Día Europeo de la Depresión: una psicóloga desmonta prejuicios

Día Europeo de la Depresión: una psicóloga desmonta prejuicios
3 de octubre de 2018 INSTITUTO CENTTA

MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

Este viernes, 5 de octubre, se celebra el Día Europeo de la Depresión (DED), con el objetivo de sensibilizar a la población y acabar con el estigma que rodea esta patología, que constituye hoy en día un problema de salud de elevada trascendencia con graves repercusiones tanto para el paciente, los familiares y la sociedad en general.

La depresión se presenta como un conjunto de síntomas de predominio afectivo (tristeza patológica, apatía, anhedonia, desesperanza, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida) aunque, en mayor o menor grado, también están presentes síntomas de tipo cognitivo, volitivo y somático, por lo que podría hablarse de una afectación global psíquica y física, haciendo especial énfasis en la esfera afectiva.

Es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a más de 300 millones de personas, lo que equivale al 4,4 por ciento de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la región europea, Ucrania tiene la mayor tasa de personas con depresión en relación a la población (6,3% o 2,8 millones), seguido por Portugal (5,7% o 578.234 lusos) y de Rusia (5,5% o 7,8 millones).

Además, esta patología es la principal causa mundial de discapacidad y contribuye de forma muy importante a la carga mundial general de morbilidad, y en el peor de los casos puede llevar al suicidio. De acuerdo con la OMS, cerca de 788.000 personas se quitan la vida por depresión al año.

La posibilidad diagnóstica de un trastorno depresivo se suele plantear a partir de datos observacionales poco específicos, como el deterioro en la apariencia y en el aspecto personal, enlentecimiento psicomotriz, tono de voz bajo, expresiones faciales tristes, llanto fácil o espontáneo, disminución de la atención, verbalización de ideas pesimistas (culpa o hipocondría), alteraciones del sueño y quejas somáticas inespecíficas.

La base para distinguir estos cambios patológicos de los ordinarios viene dada por la persistencia de la sintomatología, su gravedad y el grado de deterioro funcional y social. En concreto, la enfermedad depresiva no es patrimonio de los timoratos o las personalidades con pocas habilidades.

Esta enfermedad es multifactorial (participan factores genéticos, sociales y psicológicos) y además no es el sumatorio de varias circunstancias, sino que se deben dar las condiciones para que éstas interrelacionen y posibiliten la depresión. Padecer una depresión es un proceso complejo que no se puede simplificar diciendo: "Tú estás así porque eres débil o careces de fuerza de voluntad".

PREJUICIOS DE LA DEPRESIÓN

Por este motivo, María González, psicóloga deL Instituto Centta, analiza aquellos factores de riesgo principales para la depresión y desmontar los posibles estereotipos y prejuicios que a veces derivan de ellos:

1. La prevalencia e incidencia de los trastornos depresivos es mayor en mujeres que en hombres, comenzando en la adolescencia y manteniéndose en la edad adulta

"Que sea mayor su presencia no significa que ésta afecte menos a los varones. De hecho, es una importante causa de discapacidad tanto en hombres como en mujeres. No debemos olvidar que la presión social y la herencia cultural que posicionan al hombre en valores como la 'fortaleza' y mandatos tales como 'los hombres no lloran' hacen que a estos se les dificulte un espacio para exteriorizarsus emociones y tardan más en recurrir a ayuda profesional cuando padecen síntomas depresivos", explica la experta.

Por otra parte, indica que se ha observado que pacientes, fundamentalmente varones, con antecedentes de ataques de pánico tienen mayor riesgo de desarrollar depresión mayor. Dicha correlación no se ha encontrado con otros trastornos mentales.

2. Las personas en desempleo y baja laboral presentan depresiones con mayor frecuencia

Dentro del papel atribuido a las circunstancias sociales se ha destacado el bajo nivel de recursos económicos y las circunstancias laborales. Tal y como detalla María González, ciertamente estas circunstancias afectan a la aparición y mantenimiento de un estado depresivo, pero en muchas ocasiones el propio estrés derivado de un puesto laboral o el exceso de responsabilidad de este volumen de trabajo lleva a la persona a una depresión latente.

Además, añade que esta situación se produce con el hándicap de 'no poder quejarse', porque tiene un puesto de trabajo muy valorado socialmente. "Es precisamente esta falta de reconocimiento propio de la sobre exigencia lo que lleva a la persona a un estado depresivo que en muchos casos desemboca en depresión", añade.

3. El estado civil (estar soltero, divorciado o viudo) y el estrés crónico parecen relacionarse con una mayor probabilidad de desarrollar depresión

El error se produce cuando concluimos a partir de este dato que un matrimonio o tener pareja nos va a dar la satisfacción personal o la felicidad que anhelamos. De hecho, la psicóloga recuerda que hay muchas parejas que se mantienen por dependencia emocional, generando mucho sufrimiento en ambas partes. "No debemos olvidar que la soledad en compañía es muchas veces más intensa que el dolor del duelo que se pretende evitar manteniéndose en una relación que ya no fluye y solo nos aporta frustración", argumenta.

4. Los descendientes de pacientes con depresión constituyen un grupo de riesgo tanto para enfermedades somáticas como para trastornos mentales

Estos estudios familiares por sí mismos no pueden establecer qué cantidad de riesgo proviene de los factores genéticos y qué cantidad del ambiente familiar compartido. En consulta, González señala que suele darse el caso de que las dinámicas familiares favorecen el mantenimiento de un estado depresivo o la aparición de este en uno de los miembros para expresar un conflicto relacional latente o una limitación por parte del ambiente familiar.

5. La depresión es uno de los factores más asociados a la conducta suicida

"La realidad es que se ha estimado que el riesgo de suicidio es cuatro veces mayor en las personas con depresión en comparación con la población general. En muchos casos nos encontramos que son los esquemas negativos, pensamientos automáticos, distorsiones cognitivas y creencias disfuncionales y limitantes, así como experiencias traumáticas pasadas no integradas, los que fomentan el desarrollo y mantenimiento de la depresión", valora la especialista.

Así, recuerda que hay tratamientos eficaces para la depresión moderada y grave. Los profesionales sanitarios pueden ofrecer tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos.