28 de enero de 2019

La diabetes y la hipertensión no diagnosticadas suponen un grave riesgo para los riñones

MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

Según la Sociedad Española de Nefrología, hasta un 40 por ciento de las personas con hipertensión arterial y/o diabetes sufren enfermedad renal crónica, problema que se agudiza por la falta de diagnóstico, tanto de los factores de riesgo, como de la misma enfermedad renal crónica, que impide un control de la patología en sus estadios iniciales.

El responsable de la Unidad de Nefrología del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo, Angoso de Guzmán, recalca la importancia de controlar la diabetes y la hipertensión arterial, ya que son las causas más comunes asociadas a la enfermedad renal crónica. Es "fundamental" que aquellas personas que reúnen factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, antecedentes familiares de enfermedad renal, edad por encima de 60 años, colesterolemia, etcétera, se sometan a controles nefrológicos "con el fin de diagnosticar y frenar la enfermedad desde el principio", recomienda.

La enfermedad renal crónica afecta aproximadamente al 10 por ciento de la población adulta española y a más del 20 por ciento de los mayores de 60 años, según la Sociedad Española de Nefrología. De estas, muchas personas no tienen ningún síntoma hasta que la enfermedad renal está muy avanzada, produciendo una pérdida importante de su función que "en el mejor de los casos se puede detener, pero nunca recuperar", advierte el experto.

LOS RIÑONES SON CRUCIALES PARA UNA VIDA SANA

La función de los riñones "es crucial" para preservar una vida sana, alerta Manuel Angoso de Guzmán. Su función principal es el filtrado de la sangre y, a través de la orina, la eliminación de toxinas y del exceso de líquidos. También mantienen el equilibrio químico del cuerpo, ayudan a controlar la presión arterial y a producir hormonas o regular la producción de glóbulos rojos.

La enfermedad renal crónica significa que los riñones están dañados y no pueden filtrar la sangre como deberían. "Este daño puede ocasionar que los desechos se acumulen en el cuerpo y causen otros problemas que podrían perjudicar la salud", comenta. A veces, "puede conducir a insuficiencia renal severa y necesitar la paciente diálisis o un trasplante de riñón", explica.

SÍNTOMAS DE LA INSUFICIENCIA RENAL Y FACTORES DE RIESGO

Según el doctor, "los síntomas de la insuficiencia renal son múltiples. Entre los más comunes estarían la alteración del sabor de las comidas, nauseas o vómitos, confusión o dificultad para pensar, falta de apetito, cefaleas, fatiga, picor generalizado en la piel, etcétera. Además, en consonancia con el especialista, se debe acudir inmediatamente al médico cuando exista tensión arterial elevada, hinchazón en los párpados, tobillos o manos, cambio en el color u olor de la orina o aparición en un análisis de orina de sangre o proteínas durante una revisión rutinaria.

Los factores de riesgo de la enfermedad renal crónica se clasifican entre los no modificables y los modificables. La edad (por encima de los 60 años), el sexo (masculino), antecedentes familiares o problemas durante la gestación como el bajo peso al nacer (asociado a un menor número de nefronas) destacan entre los primeros.

Según Angoso, el hecho de que un porcentaje importante de factores de riesgo de la enfermedad crónica renal sean modificables "da una idea del margen de acción que, afortunadamente, tienen las medidas preventivas". Es más, la solución a algunos de ellos, como el tabaquismo, el sedentarismo o el sobrepeso, "pasa por el simple cambio de hábitos hacia unos más higiénico-saludables".

Para concluir, recomienda alimentos con menos sal (sodio), limitar la ingesta de alcohol, dieta mediterránea, no fumar y realizar ejercicio físico habitualmente.

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