9 de mayo de 2019

La enfermedad del hígado graso no alcohólico, ligada a una complicación rara del embarazo

La enfermedad del hígado graso no alcohólico, ligada a una complicación rara del embarazo
PIXABAY - ARCHIVO

MADRID, 9 May. (EUROPA PRESS) -

Científicos han encontrado un nuevo vínculo entre una afección rara y grave que generalmente se presenta como palmas que pican durante el embarazo y la enfermedad hepática crónica más común del mundo, según un estudio presentado en la Semana de la Enfermedad Digestiva, que se celebra a partir del 18 de mayo en San Diego, Estados Unidos. Los autores descubrieron que la colestasis intrahepática del embarazo (PIC), un trastorno de la bilis en adultos que afecta aproximadamente a uno de cada 300 embarazos, puede estar vinculada con la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés).

"La colestasis intrahepática del embarazo se caracteriza por la acumulación de ácidos biliares durante la gestación y se asocia con un mayor riesgo de muerte fetal si no se trata", explica la coautora Erica Monrose, de la Escuela de Medicina Icahn en el Monte Sinaí, en Nueva York, Estados Unidos. "NAFLD, por otro lado, se ha relacionado con la desregulación de los ácidos biliares, pero su papel no se comprende bien. Nuestra investigación muestra que existe una conexión entre el deterioro del metabolismo de los ácidos biliares en los procesos de ambas enfermedades, lo que podría tener implicaciones para la gestión de NAFLD en el futuro", añade.

El estudio examinó los registros médicos de 149 embarazos complicados por la PIC en una población mayoritariamente latina, uno de tres grupos étnicos, junto con mujeres bengalíes y suecas, en las que se encuentran con mayor frecuencia la PIC. Los investigadores compararon los embarazos con PIC con un grupo de control de 200 mujeres, a través de imágenes del hígado y otros criterios. Encontraron que las mujeres con PIC presentaban una probabilidad 5,7 veces mayor de tener un diagnóstico de enfermedad del hígado graso que las pacientes del grupo de control.

"En la búsqueda de medicamentos terapéuticos para NAFLD, los científicos necesitan entender mejor el papel que juegan los ácidos biliares en la progresión de la enfermedad --afirma Monrose--. Si se confirma la conexión, la PIC puede resultar un modelo novedoso a través del cual investigar el metabolismo de los ácidos biliares en pacientes con NAFLD".

Solo en Estados Unidos, la NAFLD, que a menudo se trata con cambios en la dieta, afecta a entre 80 y 100 millones de personas y se ha convertido en la segunda causa de trasplante de hígado y la causa principal entre las mujeres. "Además de ayudar a resolver el misterio de NAFLD, nuestro estudio también sugiere que los pacientes con PIC deben ser atendidos por un especialista en hígado porque pueden desarrollar una enfermedad hepática crónica", añade Monrose.

Dados estos hallazgos, la investigación adicional debe analizar las diferencias en la progresión de NAFLD en las mujeres que tenían NAFLD y luego se les diagnosticó PIC, en comparación con las mujeres con NAFLD que no desarrollaron PIC. Además, como los ácidos biliares se han implicado en la progresión de NAFLD, los próximos estudios deberían investigar las posibles diferencias en la progresión de NAFLD entre las pacientes con PIC y sus contrapartes. Finalmente, las pacientes con NAFLD que desarrollan PIC pueden beneficiarse más de los medicamentos dirigidos a las vías del metabolismo de los ácidos biliares.

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