12 de agosto de 2019

El ejercicio regular ayuda a prevenir signos físicos del Alzheimer

El ejercicio regular ayuda a prevenir signos físicos del Alzheimer
Young and senior sportswoman runningGETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / DAVID PEREIRAS

MADRID, 12 Ago. (EUROPA PRESS) -

El ejercicio moderado no solo es bueno para la memoria a medida que las personas envejecen, sino que también parece ayudar a prevenir el desarrollo de signos físicos de Alzheimer, conocidos como biomarcadores, en aquellos que están en riesgo de desarrollar la enfermedad, según una investigación presentada en la convención anual de la Asociación Americana de Psicología.

"Nuestra investigación muestra que, en una población de mediana edad tardía con riesgo de enfermedad de Alzheimer, las personas físicamente activas experimentan menos alteraciones relacionadas con la edad en los biomarcadores asociados con la enfermedad, así como la memoria y el funcionamiento cognitivo", señala el doctor Ozioma Okonkwo, profesor asistente de medicina en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos), quien presentó los hallazgos de múltiples estudios.

Okonkwo y sus colegas examinaron a 317 participantes inscritos en el Registro de Wisconsin para la Prevención del Alzheimer, un estudio de observación en curso de más de 1.500 personas con antecedentes de padres con probable demencia por Alzheimer.

Los solicitantes de registro estaban cognitivamente sanos y tenían entre 40 y 65 años en el momento de la inscripción. La participación en el registro incluyó una evaluación inicial de los factores biológicos, de salud y de estilo de vida asociados con la enfermedad y evaluaciones de seguimiento cada dos o cuatro años.

Todos los participantes completaron un cuestionario sobre su actividad física y se sometieron a pruebas neuropsicológicas y escáneres cerebrales para medir varios biomarcadores asociados con la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores compararon datos de individuos menores de 60 años con adultos mayores y encontraron una disminución en las capacidades cognitivas, así como un aumento en los biomarcadores asociados con la enfermedad en los individuos mayores. Sin embargo, los efectos fueron significativamente más débiles en los adultos mayores que informaron haber realizado el equivalente a al menos 30 minutos de ejercicio moderado cinco días a la semana.

"La parte más interesante de nuestra investigación es que ahora mostramos evidencia de que los hábitos de estilo de vida, en este caso ejercicio regular y moderado, pueden modificar el efecto de lo que comúnmente se considera un factor de riesgo no modificable para el Alzheimer, en este caso el envejecimiento", dice Okonkwo.

En otro estudio, también presentado por Okonkwo, los investigadores estudiaron a 95 personas, también del registro, a quienes se les dieron puntuaciones llamadas "de riesgo poligénicas", en función de si poseían ciertos genes asociados con el Alzheimer.

Similar a la investigación previa, los investigadores también observaron cómo los biomarcadores cambiaron con el riesgo genético y qué papel podría desempeñar la aptitud aeróbica. No es sorprendente que las personas con puntuaciones de riesgo más altas también mostraran biomarcadores aumentados para la enfermedad. Una vez más, los investigadores encontraron que el efecto fue más débil en personas con mayor aptitud aeróbica, una puntuación que incorpora edad, sexo, índice de masa corporal, frecuencia cardiaca en reposo y actividad física autoinformada.

Un tercer estudio examinó las resonancias magnéticas de 107 personas del registro a las que se les pidió que corrieran en una cinta para determinar su pendiente de eficiencia de consumo de oxígeno, una medida de la aptitud aeróbica. En línea con estudios previos, los investigadores encontraron nuevamente un indicador de la enfermedad de Alzheimer, conocida como hiperintensidad de la sustancia blanca, que aumentó significativamente en el cerebro con la edad, pero no tanto en los participantes con altos niveles de aptitud aeróbica.

"En general, estos estudios sugieren que el efecto negativo del envejecimiento y el riesgo genético sobre los biomarcadores y la cognición de la enfermedad de Alzheimer se puede disminuir en adultos mayores físicamente activos y en riesgo de contraer la enfermedad en comparación con sus iguales menos activos --dice Okonkwo--. Si estos hallazgos son respaldados por estudios más prospectivos y controlados, proporcionarían evidencia convincente de la actividad física como un enfoque efectivo para la prevención, particularmente en poblaciones en riesgo".

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