26 de febrero de 2009

Una dieta "individualizada" basada en los genes podría prevenir enfermedades como el cáncer o la diabetes, según Ordovás

MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRES) -

Una dieta "individualizada" basada en los genes podría prevenir enfermedades como el cáncer o la diabetes, según afirma el investigador español José María Ordovás, candidato en 2007 al Premio Príncipe de Asturias y director del Laboratorio de Nutrición y Genética del Ministerio de Agricultura en la Universidad de Tufts, en Boston (EE.UU).

Precisamente, ésta es la base de sus últimas investigaciones en nutrigenómica -- la ciencia que investiga cuál es la dieta apropiada para cada individuo basada en sus genes--. Al respecto, según explica en declaraciones a Europa Press, se trata de un tema de "enorme complejidad", si se tiene en cuenta que "hay millones de variantes genéticas en el genoma humano y que cada día lidiamos con miles de sustancias en nuestros alimentos".

"Llevamos trabajando en ello desde hace tiempo. Hay gran número de estudios de todo tipo en marcha para completar poco a poco ese tremendo puzzle que representa las dietas individualizadas", afirma.

Asimismo, se muestra convencido de que el conocimiento del genoma humano "será esencial para el avance de la medicina" y, por tanto, afectará en el desarrollo de la salud pública, así como en el retraso del envejecimiento.

Aunque, según advierte, "en contra de lo que se lee, no va a ocurrir mañana", ya que, en su opinión, "la complejidad del problema es tremenda y debemos cambiar la manera en la que la investigación se ha llevado a cabo hasta ahora". No obstante, espera que la nutrigenómica "se convierta en un instrumento de prevención más que de cura".

Por tanto, para el desarrollo futuro de la medicina, considera necesario conocer cuál es la dieta que mejor sienta a cada persona ya que se podrá saber, por ejemplo, si alguien es más propenso a enfermar si toma más alimentos con ciertos tipos de grasas o si no se tiene que preocupar en exceso porque las asimila mejor.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que "los factores genéticos proveen una base para el organismo para trabajar más o menos eficientemente con esos nutrientes y cada uno somos únicos en ese respecto". Y, por tanto, aclara que no se trata de hacer una dieta para cada individuo, ya que "sería totalmente inviable", sino a una variedad de recomendaciones de entre las que se pudiera elegir aquella que fuera más apropiada para cada genoma.

Precisamente, sobre este tema, Ordovás, uno de los científicos pioneros en el estudio de la relación entre la salud y la dieta, ha realizado hoy la conferencia inaugural del XXIV Congreso de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), que se celebra hasta el próximo sábado en Zaragoza.

BUENA ALIMENTACIÓN DURANTE TODA LA VIDA

En su opinión, una buena alimentación "juega un papel muy relevante" ya que ayuda a retrasar el envejecimiento y a que la persona se sienta mejor, además de "prevenir enfermedades" asociadas con la edad entre las que se encuentran las cardiovasculares, el cáncer, la osteoporosis, diabetes, la obesidad etc.

Sin embargo, advierte de que "no se debe olvidar que estas enfermedades se desarrollan a lo largo de toda la vida", de ahí que, para conseguir el mayor efecto en términos de un envejecimiento saludable, señale la necesidad de llevar a cabo "una nutrición saludable desde la infancia e incluso antes de ella por parte de la madre durante el embarazo".

En cuanto a los efectos que puede tener sobre el cuerpo la introducción de estos hábitos en la edad adulta, recuerda que "no está tan claro es que se pueda reparar el daño hecho". Por tanto, considera indispensable que esa alimentación se lleve a cabo "durante toda la vida", ya que, a su juicio, es la mejor manera de mantener esa línea de envejecimiento saludable.

"Por ejemplo, si hablamos del calcio, sabemos que determina la calidad ósea y, por lo tanto, cuanto se "ahorre" al principio, durante el crecimiento, va a ser esencial para cuando décadas mas tarde hay que "vivir de esos ahorros". En las arterias pasa lo mismo, una alimentación sana va a prevenir la acumulación de grasa en las arterias, y eso va a prevenir el infarto en los 60 o los 70. Así podíamos ir presentando cada vitamina, antioxidante, etc. que constituyen nuestra dieta", explica.

Asimismo, Ordovás se muestra escéptico con la introducción en el mercado de la alimentación de suplementos y productos antienvejecimiento y lo que se conoce como la 'cosmética en pastillas'. En este sentido, aclara que "hay que empezar desde el principio de la vida a cuidar de ese problema", al tiempo que recuerda que "el pensar en volver el reloj atrás por tomar una pastilla u otra cosa no está demostrado científicamente".

"No hay duda que cuanta más se cuide uno a cualquier edad va a contribuir a que se retrase el envejecimiento, pero de ahí a las 'balas de plata mágicas' hay un gran trecho", señala.

EXPORTACIÓN DE DIETAS "NO ES BENEFICIOSA"

Por otra parte, Ordovás, que ha llevado a cabo en sus muchos años de trabajo una teoría acerca de cómo ha influido la globalización en la salud, destaca el papel de los diferentes tipos de alimentación, dependiendo de la zona geográfica y su expansión cultural, y su relación con la salud general de la población.

En este sentido, está convencido de que la exportación de dietas no es beneficiosa y de que el abandono de la alimentación tradicional en muchas sociedades modernas está en la base de muchos trastornos. Por este motivo, cree que "la mejor dieta para el individuo es la tradicional de su habiente geográfico/cultural".

"En realidad, la dieta no produce mutaciones 'per se', pero si que favorece que ciertas mutaciones se expresen mas en una población si eso favorece la asimilación de ciertos nutrientes o confiere ventajas contra enfermedades locales", afirma.