17 de septiembre de 2019

Diez consejos para aprender a gestionar el fracaso

Diez consejos para aprender a gestionar el fracaso
Close up hand choose smiley face and blurred sad face icon on wood cubeGETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / OATAWA - ARCHIVO

MADRID, 17 Sep. (EDIZIONES) -

Fracasar es no conseguir alcanzar una meta u objetivo. Es algo normal, cotidiano, que todo el mundo a a experimentar, aunque no sea agradable. Pero hay personas que pueden desarrollar más temor al fracaso que otras.

"Hay personas que desarrollan miedo al fracaso, es decir, que presentan reacciones emocionales intensas cuando no alcanzan sus objetivos y para los cuales fracasar es imperdonable e irreparable", explican en una entrevista con Infosalus las miembros de la Sociedad Española para el avance de la Psicología Clínica y de la Salud. Siglo XX (SEPCyS), la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la profesora también de la UCM Rocío Fausor y Noelia Morán, respectivamente.

De hecho, "para algunas personas, la posibilidad de fracasar es tan negativa que hace que ni siquiera intentan alcanzar sus objetivos, prefieren no intentarlo a tener que enfrentar la posibilidad de no conseguir lo que desean", puntualizan las expertas, que añaden que estas personas "suelen interpretar que los objetivos son inalcanzables o que intentar conseguirlos supone un riesgo importante para ellos".

Por otra parte, las personas que temen al fracaso también comparten "un conjunto de factores como la presencia de un excesivo perfeccionismo, una valoración de nosotros mismos que está más centrada en el resultado y en lograr la meta que en todos los esfuerzos que podemos realizar para alcanzarla, una baja autovalía y una tendencia elevada a criticarnos demasiado ante los fracasos, el miedo a lo que pensarán los demás de nosotros si no conseguimos ser exitosos o una baja capacidad de regular nuestras emociones negativas", completan Fausor y Morán.

No obstante, el fracaso puede enseñar lecciones valiosas a las personas. "Ver el fracaso como algo reparable, no catastrófico, y como una oportunidad para detectar aquello que no sabemos o no hemos podido hacer nos ayuda a tratar de mejorar en nuestro día a día, a fijarnos metas realizas y a tolerar mejor el fracaso", aseguran las expertas de SEPCyS.

En este contexto, aprender a gestionarlo se vuelve fundamental. Fausor y Morán insisten en que "es importante remarcar que gestionar el fracaso de una forma sana implica a aprender a convivir con la idea de que no siempre podemos alcanzar nuestros objetivos, incluso cuando hemos perseverado mucho en ellos, sin dramatizar o catastrofizar, sino más bien asumiendo que puede suceder y que ello no nos define como personas".

Por el contrario, "no realizar una gestión eficaz del fracaso conduce a que nos sintamos frustrados, agobiados, tristes o inútiles ante lo que es relativamente frecuente que tratemos de adoptar todo tipo de estrategias de evitación, como por ejemplo la procrastinación, que nos ayuden a no sentirnos de esa forma. Si no nos enfrentamos a una tarea por la posibilidad de fracasar, evidentemente desaparecerá el malestar, pero de alguna manera fracasaremos ya que no perseguiremos nuestros objetivos", comentan las expertas. Esto a la larga, "perpetúa ese malestar", zanjan Fausor y Morán.

CÓMO GESTIONARLO

Fausor y Morán proponen diez consejos para enfrentar el fracaso. "Es importante que nos entrenemos emocionalmente para hacer frente a que las cosas no salgan como queremos que salgan. Para ello, es importante fomentar un diálogo interno y propio" que cumpla estas reglas, según las expertas.

En primer lugar, basarse en metas realistas. "Cada día nos mandamos miles de mensajes a nosotros mismos en relación con las cosas que tenemos que hacer para que no se nos olviden, pero también generamos expectativas sobre dónde queremos llegar. Es importante que estas metas se adecuen a las herramientas de las que disponemos en cada momento y que nos pongamos objetivos intermedios que nos ayuden a evaluar cómo vamos", afirman las expertas de SEPCyS.

Paralelamente, hay que estar centrado en lo que uno hace y no en lo que piensan los demás que hace. "Es importante que busquemos argumentos en lo que nosotros hemos podido hacer y darle valor por sí mismo", señalan Fausor y Morán. Además, recomiendan dar una connotación menos negativa al fracaso. "¿Qué pasaría si lo focalizáramos como una experiencia que no ha salido?", se preguntan.

El cuarto consejo es estar centrado en lo que dice de uno mismo el haberlo intentado y no el no haberlo conseguido. Las expertas puntualizan que "esto nos ayudará a centrar nuestra valía en lo que somos y no en lo que nos gustaría ser y que no hemos conseguido ser. El fracaso nos dice que necesitamos de otra manera de gestionar el problema si queremos conseguirlo, pero no es un juicio sobre cómo lo hemos hecho".

DESDRAMATIZAR EL FRACASO Y NO SER DEMASIADO AUTOCRÍTICO

Tras esto, Fausor y Morán también recomiendan ser realista sobre las consecuencias del fracaso, ya que "habitualmente no es una catástrofe, es sólo una etapa dentro de un camino que exige más dedicación o que nos tiene que hacer plantear que quizá la meta no era alcanzable.

Relativizar la importancia que tiene que haya salido algo mal es el sexto consejo, y "es importante que regulemos las emociones desdramatizando el fracaso y normalizándolo, es algo que a todos nos pasa y puede ayudarnos a cambiar el enfoque con el que nos enfrentamos a un problema", según las expertas de SEPCyS.

No ser demasiado autocrítico, promover una actitud con imperfecciones, ver el fracaso como un paso más y saber cuando se está procastinando cierran el abanico de consejos para gestionar el fracaso propuestos por Fausor y Morán.

"Tal y como propone el escritor John C. Maxwell en 'El lado positivo del fracaso', cuando una persona consigue cambiar su punto de vista sobre el fracaso y deja de verlo como una derrota que le define como persona y pasa a verlo como una oportunidad de mejora, en realidad consigue de alguna manera mejorar, persevera, se fija retos y trata de alcanzarlos sin que ello implique sufrir", concluyen las expertas.