10 de octubre de 2019

Día Mundial de la Visión: problemas más frecuentes y a quién afectan

Día Mundial de la Visión: problemas más frecuentes y a quién afectan
Gafas, problemas de visión, miopía.GETTY IMAGES / MARIOGUTI - ARCHIVO

   MADRID, 10 Oct. (EDIZIONES) -

   La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Organismo Internacional de Prevención de la Ceguera celebran conjuntamente el Día Mundial de la Visión el segundo jueves de octubre desde el año 2000. Su objetivo es concienciar sobre los diferentes tipos de afecciones visuales, sus tratamientos y cómo casi todos son prevenibles o curables.

   Unas 2.200 millones de personas en todo el mundo padecen deficiencia visual o ceguera y, de ellas, al menos 1.000 millones podrían haberlo evitado, según se desprende del primer 'Informe mundial sobre la visión' publicado recientemente por la OMS.

   La jefa de la Unidad de Oftalmología del Hospital Ruber Internacional (Madrid), la doctora Isabel Garabito, explica en una entrevista con Infosalus que los problemas de visión más comunes son los defectos de refracción. Es decir, "la necesidad de usar gafas por un mal enfoque de las imágenes en la retina", clarifica la experta.

   Dentro de los defectos de refracción se encuentran la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia. En primer lugar, la miopía "es la dificultad para ver de lejos y está asociado, la mayoría de las veces, a un ojo más largo de lo normal, que produce que la imagen se enfoque delante de la retina", indica la doctora Garabito.

   Por su parte, la hipermetropía consiste en "la dificultad para ver, sobre todo de cerca, debido a que el ojo es más corto de lo normal y la imagen se enfoca detrás de la retina", continúa la experta.

   En cuanto al astigmatismo, "produce dificultades tanto en la visión de lejos como de cerca y es producido en la mayoría de los casos por una alteración en la curvatura de una de las lentes del ojo que se llama cornea", detalla la experta, que agrega que la deformidad de la cornea ocasiona "que la imagen produzca dispersiones en su enfoque en la retina".

   Por último, la doctora Garabito manifiesta que la presbicia es "la dificultad de enfocar de cerca que se produce a medida que cumplimos años". Se debe, según la experta, "a un deterioro de un músculo que existe en el ojo y está asociada al proceso de envejecimiento normal". En este caso, suele aparecer a partir de entre los 40 y los 45 años, aunque la doctora matiza que "en los miopes aparece más tarde o nunca".

   Menos la presbicia, asociada al envejecimiento, miopía, hipermetropía y astigmatismo pueden aparecer a cualquier edad, aunque hay matices. "Con la hipermetropía y el astigmatismo corneal se nace, excepto el astigmatismo producido por el queratocono", distingue la doctora Garabito. Además, mientras el astigmatismo "no suele cambiar", la hipermetropía "en algunos casos desaparece", añade la experta.

   En referencia a la miopía, la jefa de Oftalmología del Hospital La Luz comenta que "se desarrolla desde el nacimiento y puede crecer hasta entre los 22 y los 24 años". Además, "en caso de miopía magna, la mayor de cuatro dioptrías, puede crecer a lo largo de toda la vida", completa la doctora Garabito.

   En este contexto, la experta recuerda que "todos estos procesos refractivos se suelen resolver bien con gafas, lentillas y algunos de ellos son candidatos a cirugía".

¿Y LOS NIÑOS?

   En el caso de los niños, los problemas más frecuentes de visión son los defectos de refracción mencionados y el estrabismo, confirma la experta, que explica que éste último "es una pérdida de la alineación ocular". "Aparte de los problemas estéticos produce también problemas de visión", añade la doctora Garabito.

   Dentro de los distintos tipos de estrabismo, los más frecuentes, según la experta,, "son el estrabismo convergente, en el que nosotros vemos que el niño mete el ojo hacia dentro, y el estrabismo divergente, en el que nosotros vemos que al niño se le va el ojo hacia fuera", señala la experta.

   Otro problema de visión frecuente en niños en la ambliopía u ojo vago. "El ojo vago puede ser debido a problemas de refracción, de retina o incluso por el estrabismo", desvela la oftalmóloga, que precisa que ojo vago es aquel que tiene una visión menor de lo normal.

   "En principio, es debido a que determinados trastornos oculares hacen que las imágenes lleguen borrosas o poco nítidas al cerebro durante la edad infantil. El cerebro es el que realmente ve al interpretar las imágenes que le llegan desde los ojos. Como los ojos están defectuosos, envían una imagen poco nítida al cerebro y este no aprende a interpretar las imágenes. Por lo tanto, la visión no se desarrolla normalmente", explica la experta.

   La doctora Garabito agrega que, aunque a partir de los 12 años se arregle el problema que causa "esta transmisión de imágenes borrosas al cerebro, puede ser que la visión no se recupere". En este sentido, la experta incide en que es "muy importante" el diagnóstico precoz de los trastornos oculares que pueden causar ojo vago.

   Además, los niños pueden presentar discromatopsia, la dificultad para ver colores o daltonismo. "No tiene tratamiento y suele ser hereditario", añade la experta.

LA VISTA SE DEGRADA

   Además, la vista se puede degradar por el proceso del envejecimiento normal del ojo. En este caso, la doctora Garabito indica que este proceso puede dar lugar a presbicia o pérdida de enfoque; catarata o pérdida de nitidez e, incluso, maculopatía.

   "El envejecimiento es algo que no se puede evitar, aunque sí retardar", recuerda la experta, que aconseja proteger los ojos "cuidando la alimentación, protegiéndonos del sol o la radiación excesiva, prescindiendo de algunos fármacos, si es posible, que pueden afectar a los ojos y realizando un chequeo oftalmológico anual".

   También "debemos llevar una vida sana, hacer ejercicio y hacer un chequeo general de la salud para evitar controlar enfermedades que también repercuten en la salud visual, como son la diabetes o la hipertensión", continúa la doctora Garabito.

   En cuanto a la alimentación más adecuada, la especialista incluye "aquella rica en antioxidantes como las verduras, el pescado azul, como las sardinas, el salmón y el boquerón, el aceite de oliva, los frutos secos, la fruta, las legumbres, los cereales y la yema de huevo".

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