15 de marzo de 2015

Escoliosis: la curvatura indeseada

Escoliosis: la curvatura indeseada
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MADRID, 15 Mar. (INFOSALUS) -

   La escoliosis juvenil idiopática es más común en chicas jóvenes, se desconocen sus causas y afecta profundamente a su calidad de vida. Esta curvatura anómala de la columna puede ocasionar una giba o pequeña joroba, un abultamiento en la espalda que tiene gran repercusión psicológica en los adolescentes, muy preocupados en esta época de la vida por su aspecto físico.

   La columna, al ser observada de frente, tiene que verse recta pero cuando se padece escoliosis aparecen curvaturas, como torceduras en la columna vertebral que provocan dolor y deformidad estética importante.

   Según explica a Infosalus el doctor Jesús Burgos, cirujano y coordinador de la Unidad de Ortopedia Infantil del Hospital Universitario Ramón y Cajal de la Comunidad de Madrid, el perfil más común en la escoliosis es el de una chica adolescente alta y delgada en la que en algún momento se detecta la existencia de una giba costal que se convierte en el centro de toda una problemática familiar.

   Pero la escoliosis no supone sólo una deformidad de la columna vertebral que puede ocasionar dolor y deformidad estética sino que a largo plazo puede convertirse en un importante problema de salud para estas personas ya que los estudios parecen apuntar a un mayor riesgo de mortalidad entre quienes la padecen y a insuficiencia respiratoria asociada a la compresión de la caja torácica que ocasiona esta deformidad ósea.

   Entre el 3% y el 5% de la población general podría padecer esta afección que se desarrolla entre los 10 y los 16 años de edad, aunque también puede hacer su aparición en los niños más pequeños o los mayores. "Las niñas después de la primera menstruación son las más afectadas, en una proporción que podría ser de 20 a 1 con respecto a los varones", señala el especialista.

   Aunque se desconocen las causas de esta escoliosis, de ahí su denominación de idiopática, las últimas teorías apuntan a un trastorno neurológico y un componente hereditario de la patología. "Se está muy cerca de confirmar que se trataría de un mecanismo motor-cerebral e incluso también se plantea la existencia de un movimiento involuntario de los músculos de una parte de la espalda que ocasiona este desarrollo anormal", aclara el especialista.

   Burgos apunta que la escoliosis puede también dar lugar a repercusiones cardiacas a largo plazo además de ocasionar un dolor discapacitante y en su evolución cambios degenerativos capaces de comprimir nervios y limitar la capacidad para caminar.

   "En el diagnóstico es importante no realizar radiografías si no hay una sospecha fundada y no exponer de forma indiscriminada a los niños a la radiación que se deriva de estas pruebas que abarcan todo el cuerpo. La prueba inicial es el test de Adams, en el que el menor se dobla hacia delante y se observa si una parte de la columna sale hacia arriba, esto identifica en un inicio a quienes necesitarían pasar por una radiografía", apunta Burgos.

   Cuando se ha detectado de forma precoz el tratamiento conservador con un corsé es capaz de detener la progresión de la escoliosis, cuando esto no es posible y la patología sigue progresando se realizan cirugías que en el caso de los menores que no presentan otras complicaciones suponen sólo dos o tres semanas fuera de las aulas y seis meses sin realizar deportes de contacto.

¿SE PUEDE PREVENIR LA ESCOLIOSIS?

   El doctor Burgos señala que se ha extendido en las escuelas el uso de 'screenings' para detectar pronto la escoliosis en niñas a partir de los 10 años de edad. "En estos casos se emplea el test de Adams de forma sistemática para con la detección evitar llegar a la cirugía y a que se agrave la curva y los posibles problemas de afectación respiratoria. Pero también se corre el riesgo de sobretratamiento y de que todo paciente cree sospecha", apunta.

   Sobre la posible influencia del peso de las mochilas y el sobrepeso en el desarrollo de la escoliosis, Burgos apunta que no se ha demostrado científicamente que exista este riesgo pero sí acentúa que el dolor de espalda en los niños es un problema grave en aumento.

   "Además, muchos menores no quieren emplear las mochilas con ruedas porque no están de moda y si además existe escoliosis el dolor de espaldas está asegurado. Debería de encontrarse una solución para que los niños no tuvieran que llevar tanto peso a los colegios", apunta Burgos.

   El especialista hace especial hincapié en que un problema de salud grave como la escoliosis en ocasiones termina dando lugar a una cirugía necesaria que para las chicas y sus padres se considera más una cuestión estética que de salud.

   "La giba costal puede ocasionar un trauma en el menor, que está en una época de mayor fragilidad psicológica. Las niñas se operan para eliminar esta deformidad física pero en realidad con la operación se están evitando problemas respiratorios y un menoscabo importante en su calidad de vida", concluye Burgos.