17 de agosto de 2015

Cuando las vacaciones de verano se convierten en un dolor de cabeza

MADRID, 17 Ago. (EUROPA PRESS) -

Durante el verano pueden aumentar los ataques de migraña, aunque al contrario de lo que se cree, no se debe a las altas temperaturas sino a los cambios de hábitos en la alimentación y el sueño, tal y como ha señalado el neurólogo especialista en dolores de cabeza y director del nuevo posgrado de cefaleas de la Universidad Oberta de Cataluña, el doctor Roberto Belvís.

"Es cierto que el calor puede vasodilatar las arterias craneales, pero no se ha relacionado con el empeoramiento de la migraña o cualquier tipo de cefalea en ningún estudio", ha explicado Belvís, a lo que ha añadido que "en las consultas de Neurología o Urgencias no se observa ningún incremento de casos por dolor de cabeza".

El cambio de horarios de las comidas, el consumo de bebidas frías y helados, la falta de descanso y los problemas para conciliar el sueño son algunas de las causas que provocan episodios de cefaleas durante el verano. Además, las largas horas de viaje y el tránsito del estrés laboral a la relajación de las vacaciones también influye en el aumento de las migrañas.

Hasta el 23 por ciento de las intervenciones de los servicios de Neurología en España tienen que ver con la migraña, una patología que también es la principal causa del 15 por ciento de las consultas al médico de familia y del 2 por ciento de las consultas de urgencias, pero estas cifras no aumentan especialmente en verano, tal y como ha explicado Belvís.

EL CLIMA NO ES EL CULPABLE

No hay ningún estudio que relacione los factores meteorológicos con el riesgo de padecer cefaleas. Aunque un 68 por ciento de los pacientes neurológicos atribuyen su empeoramiento a los cambios bruscos de tiempo, ninguna de las 12 investigaciones que se han realizado han demostrado que sea así.

Belvís ha explicado que "las hipótesis más recientes sostienen que tal vez no sean los factores meteorológicos los que empeoran la migraña ante cambios del tiempo, sino partículas de bacterias transportadas en el aire o su carga electromagnética".

HAY QUE MANTENER LOS HÁBITOS

Para evitar la aparición de cefaleas, el cambio de hábitos de sueño y comidas durante las vacaciones debe ser gradual y lento, de forma que el metabolismo se adapte perfectamente a las nuevas rutinas. Tampoco se debe pasar de una situación de estrés laboral a una falta de actividad total, sino que se recomienda tener una última semana de trabajo más tranquila y no dejar todo para el último momento.

Un paseo por la playa, montaña o ciudad de destino ayuda a realizar este cambio gradual. Por otro lado, es importante evitar la exposición prolongada al sol, ya que las cefaleas pueden aparecer como consecuencia de un golpe de calor o una insolación, y mantenerse bien hidratado, aunque evitando las bebidas muy frías. En cuanto a la alimentación, lo más recomendable es continuar con la dieta equilibrada y no abusar de los caprichos.