyectos". Además, Sangonzalo ha añadido que la forma de afrontamiento de cada persona "supondrá que el retorno sea ilusionante o una auténtica tortura".

En función de las circunstancias que rodean a cada persona, la especialista recomienda, para evitar este síndrome, ordenar los recuerdos para "revivir los buenos momentos", así como planificar la vuelta a la rutina dos días antes de empezar, retomando los horarios habituales de acostarse y levantarse, aunque sugiere dormir más horas.

También aconseja programar actividades de ocio para realizar durante los primeros días tras el fin de las vacaciones, además de evitar el pensamiento "en blanco" --la felicidad de las vacaciones-- y "el negro" --el sufrimiento de la rutina-- y recomienda afrontar la vuelta con "ideas ilusionantes".