7 de marzo de 2011

El uso de antidepresivos puede provocar "disforia tardía" a largo plazo, según estudio

MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Louisville, en Estados Unidos, han descubierto un nuevo efecto secundario de los tratamientos con antidepresivos ya que, según aseguran, a largo plazo pueden provocar "disforia tardía".

Según un artículo que publica la revista 'Journal of Psychotherapy and Psychosomatics', la depresión resistente al tratamiento (TRD) puede estar relacionada con una dosificación inadecuada de los antidepresivos y, por otra parte, hay razones para creer que este tratamiento puede favorecer un síndrome depresivo crónico.

En este estudio, un equipo liderado por Rif El-Mallakh informa de un caso de interrupción de antidepresivos en un paciente con TRD, un hombre blanco de 67 años de edad, al que se le diagnosticó una depresión grave a los 45 años.

El paciente fue tratado de vez en cuando hasta los 59 años y, a partir de esta edad, inició un tratamiento antidepresivo de forma continua hasta los 67 años. En los últimos dos años, ni los medicamentos (con paroxetina, venlafaxina o clonazepam) ni el tratamiento con electrodos le reportaron ningún alivio.

Los autores de este estudio apuntan a una posible relación entre el mecanismo neuroquímico de estos medicamentos con un aumento de la vulnerabilidad a la depresión, lo que puede jugar un papel en el empeoramiento de la enfermedad a largo plazo.

Para ello, analizaron los mecanismos potenciales de este fenómeno analizando el transportador de la serotonina (5HTTR).

De este modo, según señalan, los pacientes con la forma abreviada de la 5HTTR y un uso prolongado de los antidepresivos pueden ser particularmente vulnerables a sufrir un empeoramiento posterior.

Los investigadores proponen el término de "disforia tardía" para describir este fenómeno y los criterios diagnósticos de la misma, ya que puede afectar al estado de ánimo.

De hecho, es probable que los síntomas transitorios de la retirada se produzcan en las primeras dos o cuatro semanas después de la interrupción del tratamiento y, después de ese período, se puede ver un retorno gradual a los valores basales del paciente.