24 de junio de 2009

Expertos dicen que los 'caprichos', la deshidratación y los cambios de horario empeoran la dieta de los niños en verano

MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los 'caprichos' en la alimentación, la deshidratación ligada a las altas temperaturas y los desórdenes horarios en las comidas son tres factores que pueden hacer que empeore la dieta de los niños durante las vacaciones de verano, alertaron los expertos del Foro Interalimentario, que recuerdan a los padres que la infancia es la edad clave para inculcar a los menores buenos hábitos alimenticios.

Durante el verano, es frecuente que los niños tomen pocos cereales. El consumo de pan en la comida o entre horas, incluyendo a veces pasta o arroz, puede ayudar a revertir esta tendencia, dado que los cereales deben ser base de la alimentación.

Otro error muy extendido es el escaso consumo de verduras, a pesar de que los niños deben tomar 5 raciones diarias, entre frutas y verduras. Tampoco pueden faltar los lácteos, dos y tres veces al día.

Para no empeorar la nutrición de los menores en verano, es importante que sigan haciendo tres comidas principales, complementada con otras dos más ligeras: a media mañana y tarde.

Se debe mantener el hábito de realizar un desayuno "correcto", cambiando algo el horario, pero manteniendo la organización de las comidas, y evitar el 'picoteo' entre horas, consumiendo "de forma moderada", como en invierno, grasas, dulces, golosinas y 'snacks'.

PLATOS DIVERTIDOS Y DE COLORES

El 'tentempié' para la playa o después de la cena, cuando pasa mucho tiempo antes de que el niño vaya a dormir, debe ser fruta, yogurt o leche, evitando que "caer" en soluciones de complacencia con aporte energético innecesario y escaso valor nutricional.

Entre los consejos de estos expertos para incluir en la dieta de los niños todos los alimentos necesarios para su desarrollo, una soluciones es combinar los alimentos menos deseados, como algunas verduras o pescados, con los más apetecibles, como carne o pasta.

Asimismo, se puede optar por prepararlos de maneras nuevas, haciendo atractiva la presentación y el sabor del plato, en forma de brochetas de frutas, bañar la fruta en chocolate, preparar pizzas de verduras o hamburguesas de filetes de pescado.

Para la catedrática Rosa M. Ortega, experta en nutrición del Comité Científico del foro, las vacaciones son "un momento ideal" para mejorar los hábitos de alimentación de los niños ya que, con las vacaciones, los padres tienen "más tiempo para completar esta labor educativa" y los alimentos de temporada son "una oportunidad para que los niños, dentro de un ambiente festivo, prueben nuevos sabores".

Desde el Foro Interalimentario se alerta también del "gran riesgo de deshidratación" en los niños durante el verano, aconsejando consumir abundante cantidad de líquidos, principalmente agua, sin esperar a tener la sensación de sed. Para los más pequeños se puede hacer en forma de batidos de frutas frescas o mezcladas con yogurt.