16 de marzo de 2011

Expertos advierten de los posibles riesgos para la salud que podrían generar algunos escáner corporales de aeropuerto

Un trabajo dice que, aunque la exposición a radiación es baja, podrían aumentar los casos de cáncer, y la otra investigación pide regular su uso para evitar peligros

MADRID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

Dos trabajos que se publicarán este abril en 'Radiology' analizan los potenciales retos de salud pública a largo plazo de los escáneres de imagen corporal que han comenzado a utilizarse por la Transportation Security Administration (TSA) como medida e control de los pasajeros en los aeropuertos.

Un tipo de escáner utiliza una tecnología de ondas milimétricas, que libera radiación no ionizante. El segundo tipo de escáner, en la actualidad empleados ya en los aeropuertos, usa rayos X de retrodispersión que expone a los individuos escaneados a radiación ionizante, pero a niveles muy bajos.

En el primer artículo, el director del Centro para la Investigación Radiológica del Centro Médico de la Universidad Columbia, en Nueva York (Estados Unidos), indica que, desde una perspectiva de Salud Pública y dado que más de 1.000 millones de este tipo de escáner se podrían realizar ya cada año en Estados Unidos, deberíamos preocuparnos de las consecuencias a largo plazo del hecho de que un gran número de personas serán expuestas a una radiación que potencialmente induce el riesgo de cáncer, no importa que sea una exposición a niveles bajos.

"Los riesgos para cualquier individuo que pase por un escáner de rayos X de retrodispersión son extremadamente pequeños (...) sin embargo, si todos los viajeros que pasen por el aeropuerto van a ser escaneados de este modo, entonces tendremos que preocuparnos de que algunos de estos miles de millones de personas podrían, eventualmente, desarrollar un cáncer como resultado de la exposición a la radiación de estos escáneres", señala Brenner.

En el segundo artículo, el director ejecutivo del National Council on Radiation Protection and Measurements (NCRP), David A. Schauer, señala que la suma de la media de riesgos insignificantes sobre una gran población o periodo de tiempo en un único valor produce una imagen distorsionada del riesgo que está fuera de la perspectiva de los riesgos aceptados cada día, voluntarios e involuntarios.

"No existe una base científica que respalde la idea de que un pequeño riesgo sobre un individuo cambia de algún modo para ese individuo cuando otros, a su alrededor, son también expuestos a la misma fuente de radiación", ha dicho, señalando que "los críticos de estos sistemas de seguridad admiten que las dosis de estos sistemas de rayos X son muy bajas y seguras para un individuo".

Schauer apuesta por aplicar un estricto control regulatorio de esos escáneres para asegurar que su uso está acorde con los estándares de protección frente a la radiación, que incluyen la justificación, es decir, que los beneficios superen a los costes o los daños; la optimización --que la exposición se mantenga tan baja como se pueda mantener razonablemente--, y la limitación, pues las dosis individuales deben ser limitadas.

"Cualquier decisión que altere la situación de exposición a la radiación debe hacer más bien que daño", señala Schauer, quien explica que, "en otras palabras, las personas deben ser expuestas a la radiación ionizante sólo para mantener la seguridad cuando existe una amenaza que puede ser detectada y tomarse así las medidas adecuadas". "Además, esta exposición debe estar justificada y optimizada", concluye.